Resistents. La cultura com a defensa


Retrats
Arturo San Agustín
El Periódico de Catalunya, 09 d'abril de 2008

La fotògrafa Pilar Aymerich, serrell francès i gata, inaugurarà avui, al Museu d'Història de Catalunya, l'exposició de retrats Resistents, la cultura com a defensa. En aquesta vida sempre s'ha de tenir un amic metge i un amic fotògraf. Amic o amiga, és clar. Això del metge m'ho va dir en certa ocasió Paco Ibáñez. El fotògraf l'afegeixo jo.
El metge t'ajuda a viure i el fotògraf et garanteix la posteritat, que és una cosa que depèn dels amics, els enemics i els seguidors. Però tots plegats no poden fer res per la teva posteritat si no compten amb una bona fotografia teva. La jaqueta del director de teatre Ricard Salvat, que va ser qui va presentar Stanislavski, Grotowski i Brecht a la Pilar, que aleshores era una nena de col.legi de monges, viurà eternament perquè ella la va fotografiar el 1971, en un dels túnels del Teatre Grec. I el mateix dic de la pel.liculera gavardina de Lluís Permanyer. El cronista també sap que la seva gavardina, com la de Humphrey Bogart, ja és eterna perquè la Pilar la va fotografiar.
La Pilar diu que la fotografia és passat des del moment mateix que s'impressiona el negatiu. I record. I, quan parla d'alguns dels resistents que ha retratat, recorda la soledat de Lola Anglada o la mirada de Miquel Planas, exdeportat de Mauthausen.
Jo, de la seva exposició, em quedo amb aquells que em van ensenyar a viure o amb aquells amb qui simplement vaig fer un cafè. Parlo aquí del poeta Joan Brossa, que ara ja és, també, una plaça de Barcelona. Parlo aquí de Carles Fontserè, pintor, escenògraf i fotògraf, amb barba bíblica i mirada anarquista en què habitava el pare Zeus. Parlo aquí d'Agustí Centelles, un fotògraf extraordinari prohibit per Franco.
També parlo aquí del cantant i actor Ovidi Montllor, a qui la Pilar va immortalitzar traient fum pel nas, per les dues fosses nasals. Com un drac de conte, com aquella fera ferotge de la seva cançó. Quin retrat. Quin gran retrat, també, el del periodista i escriptor Lluís Carandell, gronxant-se amb el seu germà Josep Maria a la plaça de Letamendi.

Viajeras a La Habana


El secreto de La Habana
Joan de Sagarra
La Vanguardia (Culturas), 26 de març de 2008

En un libro soberbio, la historiadora Isabel Segura y la fotógrafa Pilar Aymerich trazan las vivencias de cuatro mujeres del pasado apasionadas, como ellas, de la capital cubana.

"Se es del país, de la ciudad que se ama, la cual no siempre es la que nos vio nacer", escribe el doctor Marañón en su libro Elogio y nostalgia de Toledo. Una de esas ciudades es La Habana. Tengo un montón de amigos y conocidos catalanes y españoles que me lo han confesado. Y no precisamente por el régimen político que allí gobierna. Cuando les pregunto qué es lo que les atrae de ese país, de esa ciudad, las respuestas suele ser vagas, pero en ellas se menciona el clima, la luz, la música, el talante de los cubanos, la belleza de los cuerpos...
Yo no he viajado jamás a La Habana. Y es algo de lo que me arrepiento un día sí y otro también. Y más ahora, que puede que ese paraíso del que me hablan mis amigos que lo conocen, podría, dicen, convertirse en una sucursal de Miami. No voy a La Habana porque descarto el vuelo turístico: me gustaría llegar en barco y residir en la capital cuando menos un mes, no en un hotel, sino en una vieja casa de la vieja Habana y pasearme por sus calles y conversar con su gente, como hago en mi barrio de Barcelona. Tal vez lo haga algún día, si llego a tiempo.
Yo no he viajado jamás a La Habana pero me fascina esta ciudad. Conozco su historia, su literatura, su música, su cocina, sus licores, sus cigarros... En mi casa tengo una pequeña biblioteca cubana donde hace unos días coloqué un ejemplar de Viajeras a La Habana, un precioso libro con texto de Isabel Segura y fotos de Pilar Aymerich que acaba de publicar la editorial Meteora. ¿Quiénes son esas viajeras? Pues nada más y nada menos que la infanta Eulalia de Borbón –la primera representante de la corona española que visitó la isla en tiempos de la colonia, concretamente en el año 1893–; la escritora y traductora Zenobia Camprubí, esposa de Juan Ramón Jiménez; la 'filósofa María Zambrano; y la escritora María Teresa León. La historiadora Isabel Segura traza el recorrido y las vivencias de estas cuatro mujeres por La Habana (gracias a que "todas ellas", como escribe la historiadora, "tuvieron el detalle de dejarnos por escrito algunos fragmentos, algunos de sus itinerarios por la ciudad, en forma de memorias, autobiografías, cartas y ensayos"), y la cámara de Pilar Aymerich recoge una mirada personal y visual de la ciudad a través de las experiencias, sensaciones y visiones de esas cuatro mujeres que visitaron la capital de Cuba en distintos momentos históricos.
Viajeras a La Habana es un libro fruto de una determinada química: tanto la historiadora como la fotógrafa son dos apasionadas de La Habana, la conocen sobradamente; no es la primera vez que Isabel escribe sobre ella y que Pilar Aymerich la fotografía. Y tampoco es el primer libro que publican juntas. Ignoro si La Habana es para Isabel Segura esa ciudad que se ama, de la que habla Marañón, pero arriesgaría a decir que sí. En cuanto a Pilar Aymerich, a la que conozco desde hace muchos años, puedo afirmar que La Habana es esa ciudad.

La patria prenatal
Pero, ¿por qué se ama, se es de esa ciudad que se ama y que no siempre es la que te vio nacer? María Zambrano, una de las mujeres más sensibles e inteligentes que ha dado el pasado siglo en España, tal vez tenga la respuesta. "Yo diría que encontré en Cuba mi patria prenatal", escribe nuestra filósofa. Y añade: "El instante del nacimiento nos sella para siempre, marca nuestro ser y su destino en el mundo. Mas, anterior al nacimiento, ha de haber un estado de puro olvido, de puro estar yacente sin imágenes; escueta realidad carnal con una ley ya formulada; ley la llamaría de las resistencias y apetencias últimas"(...) "Y si la patria del nacimiento nos trae el destino, la ley inmutable de la vida personal, que ha de apurarse sin descanso –todo lo que es norma, vigencia, historia–, la patria prenatal es la poesía viviente, el fundamento poético de la vida, el secreto de nuestro ser terrenal". Ese secreto de María Zambrano era Cuba, La Habana, como ella misma confesó.
Viajeras a La Habana, libro que se alimenta de muchos otros que le precedieron, como Viajeras al Caribe, de Nara Araujo, a quien las autoras rinden homenaje) muestra ese secreto, esa poesía viviente. Raras veces se logra una mayor armonía entre los textos y las imágenes. Este libro es una joya.


Banderes al vent! La Barcelona de les utopies, 1914-1936


Banderas al viento
Jorge Ordaz
Obiter Dicta, 14 d'abril de 2008

“Era la gloria de un día de abril y entonces no sospechábamos que fuese tan incierta…” Así describe Joan Sales la proclamación de la República el 14 de abril de 1931 en Incerta glòria (1956), una de las grandes novelas en catalán del siglo XX. La referencia está tomada de Shakespeare (“the uncertain glory of an April day”, Los dos caballeros de Verona, I.iii.84) y viene a capturar la perplejidad, la ilusión y la incertidumbre de aquellos históricos días. La novela de Sales fue vertida al inglés por el neoyorquino David H. Rosenthal (1945-1992), poeta, ensayista y divulgador de la cultura catalana. Suya fue la primera traducción inglesa del Tirant lo Blanc; y tradujo también, entre otros, a J. V. Foix, Gabriel Ferrater, Joan Perucho y Mercé Rodoreda, lo que dice mucho a favor de su buen gusto literario. Ahora, la Editorial Meteora ha editado Banderes al vent!. La Barcelona de les utopies, 1914-1936, obra póstuma de Rosenthal en la que se hace un repaso a estas dos décadas de trepidante actividad social, cultural y política en Cataluña, y especialmente en su capital.
Rosenthal describe con rigor y amenidad aquellos años de pujanza cultural y artística, deteniéndose en las vanguardias, la educación, el anarquismo, el esperanto, la relación de Lorca con los catalanes... De especial interés son los capítulos dedicados a la vida nocturna barcelonesa y al llamado Barrio Chino. Rosenthal desempolva diversas crónicas periodísticas de la época para presentarnos de primera mano la atractiva sordidez de aquel bullicioso distrito plagado de lupanares, cafetines, cabarets y tablaos flamencos por el que deambulaban prostitutas, travestidos, artistas, hampones, burgueses y forasteros. Sugerentes resultan igualmente las páginas dedicadas a repasar las personales visiones de los escritores franceses –Henry de Montherlant, Francis Carco, Pierre MacOrlan, Georges Bataille y Jean Genet- que visitaron Barcelona por aquella época y que han dejado su personal testimonio en novelas y libros de viajes. Todo aquel efervescente panorama quedaría truncado abruptamente con el estallido de la Guerra Civil y acabaría por ser liquidado en la represiva posguerra. Ya nada volvería a ser igual.
Como dice Joan Rendé en el prólogo, “no es un libro de historia ni es una evocación nostálgica de una Barcelona fuertemente exótica. Es un relato vigoroso, fascinado y fascinante, de un tiempo irrepetible en el cual el mismo David Rosenthal habría sido un protagonista vivamente adecuado.” El libro se cierra con un epílogo de su viuda, María Luisa García Bermejo, que escribe un emocionado retrato de Rosenthal en sus últimos meses de vida.

El preu de ser catalans


Contra la venda en los ojos
Quim Monzó
La Vanguardia, 14 de febrer de 2007

Patrícia Gabancho acaba de editar un libro importantísimo. Se titula El preu de ser catalans y lo publica la editorial Meteora. Convenientemente traducido al alemán, al inglés y a cuanto idioma sea necesario, sería la tarjeta de presentación perfecta para que –por ejemplo en Frankfurt– vean a quién han invitado y de qué jardín salimos.
En 1980 Gabancho publicó un libro que llevaba por título Cultura rima amb confitura, que enlaza con éste. El preu… es un repaso sin ambages a las estupideces, la mala fe y las contradicciones socioculturales del país en que vivimos. Un repaso a la cultura como pose, a los tópicos, a los prejuicios, a la banalización, a la impostura, al papanatismo... Un repaso a los patinazos de los dirigentes culturales –de todos los partidos– que se han ido sucediendo en las poltronas, al pulso entre patria e identidad, a la educación actual y a la educación “de antes de Internet y de antes de que los libros de texto fuesen volúmenes de estampas con cuatro líneas subrayadas”. Un repaso a los mitos recientes del imaginario vendible de Barcelona –el anarquismo y el Xino–, a la poca excitación que el catalán y lo catalán despiertan entre los catalanes, a la relación entre los escritores en catalán y en español, a quién se sube a un barco y quién a otro.
Las páginas del libro están llenas de preguntas, muchas de ellas sin contestar porque –en ausencia de memez– del mismo enunciado se deduce la respuesta. Gabancho habla de la catalanidad y la españolidad de Estopa y de Buenafuente, de la sorpresa de Mercè Rodoreda al volver –tras el exilio– a una Barcelona que ya no era la Barcelona catalana de antes de Franco. Habla de la emigración de los años 50 a los 70, la que ya no se sintió obligada a adaptarse. Habla de los bilingüistas: de los verdaderos y los falsos, los que enarbolan la bandera del bi- y en realidad ansían el monolingüismo definitivo. Habla de la violencia contra lo catalán que hay en escuelas, plazas y discotecas “en todos los rincones del suburbio metropolitano” y de los adhesivos que, en barrios más finos, pegan sobre los letreros en esa lengua: “Por estética, en castellano”. Habla de lo bestia que resulta que “la comunidad autónoma que tiene más personalidad cultural, que tiene más tradición, que tiene la cultura sin Estado más importante del mundo –por el grueso y el alcance de su producción– es la que más rebaja su identidad para relacionarse mejor con España”. Tiene un capítulo lúcido sobre lo ocurrido con motivo del pregón de Elvira Lindo y las miopías de los implicados, desde ella misma hasta los que la criticaban. Tiene análisis certeros del talante de los festivales Kosmopolis, de la valía de Maria de la Pau Janer, de la actitud de Juan Marsé en el Planeta, de la trampa vergonzante que son los Erasmus, y hasta de una amiga suya: harta de vivir en Estados Unidos porque “aquí todo el mundo habla inglés”.
Gabancho retrata un paisaje del que ningún político –de ningún partido– se atreve a hablar. Contra el cliché autocomplaciente, dice: Catalunya “no es un país de acogida: es un país de indiferencia”. Una recomendación: Miquel Pueyo (secretario de Política Lingüística, partidario de ahuyentar las profecías pesimistas que “lo único que hacen es desmovilizar” y de “confiar más en el país”) mejor que no lo lea. El resto de los ciudadanos, que no se lo pierda.





El preu de la confitura
Rafael Vallbona
El Mundo, 18 de febrer de 2007

Fa vint-i-set anys Patrícia Gabancho va publicar un llibre de títol afortunat i contingut molt delicat; Cultura rima amb confitura, on proposava un debat seriós i sense embuts sobre l’estat de la cultura catalana en el moment d’encetar l’autogovern. Ara ha escrit una mena de segona part, El preu de ser catalans (Meteora), on suma, resta i passa comptes del que és avui la cultura catalana després de l’era Pujol i la temporada Maragall. El títol no és tan llampant, però el plantejament és igual de rigorós i delicat: com acabarà la cultura catalana si continua anant per pedregars de desprestigi i retrocés suicida?
La resposta a aquesta hipòtesi, no per mes esperada, és menys cruel: extingida en cosa de dues generacions; i darrera de la llengua i la cultura, hi va el país de cap. El corol·lari d’arguments de l’autora és divers i d’una amenitat lectora que esgarrifa.
No m’allargo en situacions com la de l’amiga mestra d’un institut perifèric que va tenir la inoportuna pensada de comunicar compungida la mort de Miquel Martí i Pol, la de la senyora de Santa Coloma de Gramenet que, en quaranta anys de viure aquí, ni entén el català o el cèlebre i patètic cas dels pregons de la festa de la Mercè a càrrec d’éssers pintorescos com Elvira Lindo. És la part més sucosa del llibre, però també és la més coneguda i la que, en el fi estil de filaberquí trepanador de l’autora que tant va sorprendre l’any 80, quan aquí crítics, mandarins i creadors encara se l’agafaven amb paper fi, li permet sostenir documentalment que l’escola és una catàstrofe, que els nens creixen enganxats a la tele espanyola i sense consciència lingüística, que la cultura catalana s’ensenya de forma potinera i deslligada de l’avenir històric, i que l’única cultura del carrer es l’espanyola. En resum, que això no serà com al segle XIX, quan existia país per bé que la llengua literària no era el català.
Al segle XXI, la desaparició de la llengua i de la cultura comportaran necessàriament la desaparició de la idea que tenim avui de ser catalans. I tant amples.
La qüestió no està en escatir si la Gabancho exagera, si provoca o si es queda curta. Jo crec que provoca perquè no hi ha res més provocador que la realitat, sobretot si no es vol veure, que és el que fan els poders públics amb el seu ridícul cofoisme.
La clau de volta consisteix en arremangar-se perquè això no arribi a passar, si és que hi som a temps i ho volem. És la proposta de l’autora. No relaxar-se, superar socialment les polítiques culturals porugues i miops que, per interessos partidistes, han malfiat dels creadors durant tots aquests anys, i recuperar el prestigi que el català tenia fa vint-i-cinc anys, tot i que a penes hi havia instruments que juguessin al seu favor com ara ho hauria de fer la televisió.
Defensar el paper central de la cultura catalana en el poti-poti de cultures que conviuen a Catalunya passa per una política cultural que posi en el centre la projecció de la cultura pròpia. Si no es fa així, com convencerem els immigrants perquè s’incorporin al català? Quin sentit tindrà? La llengua que no cal és llengua morta.
Quan jo tenia 18 anys parlar bé el català, conèixer la literatura i saber-se les cançons de Raimon servia per lligar, prestigiava. Ara ja no em lligaria ni una estudiant de filologia, entre altres coses perquè no en queden. No és aquesta una prova prou fefaent de l’ocàs?





Picar ferro fred
Emili Teixidor
Avui, 08 de març de 2007

Si el llibre de Patrícia Gabancho, publicat a Meteora, "El preu de ser catalans", amb el subtítol "Una cultura mil·lenària en vies d'extinció", hagués sortit en castellà, francès o anglès, referit a les respectives llengües i cultures, s'hauria format un rebombori de ca l'ample i se n'hauria analitzat el contingut en debats, seminaris, conferències, polèmiques..., el que vulgueu. I això que aquestes llengües no tenen els problemes que té el català. Però aquí tothom s'ho ha pres amb tranquil·litat, amb discreció, amb normalitat. Anem fent. El nostre mal no vol soroll. I les veus que gosen parlar obertament dels perills que amenacen la supervivència del malalt tenen el mateix efecte que picar ferro fred.
El memorial de greuges de l'autora és dur, contundent, raonat, clar i català, argumentat, políticament incorrecte, i amb noms i senyals d'alguns dels culpables. Si escullo, a l'atzar, algunes de les frases que apareixen al llarg del text, em surten uns titulars per llogar-hi cadires: "La cultura catalana, avui, no està vertebrant res", "La identitat és una reacció instintiva que es pot corregir amb la cultura", "Catalunya és un país bilingüe i bicultural", "La catalanitat és una regionalització de l'espanyolitat", "Es pot viure a Catalunya, en pau i activament, sense conèixer la cultura catalana: això està entès; la pregunta és si la cultura catalana pot viure a Catalunya sense que la conegui la meitat més u de la població", "Catalunya sempre tria el bàndol que perd"..., etcètera. Ja sé que a les frases, fora del context, hi manquen tots els matisos, però donen el to del discurs.
Els poders públics i les seves polítiques equivocades són els grans culpables de la situació, diu l'autora: el Govern perquè va triar l'acció social en lloc de l'acció cultural i l'Ajuntament pel seu provincianisme militant. Se salva poca gent, i dels que en surten més ben parats hi ha Ferran Mascarell, que ha dit que està d'acord amb el 80 per cent del que diu el llibre.
És un manual imprescindible per anar a la Fira de Frankfurt i aclarir d'un cop molts malentesos. L'ensenyament també rep de valent, i té tota la raó l'autora quan diu, entre altres coses, que no es pot imposar la llengua sense revestir-la de significat. També parla del nivell baixíssim en què ha caigut. A Mallorca, segons Baltasar Porcel, s'han venut els morts, i aquí ens hem venut el seny, el paisatge i l'ànima. Sense mercat, sense confiança institucional, sense autoestima, sense promoció..., la pobre orfeneta no se'n sortirà, es plany Gabancho, que, per cert, és argentina, i potser això li dóna una llunyania i li permet veure els fenòmens amb més perspectiva i menys prejudicis.
El "Titanic" de Félix de Azúa, el teatre de Boadella, la polèmica entre Marsé i M. de la Pau Janer pel Planeta, TV3 com a pur folklore, les Juanis de Bigas Luna, la tria d'Elvira Lindo per al pregó de la Mercè..., l'autora no defuig cap polèmica i aprofita totes les anècdotes per fer entendre la seva posició.
"La cultura catalana es mou molt bé en el barem de qualitat i pèssimament en el barem de quantitat". Cert, però m'hauria agradat una anàlisi dels fenòmens de quantitat, com l'èxit immens de publicacions com ara En Patufet i sobretot les "Pàgines viscudes", de Folch i Torres, que junt amb la feina dels Ateneus Populars i d'altres van començar a estendre la lectura per la base social. Però ¿qui gosa parlar de Folch i Torres avui, i encara menys reivindicar-lo? El folch-i-torrisme va servir sobretot per a minipolèmiques estèrils, però ningú va ser capaç de posar-lo al dia i arribar com ell al gran públic, a l'ample mercat. O, en teatre, els èxits d'un Joan Capri, per exemple. I ara, aquestes fites tan bescantades no les fa ningú. Més ben dit, les fa la cultura de substitució, la castellana. I no hi ha riotes ni polèmiques.
Pel que fa a l'examen dels consellers de Cultura, també m'hauria agradat veure-hi Joan Guitart, tants anys!, i Joan M. Pujals i el seu duel de titans amb J. M. Flotats i altres topades cèlebres. Vicenç Villatoro va escriure fa un temps un article que es titulava "El castellà és aquí per quedar-s'hi", tota una descoberta. El llibre de Patrícia Gabancho és un llarg treball per afegir que "i el català ja hi era, però no sé si aguantarà tantes tempestes".


Els paisatges de la Barcelona de Picasso


Barcelona picassiana
Montse Frisach
Avui, 03 d'abril de 2007

El llibre 'Els paisatges de la Barcelona de Picasso', de Claustre Rafart, analitza com el jove pintor va utilitzar els carrers de la ciutat com un taller a l'aire lliure.

Un noiet andalús de 14 anys amb el cuquet de l'art a la sang i que no para de pintar compulsivament arriba des de la Corunya a la Barcelona del 1895. Quina impressió deuria emportar-se aquest xicot davant una ciutat en plena efervescència artística i cultural i en un dels moments més vitalistes de la seva història? Què deuria pensar Pablo Picasso sobre Barcelona? No ho sabem, però el que sí que està demostrat és que el jove Picasso va convertir els carrers i edificis de la ciutat en un immens estudi a l'aire lliure.

El llibre Els paisatges de la Barcelona de Picasso, de Claustre Rafart, editat per Meteora en català, castellà i anglès, analitza la relació de Picasso amb el paisatge barceloní en els anys de formació de l'artista, malgrat que "no va ser mai un gran paisatgista". El paisatge, segons Rafart, va servir a Picasso "per consolidar el seu ofici", al marge de les classes que rebia a la Llotja en aquests primers anys.

Picasso no va parar de pintar a l'aire lliure, en aquesta època. Els barris de la Mercè, la Barceloneta, la Ribera i espais desapareguts per l'obertura de la Via Laietana, com el carrer de la Riera de Sant Joan, on va tenir un dels seus tallers, són alguns dels racons que Picasso va pintar una vegada i una altra. "Amb el llibre es pot mirar la ciutat a través dels ulls del jove Picasso; de fet, escriure el llibre m'ha permès remirar Barcelona a través dels paisatges picassians", diu Rafart, que també és autora del llibre Las Meninas de Picasso, també publicat per l'editorial Meteora.

Un dels principals al·licients del volum és que permet comparar les vistes de les pintures picassianes amb fotografies de l'època dels mateixos llocs, procedents de diversos arxius fotogràfics de la ciutat. Exemples de racons molt ben documentats són el claustre de la catedral i el de Sant Pau del Camp, l'església de la Mercè, el campanar de Santa Maria del Mar, el Parc de la Ciutadella i espais desapareguts com l'església de Santa Marta o les barraques sota Miramar, a Montjuïc, on hi havia la taverna La Musclera. Altres coses van cridar també l'atenció del jove Picasso, com el curiós diorama de les muntanyes de Montserrat que s'havia instal·lat a la Ciutadella amb motiu de l'exposició del 1888, així com el mar, els terrats i el els personatges que pul·lulaven pels carrers de l'època, com les dides i els traginers. "Picasso es fixa en tot i arriba a documentar els accidents que es produïen pel carrer".

La major part d'aquests paisatges es van quedar a la casa dels pares de Picasso quan el pintor va marxar a França per quedar-s'hi definitivament. I ara formen part del llegat que el pintor va donar a la ciutat per al Museu Picasso. "El museu és, doncs, l'últim gran paisatge de Picasso".


Centre de brevetat


Formosa, con las manos desnudas
Jordi Galves
La Vanguardia (Culturas), 31 de gener de 2007

Tiene nombre de riquísima y remota isla oriental, es poeta, dramaturgo, traductor y ensayista, Premi d’honor de les Lletres Catalanes y Creu de Sant Jordi, Feliu Formosa (1934) se ha ido convirtiendo con el tiempo en una figura agradable y simpática, en un personaje quedo y reflexivo, de gran dignidad en mitad del vociferante carnaval literario y de la feria de vanidades que acompaña al teatro. En el segundo volumen de sus diarios, A contratemps (2005), se definía, implacable con todo, pero sobre todo consigo mismo, a través de un magnífico retrato de Gabriel Ferrater: “Crec que, en un sentit positiu, Ferrater era un ingenu. Tenia aquella ingenuïtat de què parla Brecht, poeta que ell admirava, i que equival a una curiositat, que no té per què amagar-se, respecte a tots els temes que l’apassionaven i sobre els quals parlava directament” Formosa es, en efecto, otro excelente ejemplar de ingenuo admirable, del badoc que describió Carner en Les planetes del verdum (El hado del verderón), el sempiterno enamorado de una vida que contempla con una mezcla de estupefacción y entusiasmo, de gusto por todo, Parsimonioso, a veces incluso cansino, se aferra a lo querido con la voluntad de apurarlo, como si pudiera detener el paso del tiempo, --viendo solamente a través de su viva celebración. Los amores de Formosa son múltiples y sólidos, él que admirablemente escribió uno de los mejores libros de poemas sobre la muerte y ausencia de la pareja amada, Cançoner (1976) --que me permitiría recomendar hoy como complemento a la lectura de la exitosa novela de Imma Monsó Un home de paraula-- es esencialmente un partidario de la celebración de vivir. Vivir para leer y escribir, naturalmente, un modo como otro de existencia, para amar y gozar a las mujeres, para reflexionar sobre la existencia y el tiempo utilizado, para viajar a lugares connotados por la memoria de nuestra cultura, para revisarla incesante e incansablemente, para continuar viviendo, lúcido y doliente, a través de todo eso.

En Centre de brevetat encontramos, de nuevo, al poeta Formosa en Tubinga que, más que una ciudad y una universidad, es una torre, la torre en que siempre se encuentra recluido Hölderlin, forzado eternamente a coger el relámpago con las manos desnudas: “M’imagino que sóc darrere d’ell, li veig la part superior del crani, que calbeja, i les llargues grenyes que li cobreixen el clatell. I tinc la sensació que no estic sol contemplant per damunt de la seva espatlla el seu joc amb les diverses peces d’un puzzle que mai no serà acabat”. La composición poética se convierte así en observación, en emulación del modelo del maestro romántico, y en fidelidad a los emblemas de la estética idealista alemana y a su traducción contemporánea. El libro se halla sembrado de referencias a los autores queridos de diversas épocas, Hofmannsthal, Kafka, Dürrenmatt, Otto Mueller, Klee, Schönberg, Brecht, Gertrud Colmar y Beethoven, evocaciones que son un conjuro para la continuidad frente al desastre, el histórico y colectivo y el personal e intransferible. Es el consuelo del talento creativo.

Desolació figura como primer poema del libro y le siguen otros igualmente apesadumbrados, Et perds, El problema és sempre, Parèntesi, Decadència, Despullament, La pèrdua, Ciutat cruel… En L’espera sostiene: “I veia passar el temps entre l’angoixa creixent i l’esperança minvant. I al darrere de tot plegat, hi havia sens dubte alguna cosa més, que no era l’escriptura”. Es una crítica desasosegada por las limitaciones propias del lenguaje, por la insatisfacción del puzzle siempre inacabado, por la expresividad invariablemente insatisfactoria. La palabra justa se revela en el poema hallado tras el trabajo constante --trobat, como decían los trovadores, esto es, los que encuentran--, lo misterioso y lo inefable se muestran, sin embargo, también misteriosamente y de modo indecible. Lo verdadero y lo sabio es lo preguntado, no lo respondido. Por eso afirmará en el poema Vida, dedicado a Victor Sunyol: “Encara no. / Ja. / Encara. / Ja no”.





L’hèlix potent de l’art
Jordi Llavina
El Punt, 01 de febrer de 2007

Feliu Formosa és un home de lletres que ha excel·lit en diversos vessants: en el de la traducció (d’obres, sobretot, en llengua alemanya); en el del teatre (com a director i creador de projectes diversos); en el del dietarisme (amb una obra força vasta al darrere), i, esclar, en el de la poesia.
Ara fa tres anys, Formosa va aplegar el conjunt de la seva obra en vers fins al 2002, en el volum Darrere el vidre. Poesia 1972-2002. Aquest que presento, doncs, és el primer llibre després del volum miscel·lani.
Y el primer que se m’acut de dir-ne és que, en una primera lectura pot semblar un llibre una mica gris, que no està a l’altura del que, per mi, són els seus dos grans llibres de poemes: Semblança (1986) i Al llarg de tota una impaciència (1994). Ja dic bé: en una primera lectura. Perquè els poemes de Formosa exigeixen lectures successives. No pas perquè sigui una poesia abstrusa, ni críptica; de cap de les maneres. Els seus són versos que no es revelen mai del tot. O, més ben dit, que no s’acaben de revelar fins que no comencem a familiaritzar-nos-hi de veritat.
Centre de brevetat reflexiona sobre la mort i la pèrdua d’identitat, sobre la música i el silenci, sobre el desig de perpetuar-se en alguna forma d’art, sobre el «fantasma del desig que el temps no acaba mai de devorar», sobre l’«intent repetit i desesperat d’aferrar-me al moment». Hi passen ombres de creadors diversos, poetes i pintors (molts d’ells, alemanys), ecos de morts i passes de vius. És un llibre breu però intens, dens però amb una aparença lleugera. Els poemes en prosa conviuen amb peces més alades i gràcils. Alguns poemes destacats: Aiguafort venecià, Marea baixa, Recobrament i Des del cim del plaer. I el que més valoro en Formosa i en aquest Formosa: la sensació que darrere les seves pagines hi ha vida, molta vida conflictiva, i que més enllá del conflicte hi ha el consol de l’art –la matèria informe i rica, finalment artitzada.





La recerca d'un centre
Francesc Parcerisas
El País, 01 de febrer de 2007

Feliu Formosa (Sabadell, 1934) és, per sort, un dels poetes que no necessiten de cap mena de presentació. Traductor, home de teatre, dietarista, animador de moltes tasques culturals, va reunir a Darrere el vidre (2004) la seva poesia, un volum d’impacte serè i sever. Allò que el caracteritza, al meu entendre, és la seva absoluta llibertat: molt més enllà de corrents i grups, d’escoles i projectes, Formosa sempre troba l’indret que suscita el seu interès i des del qual la tasca d’escriure sembla reclamar-lo. Reclam que segurament no se li presenta pas com una urgència, ni com un graó d’una obra premeditada, sinó com l’esclat viu del moment: una connexió entre el món que l’envolta i el jo que en pot parlar d’una manera literària.
Centre de brevetat aplega una cinquantena de poemes i, petites proses poemàtiques en una alternança que és, també, l’alternança dels temes. Homenatges d’estima a Anna Murià, Agustí Bartra, Hölderlin, Iannis Ritsos…, i cites o picades d’ullet a artistes diversos, d’Otto Mueller a Hart Crane, de Marilyn Monroe a Víctor Sunyol. El ventall, ja ho poden veure, és ben divers, però l’autor tampoc pretén haver escrit cap tractat, sinó, des de la intel·ligència i el rigor, aplegar una sèrie de moments esparsos. Allò que els relliga és, justament, la seva veu inconfusible: la barreja de distanciament (de vegades tenyit d’una suau pinzellada irònica) i l’autèntica immediatesa amb què és capaç de veure’s a si mateix.
La ironia la podeu trobar en una petita prosa que descriu l’acte de recepció d’un premi a l’Ajuntament de Barcelona amb els “poetes d’altes perruques invisibles” i els “membres del jurat reprimint de forma visible les ganes d’estomacar-se mútuament” i, al fons, la soledat del distanciament, és a dir, la capacitat de saber-se veure de manera similar a com podria contemplar a un altre. I la immediatesa derivada de la condició de qui mai no deixa de fer projectes, d’embrancar-se (o pensar que s’hi hauria d’embrancar) en tasques o qüestions que, per endavant, sap que no durà a cap port. En aquests textos, com ara El problema és sempre, Ofici de poeta, De nou el poema, Ciutat cruel o Fugacitat, apareix allò que ell mateix designa, en un altre lloc, com un “fons de desolació”, una condició existencial que mai no esdevé tràgica, que mai no apel·la al patetisme del lector, perquè sap arrecerar-se en un petit estoïcisme, vestit de “la veu infantil que canta al meu darrere”, o d’un cos de noia, o del plaer fugaç dels amants. Un Centre de brevetat que reclama ser llegit amb la resta de la seva obra i de ser considerat model de llibertat personal de l’escriptor davant els excessos de qualsevol mena.


Los Nobel del fútbol


Los escritores se ponen las botas
Sergi Doria
ABC, 04 de juny de 2006

Shakespeare ya hablaba de «football» en «La comedia de los errores». Veinticinco escritores descubrieron que la tierra es redonda porque se parece a un balón. No todos son Nobeles, pero dicen del fútbol palabras mayores.
Para empezar, Albert Camus. Premio Nobel de 1957, no se sintió extranjero en el estadio. En el luminoso Argel jugaba de guardameta y su abuela vigilaba el desgaste de sus zapatos. Para no recibir una tunda por cargarse las suelas correteando, optó por la portería. «Aguantaba el disparo del delantero sin moverse de su sitio hasta el último segundo. Clavado en la hierba y sin inmutarse, sorprendía a los delanteros rivales por su sangre fría», explica Jorge O. Pérez.
El arquero futbolístico, tan literario como un arquero de friso persa. En la final de la Copa de España de 1928, el Barcelona disputó en Santander un partido dramático con la Real Sociedad. Su portero húngaro, Franz Platko, recibe un golpe en la cabeza que le deja exánime... Reparece luego con un aparatoso vendaje en la ensangrentada testa. Aguanta las embestidas donostiarras con serenidad de gigante e inspira una Oda a Alberti: «Nadie se olvida, Platko/ no, nadie, nadie, nadie,/ oso rubio de Hungría...» El futbolista como héroe se reencarna en Maradona: «Aquel gol que le hizo a los ingleses, con la ayuda de la mano divina, es por ahora la única prueba fiable de la existencia de Dios», proclama Mario Benedetti. La magia de Cruyff y la «naranja mecánica» en el Mundial del 74 apasiona a la feminista François Giroud: «Era soberbio, como todas las demostraciones donde se conjugan el dominio del cuerpo y del espíritu...»
Nabókov, de portero
Más escritores que se pusieron las botas... Miguel Hernández jugaba de extremo y le llamaban el «Barbacha» (caracol pequeño), porque era lento corriendo la banda. El portero del Orihuela, Lolo, le inspiró la «Elegía del guardameta»: «Te sorprendió el fotógrafo el momento/ más bello de tu historia/ deportiva, tumbándote en el viento/ para evitar la victoria/ y un ventalle de palma te aireó la gloria.» También jugó de portero Nabókov, posición adecuada a su espíritu independiente. En «Habla memoria» describe un campo embarrado de Cambridge: «El balón tan resbaladizo como un budín de ciruela, y mi cabeza despistada por la neuralgia, tras una noche de versificación....»
Otro Miguel, Delibes, jugó al fútbol 34 años. Simpatizante del Real Valladolid, disputó los últimos partidos de su carrera, de los 35 a los 45 años, como portero del Sedano FC. Como jugador de campo, dice que le sobró «un respeto excesivo a la defensa contraria» y siempre se preguntó «por qué los árbitros son más tolerantes con los defensas que con los delanteros».
García Márquiez comprobó que era un hincha el día en que perdió el sentido del ridículo y Vázquez Montalbán metió a su detective Carvalho a investigar por qué «el delantero fue asesinado al atardecer». Jugar al fútbol es jugarse la vida. El escritor uruguayo Eduardo Galeano escribe que «el árbitro es arbitrario por definición».
La vida es «ansí» y el fútbol es así. A veces despierta demonios familiares: Günter Grass sintió el resurgir de una Alemania apagada por la derrota cuando su selección vence a la de Hungría en la Copa del Mundo de 1954. Hincha del Arsenal, Nick Hornby tiene una pesadilla: su hijo decide ser del Tottenham. Ernesto Sábato reconoció que lo único que quería llevarse de Rosario «era una camiseta del Rosario Central». Vargas Llosa prefiere idolatrar a un futbolista que a un militar.
No todo son loores: Umberto Eco no odia el fútbol, pero abomina del forofismo: «Yo abrigo por los hinchas los mismos sentimientos que un partido ultranacionalista o la Liga Lombarda abrigan por los inmigrantes: No soy racista, con tal de que se queden en su casa». Si la Cibeles y Canaletas hablaran...




Jorge Omar Pérez rescata visión del fútbol de grandes escritores
Agencia EFE
Terra.com (Colombia), 04 de juny de 2006

El escritor argentino Jorge Omar Pérez repasa en 'Los Nobel del fútbol', libro recientemente editado por Meteora y que será presentado en Barcelona, la visión del deporte rey de 25 grandes escritores, de Albert Camus a Ernesto Sábato, pasando por Vladimir Nabokov o Gabriel García Márquez.
La recopilación de esos escritos da forma a la obra del periodista, escritor y traductor Jorge Omar López (Buenos Aires, 1943), que empezó a gestarla durante su trabajo como comisario del espacio 'Els Nobel del fútbol' en el Salón del Libro de Barcelona en 2005.
No todos los escritores que aparecen en 'Los Nobel del fútbol' fueron galardonados con el premio, pero todos, en mayor o menor medida, dedicaron párrafos al deporte más popular del mundo.
El autor del prólogo, su compatriota Andrés Ehrenhaus, explica que la obra pretende "iniciar el acoso y derribo de uno de los tópicos más aparentes pero menos reales de la escena y vida culturales", el que dibuja fútbol y literatura como enemigos casi irreconciliables.
Para destruir ese prejuicio, 'Los Nobel del fútbol' viaja del Uruguay de Eduardo Galeano y Mario Benedetti a la España de Miguel Delibes, Miguel Hernández o Manuel Vázquez Montalbán con escalas en El Cairo de Naguib Mahfouz o en el Orán de Camus para recordar cómo el fútbol afectó la vida y obra de los escritores recopilados.
En un recorrido global que intenta reflejar la universalidad del fútbol y de la literatura, Jorge Omar Pérez recupera la 'Oda a Platko' de Alberti, la guerra del fútbol entre Honduras y El Salvador narrada por Kapuscinski o el fiel retrato de un fiel seguidor del Arsenal de nombre Nick Hornby.
Algunos escritores que aparecen en la obra mantienen tal vínculo con el fútbol que le han dedicado libros enteros. Es el caso de Galeano ('El fútbol a sol y sombra'), Delibes ('El otro fútbol') o el propio Hornby ('Fiebre en las gradas').
En otros, sin embargo, la afición al fútbol parecía escondida. Ocurre con Vargas Llosa, cuyo artículo sobre Maradona aparece citado, o con Nabokov: su visión del portero de un equipo de fútbol y sus recuerdos de jugador en Cambridge son algunas de las grandes sorpresas de la recopilación de Jorge Omar López.
También lo es la afición del poeta Miguel Hernández, futbolista durante 1920 y 1930, apodado 'Barbacha' por la lentitud de sus movimientos y autor de la 'Elegía al guardameta'.

La pols dels carrers


Nascuts a les escombraries
Xènia Dyakonova
Avui, 03 de maig de 2006

El títol que he posat a l’article podria semblar despectiu i burleta. Sempre que hom s’oblidi d’uns versos magnífics d’Anna Akhmàtova: “Si sabéssiu de quina mena / d’escombraries neix el vers, desvergonyit…!” Recordo haver sentit a la meva Rússia natal una gravació molt antiga, que grinyolava de manera gairebé insuportable, en la qual Akhmàtova mateixa recitava aquest poema amb el seu contralt enrogallat de fumadora empedreïda. Pronunciava la paraula escombraries amb una tendresa especial, marcant-la amb allò que en música s’anomena sforzando... Tenint en compte que peco d’un cert patriotisme literari, el fet que una poeta de llengua, per a mi, estrangera m’hagi recordat Akhmàtova ja diu molt a favor de Costa. Els poemes de Júlia Costa demostren que en la vida quotidiana d’un habitant de Barcelona, fins i tot en la mediocritat més grisa de les seves ocupacions diàries, s’hi poden trobar espurnes màgiques. Costa, que a més és autora de contes i novel·les juvenils guardonats amb nombrosos premis, és sobretot poeta, en el sentit més pur i elevat del terme. Sap observar al seu voltant, fixar-se en les prostitutes del Paral·lel, en el músic ambulant al metro, en els llibreters del mercat de Sant Antoni i en la perruquera del Raval, enamorar-se’n de tot cor i convertir-los a tots en personatges d’una poesia humana, senzilla, lleugera i regida per una mètrica i unes rimes que fan goig. No es tracta d’una poesia moderna tal com ho entenen els avantguardistes: no hi ha recerques conceptuals, al·lusions cultistes, metàfores extravagants destinades a épater le bourgeois ni jocs fonètics arriscats. Són versos casolans, si voleu, una mica ingenus i de vegades una mica antiquats, però alhora tenen la virtut innegable i poc freqüent d’estar molt a prop de la vida real i acceptar-la tal com és, de tocar de peus a terra amb summa delicadesa i de no menysprear res del que troben pel camí. El vocabulari que fa servir Costa és mancat de pretensió, nítid i ben català sense ser exageradament castís. En resum, la lliçó que dóna el poemari és que la humilitat no és un obstacle per ser poeta. Amb una mica de sort, pot arribar a ser un avantatge.

El Barça a Europa, 50 anys


El llibre dels 50 anys europeus del Barça
Emilio Pérez de Rozas
El Periódico, 24 d'octubre de 2005

N'hi ha de formiguetes, n'hi ha de curiosos, n'hi ha de professionals, n'hi ha de meticulosos, però això del company David Salinas, del diari Sport, és, simplement, malaltís, amb tot l'afecte. Recopilar en un llibre, amb centenars de pàgines, milers i milers de dades, tota la informació, tota, dels 50 anys a Europa del Barça --per cert, l'únic equip espanyol que mai ha deixat de jugar competicions europees-- té un mèrit elogiable i exemplar. És una peça única.




La vida europea del Barça

La Vanguardia, 31 d'octubre de 2005

Cuenta David Salinas (Barcelona, 1964), autor de esta gigantesca obra, que comenzó a escribir este libro en 1986. Si se tiene en cuenta que lo acaba de presentar se llega a la conclusión de que David ha empleado 19 años en concluirlo. Y no podía ser en menos tiempo entre otras cosas porque el autor no ha tenido ni una sola temporada de relax, dado que el protagonista de la obra es el Barça, que, cosas de la vida, es el único equipo europeo que no ha faltado a una cita continental. Este libro contiene la vida europea del Barça. En él están las fichas de los 393 partidos disputados, los nombres de los 301 jugadores que han defendido los colores azulgrana y las estadísticas de cada uno de ellos. Un trabajo tan arduo y laborioso como extraordinario.




Medio siglo en competiciones europeas

Don Balón, 15 de novembre de 2005

Desde 1955 hasta a la actualidad, el FC Barcelona ha disputado ininterrumpidamente competición europea. Desde 1986, el periodista David Salinas comenzó a escribir la historia europea del club azulgrana, que se ha publicado bajo el nombre de ‘El Barça a Europa, 50 anys’. La obra, de 864 páginas, recoge las crónicas de todos los partidos disputados en Europa por el equipo ‘culé’, con la narración de los goles, las jugadas más recordadas, las fichas técnicas de los equipos, las declaraciones de los entrenadores y las anécdotas más destacadas, todo ello con un anexo estadístico interesante y casi 100 fotografías.

La postguerra cultural a Barcelona (1939-1959)


Una veintena de personalidades reviven la posguerra cultural
Rosa M. Piñol
La Vanguardia, 01 d'abril de 2005

Josep Palau i Fabre recuerda con amargura cómo, tras dar a conocer en un cenáculo de amigos su famoso poema La sabata, compuesto en 1943, hubo "caras largas" y "a la salida, una persona que no quiero nombrar porque la apreciaba, y la aprecio todavía, se negó a darme la mano". Por su parte, Joaquim Molas evoca las reuniones dominicales de escritores en el piso de Carles Riba, en las que a veces éste "de repente se abstraía mentalmente", se quedaba como ausente en plena tertulia. Son anécdotas de los años grises de la posguerra en Catalunya, la etapa de silencio en que la cultura tuvo que resistir en las catacumbas. Éstas y muchas otras vivencias están recogidas en el libro La postguerra cultural a Barcelona (1939-1959), de Patrícia Gabancho, que ha editado Meteora.
La actividad cultural en Barcelona durante aquellas dos décadas revive a través de los testimonios de 19 personas, escritores e intelectuales que las vivieron personalmente o biógrafos que dan voz a autores ausentes, como Maria Aurèlia Capmany, Joan Brossa o Manuel de Pedrolo. Son una serie de conversaciones que, con el título Juxtaposicions, organizó la escritora y periodista en el 2003 en el Museu d´Història de Catalunya y que ahora transcribe.
"Me planteé estos diálogos porque quería entender los motivos que impulsaban a los autores de la generación de los 50, Espinàs, Pedrolo, Capmany... entonces jóvenes, a escribir sus primeras novelas en catalán, una lengua que las condenaba a un circuito de difusión casi clandestino. Me propuse conocer los motivos de aquella fidelidad", explicó ayer Gabancho.
La suma de los relatos de las experiencias personales de estos autores -Ainaud, Castellet, Vicens, Sarsanedas, Raguer, Triadú, Verrié, Manent, Espinàs...- convierte así el libro en una especie de memorias colectivas, en las que "muchas cosas eran conocidas, se habían publicado, pero aproximadamente la mitad de las informaciones que se dan nunca se habían divulgado".
El libro, que deja fuera el mundo oficial, la cultura del régimen, aborda tres grandes ámbitos: la literatura y las artes, la cultura en lengua castellana (el premio Nadal, la revista Laye...)y la inmigración.




La cultura dels anys grisos del franquisme a Barcelona
Eva Piquer
Avui, 01 d'abril de 2005

Patrícia Gabancho recull a 'La postguerra cultural a Barcelona (1939-1959)' una vintena de converses amb testimonis de primera mà de dues dècades fosques. Les converses van tenir lloc entre el febrer i el juliol del 2003 al Museu d'Història de Catalunya, dins d'un cicle titulat Juxtaposicions. "Responien al meu desig d'analitzar els anys grisos, els anys del silenci, a partir de testimonis d'una generació que s'està extingint", explica la periodista. Amb aquest objectiu va convidar a parlar els protagonistes culturals de la primera postguerra, i els biògrafs i estudiosos d'escriptors ja desapareguts com Nèstor Luján, Maria Aurèlia Capmany, Joan Brossa i Manuel de Pedrolo. La nòmina final dels participants a les converses ara transcrites i publicades la formen Josep Maria Ainaud, Paco Candel, Josep Maria Castellet, Josep Maria Espinàs, Salvador Giner, Romà Gubern, Albert Manent, Joaquim Molas, Josep Palau i Fabre, Lluís Permanyer, Agustí Pons, Miquel Porter i Moix, Arnau Puig, Hilari Raguer, Carme Riera, Jordi Sarsanedas, Joan Triadú, Frederic-Pau Verrié i Francesc Vicens.
"Volia entendre com és que hi havia gent jove disposada a escriure novel·les en català, una llengua prohibida i condemnada a un circuit de difusió gairebé clandestí -diu Gabancho-. Costa d'entendre que una generació literària triï fer novel·les sense lectors, per fidelitat a un món que no havien viscut. Em vaig entestar a conèixer els mecanismes d'aquesta fidelitat".
Després d'acostar-se a la realitat d'aquella època a través dels testimonis orals dels qui la van patir en primera persona, Patrícia Gabancho ja ha entès el perquè de la continuïtat cultural i cívica de la primera postguerra: "El projecte civil que es consolida amb la República és tan potent que tota una generació es nega a entrar de cop en un món clerical, repressor, carca, feixista, militaritzat, groller, sòrdid i miserable. Només la cultura els permet donar continuïtat a un món que ja ha desaparegut. I prefereixen instal·lar-se en la realitat virtual de la continuïtat clandestina".




Batalles de després de la guerra
Manuel Cuyàs
El Punt, 02 d'abril de 2005

La periodista Patrícia Gabancho recull en un llibre de converses amb testimonis actius la represa i lluita cultural barcelonina entre els anys trenta i cinquanta, amb moltes notícies que fins ara no se sabien amb tant detall.
Fa dos anys, es van celebrar al Museu d’Història de Catalunya unes jornades amb nom de Juxtaposicions que van fer desfilar personalitats de la cultura catalana que havien tingut protagonisme en els anys de la postguerra. Es tractava que recordessin l’època tètrica i heroica en veu alta a partir de l’experiència pròpia. Hi van assistir, per ordre alfabètc, Josep Maria Ainaud de Lasarte, Paco Candel, Josep Maria Castellet, Josep Maria Espinàs, Salvador Giner, Romà Gubern, Albert Manent, Joaquim Molas, Josep Palau i Fabre, Lluís Permanyer, Agustí Pons, Miquel Porter Moix, Arnau Puig, Hilari Raguer, Carme Riera, Jordi Sarsanedas, Joan Triadú, , Frederic-Pau Verrié, Francesc Vicens. N’hi va haver, com Pons o Permanyer, que no van poder ser activistes en aquells anys perquè eren massa joves, però la seva pressència a les jornades va servir per aportar la memòria de personatges morts que ells han estudiat i que van ser molt importants aleshores. És el cas, per exemple, de Nèstor Luján i de Josep Maria de Sagarra.
Ara, la periodista Patrícia Gabancho ha recollit en un llibre aquelles conferències o més aviat converses que ella mateixa va moderar i incentivar, i s’ha de dir per començar que es tracta d’un llibre molt bo, molt amè, molt documentat i que es llegeix amb un gran interès. Es titula La postguerra cultural a Barcelona i l’ha editat Meteora. Els intervinents no diuen en general res que ells mateixos no hagin dit en altres llocs o no hagin deixat escrit en llibres memorialístics, articles o entrevistes, però com que Patrícia Gabancho no és catalana d’origen, sinó que és argentina -una argentina integrada a Catalunya de fa anys i panys- i no va viure aquella època, fa als personatges unes preguntes que periodistes naturals del país no farien mai perquè les donarien per sabudes o sobreenteses. Les inquisicions de Gabancho fan que els interrogats entrin en uns detalls –com reia o no reia o no volia riure Espriu, com eren les trobades a casa del matrimonio Riba, quin humor gastava Sagarra, fins a quin punt era del règim Martí de Riquer– que finsara no s’havien pintat amb tanta vivesa i precisió.
El llibre, com les conferències originàries, peca només d’un barceloninocentrisme excessiu, com si fora de Barcelona no s’hagués fet res ni hi hagués hagut ningú o com si Sagarra, Riba i Foix no haguessin transportat les seves tertúlies o conferències més enllà de la capital, cridats per inquiets que també feien activitats per salvar una llengua i una cultura.




Patrícia Gabancho retrata con testimonios la cultura barcelonesa de la postguerra
Israel Punzano
El País, 04 d'abril de 2005

Hace dos años, la periodista Patrícia Gabancho mantuvo en el Museo de Historia de Cataluña una serie de conversaciones con protagonistas del mundillo cultural barcelonés de la postguerra española. En algunos casos, el ciclo contó con la participación de los de los biógrafos de figuras ya fallecidas, impresindibles para comprender aquella época, y aquellas charlas se han recogido ahora en el libro La postguerra cultural a Barcelona. 1939-1959 (Meteora).
“Me interesaba saber por qué escritores como Maria Aurèlia Capmany, Joan Brossa o Manuel de Pedrolo escogieron en los años cuarenta y cincuenta el catalán como lengua literaria cuando estaba prohibido y tenia una escasa difusión”, explica Gabancho. Tras los coloquios, la autora ha encontrado la respuesta: “El proyecto civil y cultural que se consolidó con la República era tan potente, que esta gente rechazó el mundo clerical, facista, carca, grosero y sórdio en el que se vio sumergida la sociedad catalana. Se crearon un mundo virtual para escapar de la realidad de la postguerra. Lo hicieron dando continuidad a un proyecto cultural que se inició con la Reinaxença y culminó en el periodo republicano.”
El volumen se adentra en ámbitos culturales diversos y combina testimonios de primera mano y reflexiones de glosadores de protagonistas ya desaparecidos. Los entrevistadosson Josep Maria Ainaud, Joan Triadú, Miquel Porter Moix, Albert Manent, Hilari Raguer, Romà Gubern, Jordi Sarsanedas, Frederic-Pau Verrié, Arnau Puig, Joaquim Molas, Josep Maria Espinàs, Agustí Pons, Lluís Permanyer, Josep Maria Castellet, Carme Riera, Josep Palau i Fabre, Francesc Vicens, Paco Candel y Salvador Giner.
Los aspectos tratados son tan dispares como los interpelados. El paisaje moral de la postguerra, Montserrat y el papel de la Iglesia, las revistes enfrentadas de arte Ariel y Dau al Set, la llegada masiva de inmigrantes de otras comarcas de España, los minúsculos espacios de libertad, la actitud de la burguesía, las míticas reuniones de intelectuales en casa del poeta Carles Riba y la resistencia antifranquista desde la continuidad son algunos de los temas tratados en los diálogos.

Memoria oral
“Es una generación con un gran patrimonio que se va extinguiendo. Como periodista, creo mucho en la memoria oral”, afirma Gabancho. Gracias a las palabras de los entrevistados, el retrato de la postguerra se llena de matices. “La sociedad autóctona de los años treinta estaba totalmente catalanizada. Cuando irrumpe el franquismo, parte de la alta burguesía creyó que el catalanismo fue el culpable de la guerra. La pequeña y mediana burguesía no pensaba igual”, indica la autora. “Es una visión muy matizada Riba decía que entre los catalanes había facistas y republicanos de izquierdas. No todos eran vencidos, por tanto. Pero añadia que cataluña como proyecto cultural y civil, sí había sido vencida en la Guerra Civil”.




Voces de posguerra
Sergi Doria
ABC, 15 d'abril de 2005

En 2003 el Museu d´Història de Catalunya acogió «Juxtaposicions», un ciclo de diálogos conducido por Patricia Gabancho. La intención era «conservar el testimonio de una generación que se está extinguiendo». Reunidas en «La postguerra cultural a Barcelona» (Meteora), las conversaciones abarcan de 1939, el año de la derrota republicana, hasta 1959, cuando el Plan de Estabilización posibilitará el desarrollismo de los sesenta. La retórica falangista de los primeros años, la diáspora de toda una generación intelectual, la represión cultural y moral, la precariedad económica y las iniciativas que permitieron reagrupar las «piedras dispersas» del edificio cultural de Cataluña son algunos de los aspectos abordados por Josep M. Ainaud de Lasarte, Paco Candel, Josep M. Castellet, Josep M. Espinàs, Salvador Giner, Romà Gubern, Albert Manent, Joaquim Molas, Josep Palau Fabre, Lluís Permanyer, Agustí Pons, Miquel Porter Moix, Arnau Puig, Hilari Raguer, Carme Riera, Jordi Sarsanedas, Joan Triadú, Frederic-Pau Verrié y Francesc Vicens. «Me pregunto porqué una generación escogió una lengua proscrita como el catalán y se creó un mundo virtual para sobrevivir culturalmente», afirma Gabancho.

Personas y circunstancias
El monje e historiador Hilari Raguer recuerda así la entrada de los ancionales en Barcelona. «Hacía poco que había presenciado el famoso desfile de despedida de las Brigadas Internacionales. Diagonal arriba, y poco después la entrada de las tanquetas italianas y las brigadas navarras, Diagonal abajo. Se producían, más o menos, los mismos aplausos.»
El historiador Josep M. Ainaud de Lasarte subraya la hipocresía de unos tiempos en que la moralina convivía con el estraperlo: «Pensemos que se llegaron a imponer imbecilidades inconcebibles, como que no se podía estar en bañador en la playa. ¡Se había de estar con el albornoz puesto! Pero al lado había una playa que tenía la calificación de ´solarium´ y allí sí podías estar en bañador».
Tiempos en los que las apariencias sociales encubrían dramas personales y estrecheces domésticas. «En los años cuarenta, -dice Francesc Vicens- todo era falso. Son los años del ´piojo verde´, una epidemia de tifus de la que la gente moría; que cada día había una docena de fusilados en el Campo de la Bota... Pues en el año 1940, en el paseo de Gracia todo el mundo iba elegantísimo, los hombres vestían americana y corbata. Los obreros, que en la fábrica se habían de poner el mono de trabajo, también iban con americana y se les reconocía porque llevaban la ´fiambrera´ que les preparaba la mujer, porque con el sueldo que cobraban no podían comer en ningún sitio».
El recientemente fallecido Miquel Porter Moix, historiador del cine y librero en el Portal de l´Àngel, evoca personajes decisivos como el añorado Vicens Vives: «Se presentaba com un aliadófilo e incluso, esto es rigorosamente cierto, tenía trato con gente del Foreign Office británico...»
El profesor de comunicación Román Gubern pertenecía a la burguesía barcelonesa y fue testimonio de las «dos Españas», Su abuelo materno era el banquero Garriga-Nogués, y su padre, un abogado de raíces republicanas. Recuerda los años de la Guerra Mundial con su abuelo germanófilo y su padre, aliadófilo, que escucha la BBC. «Debajo de casa, en el paseo de Gracia, teníamos una oficina de propaganda del Tercer Reich, muy bien montada. Regalaban unas revistas, «Signal» y «Adler», bien hechas, con fotografías excelentes. Cuando Alemania perdió la guerra, de la noche al día aquello quedó vacío, con los papeles por el suelo...».
Lluís Permanyer elogia la figura de Josep M. de Sagarra y su debut periodístico en en el semanario «Destino». Josep Vergès, apunta, «era un hombre de ideas muy claras, sabía exactamente lo que quería... Era muy, muy autoritario. Tenía unas peleas tremendas con la censura, que se oían los gritos desde fuera de su despacho y las discusions acababan colgando el teléfono con mucha violencia».
Revistas como «Ariel» o «Laye» ayudaron a la recuperación cultural. Los de «Laye», cuenta Josep M. Castellet, «éramos un grupo de jóvenes que estabamos viviendo un descubrimiento literario, que poco a poco se hace político, pese a que éramos más inconformistas que salvajes, y del todo antifranquistas. La revista está progresivamente trufada de signos antifranquistas; palabras, frases, citas, pequeñas cosas significativas. Al lado de textos falangistas, claro...».

Exilios y emigraciones
Como otros intelectuales, el poeta Josep Palau i Fabre vivió un «exilio interior» que le llevó a marcharse a París: «Si he de decir la verdad, en aquella época me sentía muy solo en mi casa. Amigo íntimo, íntimo, quizá no llegué nunca a tenerlo, nadie que comulgara del todo con mi manera de pensar y de setir, y muy a menudo iba solo a pasar un par o tres de horas al Molino. Era la máxima distracción que tenía, para huir de todo».
Fueron años de racionamiento alimenticio y de inmigración. Barracas y realquilados. «Realquilaba el que tenía un piso, -explica Paco Candel- No hacía falta ni habitación libre. Pongamos tres habitaciones, que es lo más normal. Entonces el matrimonio y los hijos ocupaban las dos habitaciones más grandes y en la que sobraba metían dos o tres personas».




Més que tossuderia
Teresa Pàmies
Avui, 08 d'agost de 2005

Amb la publicació de les converses amb vint personalitats de la cultura de postguerra, la periodista i escriptora Patricia Gabancho omple un buit en la copiosa literatura "contra l'oblit", per recuperar "la memòria històrica", llibres testimonials o periodístics centrats en fets espectaculars de la dècada dels seixanta i setanta, com ara la tancada d'intel·lectuals als Caputxins, la creació de Comissions Obreres a la parròquia de Sant Medir, algunes accions a la universitat protagonitzades pels "infants" de la guerra, una generació sense "experiència" però revoltada. De la tasca silenciosa i silenciada dels que havien quedat "per salvar-vos els mots/per retornar-vos el nom de cada cosa", com va escriure l'Espriu en plena nit, com ho agraí Raimon (nascut en l'any 40) musicant l'escruixidor Indesinenter dedicat al "vell vençut" dels que "mai no hem pogut desesperar". Aquells vells vençuts, calladament, creaven les condicions que farien possible la tancada als Caputxins tot obrint escletxes en el búnquer inexpugnable dels vencedors i, de mica en mica, en deixaven testimoni escrit en dietaris i memòries com les de Maurici Serrahima, Maria Aurèlia Capmany i, més endavant, les d'Ibáñez Escofet, referent actiu per a noves i coratjoses fornades de periodistes que no sols obririen escletxes sinó que les utilitzarien per dir i escriure el que tenien prohibit.
En tornar d'un exili de trenta-dos anys i convidada per la poetessa i activista cultural Rosa Leveroni, assistia, algun diumenge, a "la sala d'algú", el pis de la Rosa a la Diagonal on personatges de la cultura catalana que emergia de les cendres del desastre -Maria Aurèlia Capmany, el filòleg Pere Bohigas i la seva dona Mercè Martí; Jaume Alcover i la Rosa Leveroni- llegien poemes i les cartes d'algun exiliat, però també documents com el dels intel·lectuals contra la repressió franquista dels minaires asturians torturats i empresonats per les vagues que s'estenien a altres indrets de l'Estat. També es comentaven actes legals de l'antifranquisme, com la conferència de Tierno Galván al Col·legi d'Advocats o la pintoresca presentació al Club Mundo del best seller Papillón, acte multitudinari que esdevingué un clam per les llibertats en presència d'un espantat delegado gubernativo, amb poders virtuals per suspendre la presentació i empresonar els organitzadors. Les escletxes obertes al búnquer s'ampliaven i la gent de cultura, coordinada o no amb l'incipient moviment obrer, hi participava a la seva manera. Guardo i consulto sovint el volum editat per Proa que reuní, en facsímil, 23 números d'Ariel dels anys 1946 al 1951. Me'l va regalar la Rosa Leveroni, que esdevingué la meva amiga fins a la mort, a Cadaqués. Llegint el número 14 del desembre del 1947, un poema de Jordi Cots m'explica el sentit del que Patricia Gabancho qualifica de "miracle de la tossuderia humana". L'obstinació a ser lliures, la fidelitat a la idea de la llibertat. "Serà una lluita de fidelitat,/ serà una pluja en totes les finestres / sobre la terra i sobre els cors eixuts / dins de nosaltres ha de fer-se carn.../tota la joia que amaguen els arbres/es manifesta avui als cors fidels.../




Sang i lletres
Adolf Beltran i Xandri
Avui, 07 de juliol de 2005

"Tanta sangre y salen ustedes con esto", li va dir el cap superior de la policia de Barcelona a Joan Triadú, com a responsable d'un número de la revista cultural en català Ariel, en un interrogatori a la segona meitat dels anys 40.

Ben mirat, el funcionari tenia raó de fer-se'n creus: tanta sang, tants morts, exiliats i empresonats, tantes defeccions, i encara quedava gent disposada a bufar les brases d'una llengua i d'una cultura esclafades! Aquesta fidelitat, sobretot de la gent més jove, li sembla a la periodista i escriptora Patrícia Gabancho "un miracle de la tossuderia humana". El seu astorament és a l'origen de La postguerra cultural a Barcelona (1939-1959), que recull el contingut de les converses que Gabancho va dirigir entre el febrer i el juliol del 2003 al Museu d'Història de Catalunya sota el títol de 'Juxtaposicions'. Entre la vintena dels seus interlocutors, entrevistats en solitari o en grups de dos, la majoria van ser protagonistes directes de l'època, bé dins de la resistència cultural catalana, tant literària com artística (Triadú, Porter i Moix, Manent, Raguer, Sarsanedas, Verrié, Arnau Puig, Molas, Espinàs, Palau i Fabre, Francesc Vicens), bé de la cultura no oficial en castellà (Castellet i Gubern). També n'hi ha alguns que en donen testimoni, sobretot, en qualitat de biògrafs: Lluís Permanyer, de Sagarra; Agustí Pons, de Capmany i Luján; Carme Riera, dels poetes de l'Escola de Barcelona: Barral, Gil de Biedma i José Agustín Goytsisolo. A l'últim capítol, Paco Candel i Salvador Giner analitzen l'altre fenomen que, juntament amb la derrota republicana a la Guerra Civil, transformarà la Catalunya del segle XX: la immigració.

MIRACLES DE TOSSUDERIA

No hi havia fins ara gaires testimonis directes de la postguerra, diu Josep Maria Ainaud: tot just el dietari de Serrahima, les memòries d'Oliart, Eduard Castellet i Barral, i en novel·la Nada, de Carmen Laforet. Situat dins d'aquest semibuit, La postguerra cultural a Barcelona (1939-1959) fa un bon exercici de memòria oral, prou equilibrat entre categoria i anècdota. El detall és sempre el que conserva millor el color de l'època. Per exemple: el 26 de gener del 1939, explica Albert Manent, J.V. Foix va sortir a rebre la brigada franquista que alliberava Sarrià; hi anava un tinent, fill del barri, a qui el poeta, content, saluda; l'altre li etziba: "Foix, no sabeu la merda que us ve a sobre".

També Manent i Espriu creien aleshores que Franco era un mal menor. "No volíem veure -diu Triadú- que bona part dels que van fer la guerra [...] la van fer contra Catalunya". Al 40, afegeix, ja hi veien clar. Les defeccions eren moltes: Valls i Taberner blasmava la "falsa ruta" del catalanisme, Sentís proclamava el "Finis Cataloniae"... Per a molts burgesos, evoca Raguer, catalanisme era igual a caos. Ens podem imaginar el daltabaix, per aquells que es mantenien fidels al català: com covaran el record de la cultura esplèndida dels anys 30. El mateix Foix -remarca amb molta justesa Gabancho-, que s'havia queixat durant la guerra dels "sentimentals del catalanisme que han elaborat en llur ment una imatge desproporcionada, irreal i estranya de Catalunya", el 1947 recordava una comunitat "on, per una feliç conjunció d'orientacions, el mite no era cap faula ni l'universal una teoria". ¿No era Borges qui deia que la desventura necessita paradisos perduts?

Tot llegint aquest llibre fa la impressió que, com diu l'autora, la resistència cultural catalana a la postguerra va ser un miracle de tossuderia. Pocs hi creien. "En aquells primers anys 40, tan negres -explica Hilari Raguer-, la gent es reunia a casa d'algú a llegir poemes i comentar-los: això era la resistència". Amb l'autobús 22, amunt i avall de Barcelona, de Vallcarca, on vivia Riba, al carrer Craywinckel, on s'estava Manent, a la Bonanova, on hi havia can Sagarra, Josep Palau i Fabre convocava algunes d'aquestes reunions. Era un món petitíssim, recorda Sarsanedas, el d'aquells que "no acceptàvem que la guerra hagués esborrat una gran quantitat d'esperances i d'esforços útils".

EN CATALÀ I EN CASTELLÀ

A través dels diversos testimonis, ens fem càrrec de l'ambient enxubat en què ha de sobreviure la cultura catalana. Dels mandarins en exercici, Riba apareix com el més exigent, el més rigorós, també el més purità. Entre la gent que l'envoltava, diu Molas, n'hi havia no de dreta, sinó d'ultradreta. Cada casa és un món: a can Foix, a can Sagarra, hi havia un altre to. Però s'imposa un model de noucentisme eixarreït, la llengua esdevé un objecte de culte. Falta l'aire: a Palau li neguen la mà per cantar amors de bordell i quan pugui (amb el cor com una sabata...) fugirà a París. Pels artistes plàstics és més fàcil, trencar la cotilla. En castellà també s'obren més espais, reconeix Josep Maria Castellet, que col·laborava a la revista falangista Estilo amb "molta llibertat, perquè l'única censura que funcionava era la del director del SEU". Tanmateix el faran fora per una glossa d'El segon sexe, de Simone de Beauvoir. Es creen aleshores, diu Castellet, recels perdurables entre els intel·lectuals que treballaven en català o en castellà.

El llibre ofereix detalls de primera mà de totes les iniciatives culturals de la postguerra. De ple o de resquitllada, es dibuixen els seus grans personatges, inclosos els representants del règim. De tots, el més misteriós és Martí de Riquer, que passa de separatista "de armas tomar" a franquista durant la guerra...

Els oficialistes, però, han estat exclosos per Patrícia Gabancho del llistat dels seus interlocutors. No hi són Riquer, Sentís ni Monreal: l'autora mana. És discutible que tampoc no hi siguin, per exemple, Antoni Tàpies ni Ricard Salvat. En tot cas, als que hi són, l'entrevistadora els sap treure molt de suc. Les seves acotacions són esplèndides. Observat en conjunt i amb una certa distància, com si fos un quadre impressionista, La postguerra a Barcelona (1939-1959) acaba resultant un retrat d'aquella època d'un gran interès.

El Banquet de la Victòria i els Fets de ¡Cu-Cut!


Cent anys de l’assalt militar al "Cu-Cut"
Pere Lobato
Presència / El Punt, 08 d'abril de 2005

L’historiador Francesc Santolaria descriu com es van succeir El Banquet de la Victòria i l’assalt d’un grup de militars al setmanari satíric. L’assalt va desembocar en la llei de jurisdiccions i, de retruc, en la creació del primer moviment unitari catalanista

El 1898 és conegut com l’any de la pèrdua de les darreres colònies espanyoles i el 1909, per la Setmana Tràgica. aquestes són dues dates que delimiten un període en què no falten altres esdeveniments, menys coneguts, però igualment importants per al que estava a punt de passar a catalunya: el naixement d’un catalanisme de nou format i la creació de la Solidaritat Catalana. Dos d’aquests esdeveniments, el novembre del 1905, van ser el Banquet de la Victòria (el sopar amb què la Lliga Regionalista va celebrar una victòria més moral que real en les eleccions municipals a Barcelona) I els fets del Cu-Cut! (l’assalt militar a la redacció i a la imprenta d’aquest setmanari satíric vinculat a la lliga). L’historiador Francesc Santolaria, conscient que molta gent els desconeix, els reivindica en un llibre que recorda tots els detalls d’aquests dos episodis, vestint a la vegada un bon retrat de la situació política d’aquella catalunya dels primers anys del segle XX.
Al novembre es compliran cent anys d’aquells dos episodis. En el llibre El Banquet de la Victòria i els fets de <>, cent anys de l’esclat catalanista de 1905 (Editorial Meteora), Santolaria analitza els actors que apareixen a escena en aquella època, con són el bipartidisme monàrquic de conservadors i liberals, el republicanisme radical de Lerroux, el catalanisme de la Lliga Regionalista, el paper de la premsa i, sobretot, el de l’exèrcit. Tot plegat per repescar uns fets, segons l’autor, van marcar una generació i <>. Les sinergies a què es refereix Santolaria no són altres que l’acostament entre republicans no lerrouxistes, regionalistes i carlins per aplegar-se sota la fórmula de Solidaritat Catalana, una experiència unitària que, tot i no ser duradora en el temps, va suposar el naixement d’un catalanisme que anava més enllà del tradicional conservadorisme de la Lliga Regionalista. <>, defensa Francesc Santolaria.

Els fets
El 12 de novembre del 1905 es van celebrar unes eleccions que van sacsejar l’Ajuntament de Barcelona. Tal com passa encara avui, tots els partits van trobar motius per sentir-se guayadors. Per deixar-ho clar, la Lliga Regionalista va convocar per a sis dies després un gran sopar al Frontó Comtal barceloní. La convocatòria no va agradar als republicans de Lerroux, l’etern rival. Després del sopar, i sense que quedés clar qui va iniciara l’incident, un grup de comensals i un altre de la lerrouxistes es van enfrotar a la ronda Universitat. Es van registrar alguns ferits lleus. Cinc dies més tard, el setmanari satíric Cu-Cut! va publicar una edició monogràfica sobre el Banquet de la Victòria, en què apareixia un acudit que va irritar els militars. La tarda del 25 de novembre, un grup de soldats es va concentrar a la Plaça Reial com a protesta per l’acudit i hores més tard van cremar la redacció i la imprenta de la publicació satírica, així com les oficines de La Veu de Catalunya, el diari vinculata la Lliga Regionalista.
La reacció del govern de Madrid va ser impulsar la llei de jurisdiccions, segons la qual les ofenses a la pàtria i a l’exèrcit pasaven a ser jutjades per la via militar i no pas per la civil. Bona part dels diputats i senadors catalans es van oposar a la llei sense èxit, i a Catalunya es va crear un malestar polític tan gran que va aconseguir crear el moviment unitari de Solidaritat Catalana.
Què va aportar políticament de nou Solidaritat Catalana? A qui i de quina manera va beneficiar la llei de jurisdiccions? Fins a quin punt Madrid va saber mesurar la importància social del catalanisme? Per què el poder civil espanyol va acabar concedint més poder a l’exèrcit? Santolaria respon a aquestes preguntes sota la premissa que, en el fons l’acudit només va ser l’excusa que l’exèrcit necessitava per trobar un enemic intern, un cop perdudes les colònies. Però, sobretot, l’autor traça un recorregut en què posa de manifest que la capacitat d’influència de l’exèrcit sobre el govern civil era més gran del que aparentment semblava. Un poder que enllaça amb les dictadures de Primo de Rivera i Franco.

El cèlebre acudit de Junceda
Poques vegades un acudit ha portat tantes conseqüencies polítiques per a un país. Joan Junceda va ser l’autor de la caricatura que tants ànims va exasperar entre els militars. S’hi veu un militar d’alt rang que pregunta a un civil com és que hi ha tanta gent al Frontó Comtal. L’altre li contesta que s’hi celebra el Banquet de la Victòria, de manera que el militar afegeix que, si es tracta d’una victòria, això no pot tenir res a veure amb ell hi escriu paisano com a sinònim de civil). Junceda, que era fill de militar, ironitzava així sobre les darreres derrotes de l’exèrcit espanyol, que acabava de perdre Cuba i Filipines.
El fet que Junceda fes sortir un militar d’alt rang a la caricatura no era gratuït. L’autor el dibuixa ben engalanat, amb la panxa plena i passejant per la nit barcelonina. Aquest era el perfil dels militars que més rebuig suscitava entre els barcelonins, ja que se’ls feia responsables de la mort de milers de soldats, la majoria dels quals procedien families pobres o humils.

Un exèrcit amb la moral per terra
La pèrdua de Cuba i Filipines va ser un cop molt dur per un exèrcit que havia arribat a controlar un imperi en el qual <>. Es perdien les colònies al mateix temps que França, el Regne Unit, Italia i Alemanya iniciavem una nova aventura colonitzadora, de la qual Espanya va quedar quasi al marge. El seu control es va limitar al nord d’Àfrica, amb resultats més que dubtosos. L’estructura i els recursos de l’exèrxit van quedar obsolets, com ho va demostrar l’enfonsament del creuer de la marina Cardenal Cisneros a les ries gallegues (el mateix 1905), un fet que va acostar-se al ridícul quan es va saber que les cartes de navegació que portava el vaixell eren del 1835, mentre que la marina britànica disposava de cartes més modernes del mateix litoral gallec. L’exèrcit no estava precisament per acudits. Aquesta situació va fer que els militars, davant del desastre exterior, demanessin més poder a l’interior de l’Estat i, segons Santolaria, s’inventessin un nou enemic: el catalanisme polític.

El contex polític
El 1905 la situació política a Catalunya començava a perfilar-se com a diferent a la que hi havia a la resta de l’Estat, on conservadors i liberals s’anaven alternant en el poder, en un pacte implícit que garantia que el sistema no tingués gaires sobresalts. En canvi, a Catalunya, la Lliga Regionalista i el seu catalanisme conservador ja era un partit ascendent, sobretot després de <> a les eleccions del 1901. El gran rival de la Lliga eren els republicans d’Alejandro Lerroux, que buscava la complicitat del món obrer. Tant regionalistes com lerrouxistes van viure les seves escissions. La Lliga Regionalista la va patir el 1904, amb la visita del Rei a l’Ajuntament de Barcelona com a darrer detonant i que va precipitar l’escissió de l’ala més <> del catalanisme burgès. La dels lerrouxistes es va produir el 1906, deixant per a Lerroux el republicanisme més radical. En aquest context es va gestar el naixement de Solidaritat Catalana.

La primera experiència unitària
La llei de jurisdiccions va tenir el mèrit d’unir a Catalunya diferents tendències polítiques que fins aleshores estaven enfrontades. La majoria de diputats i senadors catalans es van oposar a la llei. La seva oposició no va servir de gaire, però quan van tornar a Barcelona van ser rebuts en honor de multituds en el que es va conèixer com la Festa de l’Homenatge. Naixia així, al 1906, la Solidaritat Catalana, el primer gran moviment unitari amb el fet nacional com eix vertebrador. Francesc Santolaria assegura que aquell va ser el primer cop en què es va fer visible un republicanisme català i un nou catalanisme més interclassista. Solidaritat Catalana pràcticament lerrouxista i els partits monàrquics espanyols. Fins al 1908 tot van ser victòries electorals. Però en una amalgama tan diversa no van trigar a sorgir les contradiccions internes. a principis de 1909, aquesta primera experiència es va acabar desintegrant.




Els fets del 'Cu-cut!': militars contra catalanistes
Lluís Martínez
Avui, 19 de maig de 2005

El 1905 és un any capital per al naixement del catalanisme polític: en les últimes setmanes d'aquell any es va gestar un moviment interclassista que va culminar en la Solidaritat Catalana, gran guanyadora, a Catalunya, de les eleccions que es van celebrar l'abril del 1907. Aquesta coalició va néixer davant la certesa, demostrada pels fets, que els militars havien posat el poder civil de genolls i que no hi podia haver cap més concepte de pàtria que el seu.
El 1905, ara fa un segle, doncs, una societat dinàmica com la catalana ja es va adonar que no es podia refiar gens del poder central. Però el 1905 no només va ser l'any de l'enlairament del catalanisme, sinó també, en processos que s'alimentaven mútuament, el de la militarització de la vida política espanyola, que va culminar, una trentena d'anys després, en un conflicte civil.
Un episodi notable en la consolidació del moviment catalanista, perquè va obrir els ulls a molts, va ser l'assalt que desenes d'oficials de la guarnició de Barcelona van protagonitzar, la nit del 25 de novembre del 1905, a les redaccions del setmanari satíric Cu-cut! i del diari La Veu de Catalunya -publicacions de la Lliga Regionalista- i a la impremta Galve.
Els antecedents, el desenvolupament i les conseqüències polítiques d'aquest episodi s'expliquen en el llibre de l'historiador Francesc Santolaria Torres El Banquet de la Victòria i els fets de Cu-cut!, acabat de publicar per l'editorial Meteora. No és tracta només d'una explicació molt detallada de tots aquests fets, sinó que la narració s'emmarca en tot el moment històric de la Catalunya i l'Espanya de principis del segle XX.

VICTÒRIA SIMBÒLICA I MORAL
Al tombant del segle, els partits dinàstics i el caciquisme havien fet fallida a Catalunya. Les eleccions eren molt menys manipulables que a Espanya. Un nou signe del canvi es va produir a les municipals celebrades al novembre: va guanyar la lerrouxista Unión Republicana, però no va poder col·locar tots els seus candidats, com esperava; en canvi, la segona força, la Lliga Regionalista, sí que va aconseguir actes per a tots els que s'hi havien presentat. Es tractava, doncs, d'una victòria simbòlica i moral, però victòria al capdavall, perquè marcava un canvi de tendència.
Per donar-li la solemnitat que tal fita exigia, la Lliga va convocar un sopar (el Banquet de la Victòria) que es va celebrar al Frontó Comtal (llavors al número 299 del carrer Rosselló de Barcelona), amb un menú preparat pel propietari de Can Culleretes. Hi va haver alguns incidents al final de la festa, quan un grup de regionalistes van passar per davant de la Fraternidad Republicana. Els fets greus, però, s'esdevindrien uns dies després.
El setmanari Cu-cut! del 23 de novembre estava dedicat gairebé en exclusiva al banquet. En aquest número va sortir un acudit del gran Junceda que donava a entendre clarament que si algú celebrava una victòria per força havia de ser un civil, ja que els militars feia molts anys que no en podien celebrar cap. Aquest va ser l'acudit que va motivar l'assalt.

SOLDATS I CAPELLANS
Pot semblar una reacció desproporcionada, però és que la crítica constant als militars era un signe distintiu del setmanari, igual que l'anticlericalisme ho era de les publicacions satíriques més vinculades als republicans. El Cu-cut! portava ja molts números publicant acudits i articles crítics amb la ineptitud manifesta dels militars, més atents a les formes que a les essències. I per si amb això no n'hi hagués prou, era una publicació catalanista, ideologia que els militars identificaven amb l'enemic interior.
Que la raó de l'atac era el catalanisme creixent -separatismo, per als militars- i no l'acudit de Junceda ho prova l'assalt a La Veu de Catalunya. L'atac, que va quedar impune, va fer veure als catalanistes de tot l'espectre polític (és a dir, des de republicans fins a carlins) que el poder central els considerava com una colònia i que la intervenció militar en la vida pública ja era preocupant.
Era un fet extraordinari? El pitjor de tot és que no. És a dir, davant l'evolució d'una realitat política que no s'entenia, es va optar per posar-la fora de la llei. És una actitud vigent encara avui dia. A més, els militars ja comptaven amb una certa tradició d'assaltar i destruir totes les publicacions que posaven en qüestió el seu sempre irritable honor. Amb l'afegit que equiparaven el seu honor, el personal, amb el de la pàtria.
Els militars assaltaven qualsevol publicació que els criticava. Però en el cas de Catalunya, la cosa va anar més enllà: com a reacció de Madrid, es van suspendre les garanties constitucionals i es va impulsar la Llei de Jurisdiccions perquè tot el que els oficials consideressin que atemptava contra la sacrosanta unitat pàtria -i contra ells, com a màxims representants- pogués ser portat davant els tribunals.
En aquells mesos es van organitzar diversos actes, inclòs un homenatge als diputats catalans que van plantar cara a aquesta llei entreguista, actes que "tenen la vàlua d'esdevenir una escola de catalanisme al carrer", explica l'autor del llibre. La festa d'homenatge, afegeix l'historiador, "tingué a més, la força de ser un moviment interclassista a través de l'espectacular energia de l'associacionisme català, de manera que serví de desautorització als que s'entestaven [com Lerroux] a equiparar catalanisme amb burgesia".

L'ALTRA CARA DE LA MONEDA
Aquesta efervescència interclassista va permetre, l'abril del 1907, el triomf de Solidaritat Catalana: la coalició va treure 41 diputats, dels quals 21 eren republicans que havien trencat amb Lerroux, un fet que el líder radical no va saber valorar en tota la seva dimensió. Els fets del Cu-cut!, doncs, van precipitar l'aparició d'una consciència nacional i un canvi en el panorama polític de Catalunya.
L'altra cara de la moneda, però, de la qual no es parla gaire en les històries que repassen aquest període -aquest llibre n'és una excepció-, és que al costat de la consolidació del catalanisme polític, el poder civil central va haver de cedir quotes de poder a l'exèrcit. "Els militars van trobar en l'element patriòtic antiseparatista la clau perquè el poder civil de l'Estat concedís l'accés al domini de facto del país". Aquesta actitud va ser un preludi de la creixent pressió militar en la vida civil, que va acabar governant amb governs dictatorials.




Un libro aborda los cien años del asalto a ¡Cu-Cut!
Jordi Manzanares
Diari de Terrassa, 25 de novembre de 2005

La noche del 25 de noviembre de 1905, decenas de oficiales del Ejército asaltaron y saquearon la redacción de ¡Cu-Cut!, como reacción a un chiste publicado en este semanario satírico ideológicamente vinculado a la Lliga Regionalista. El Gobierno, en lugar de castigar a los asaltantes, suspendió las garantías constitucionales en Barcelona y promulgó una ley por la que los delitos contra “la esencia patriótica del Estado” serían juzgados por la vía militar. Como respuesta a esa ‘Ley de Jurisdicciones’, las diferentes tendencias del catalanismo constituyeron la coalición Solidaritat Catalana, que obtendría varias victorias electorales. Francesc Santolaria Torres (Barcelona, 1963), profesor del IES Duc de Montblanc de Rubí, analiza aquellos hechos en el libro “El Banquet de la Victòria i els Fets de ¡Cu-Cut!”. El autor participó también en el auditorio del Museu d’Història de Catalunya en la mesa redonda “Els Fets de ¡Cu-Cut!, cent anys després”, organizada por el Centre d’Història Contemporània de Catalunya y en la que también intervinieron Jordi Casassas Ymbert, catedrático de Historia Contemporánea de la Universitat de Barcelona (UB); Agustí Colomines Companys, profesor de Historia Contemporánea de la UB y director del Centre Unesco a Catalunya, y Eduardo González Calleja, profesor de Historia Contemporánea de la Universidad Carlos III de Madrid. “Aquellos hechos no causaron ni un muerto ni colapsaron ninguna instancia política, pero supusieron una renuncia del poder civil ante los militares”, señala el autor. El chiste, ilustrado por Junceda y publicado en el número 204 de ¡Cu-Cut!, con fecha del 23 de noviembre de 1905, aparecía en un clima de crispación y pesimismo tras la derrota colonial de 1898. TESTIMONIOS
Santolaria dedicó un año de trabajo a la preparación de esta obra, en la que resultó especialmente útil la consulta de memorias y biografías de personas que vivieron aquellos hechos, en algunos casos poco conocidas. Entre esos testimonios figura el del pintor y dibujante terrassense Pere Prat i Ubach (1892-1969), que con el seudónimo de Pere de la Fassina publicó un artículo al respecto en 1951 en La Nostra Revista, editada en México. Otro terrassense mencionado en el libro de Santolaria es Josep Roca i Roca (1848-1924), que comentó la situación desde el semanario L’Esquella de la Torratxa y acabó integrándose en la Solidaritat Catalana.




Cien años de una ignominia
Josep M. Huertas Claveria
La Vanguardia, 06 de desembre de 2005

El azar ha querido que coincidan en el mercado dos libros con un punto en común: recordar la barbaridad que se cometió hace un siglo al quemar la redacción de dos publicaciones - ¡Cu-cut! y La Veu de Catalunya-y destruir los talleres donde se imprimía la primera.
Formalmente la causa directa fue un chiste de Junceda, en el que se veían un paisano y un militar hablando delante del Frontón Condal, donde iba a celebrarse un triunfo electoral de la Lliga, partido afín al semanario satírico ¡Cucut!
El militar preguntaba al paisano: "¿Qué se celebra aquí que hay tanta gente?". Y el otro le respondía: "El banquet de la Victòria". Yel militar comentaba: "¿De la Victoria? Ah, vaya, serán paisanos". El chiste apareció en el número del 23 de noviembre de 1905. Hacía pocos años del desastre colonial y la sensibilidad del ejército estaba aún a flor de piel. Dos días después, un grupo de oficiales asaltaba y destruía la redacción del semanario, la imprenta Galve, y la redacción de La Veu de Catalunya,diario que también era de la Lliga.
Esta historia ha sido recordada en un brillante estudio del profesor de instituto Francesc Santolaria, que ha editado Meteora con el título "El banquet de la Victòria i els fets de ¡Cucut!".Yal mismo tiempo la editorial Viena y el Ayuntamiento de Barcelona han editado un libro singular, Cops de gent,que recoge una selección de manifestaciones acaecidas en la ciudad entre 1890 y 2003. Los autores son en este caso tres: Roger Adam, Andrés Antebi y Pablo González. Incluyen la manifestación del domingo 20 de mayo de 1906, cuando alrededor de 200.000 personas rindieron homenaje a los diputados catalanes que habían intentado, inútilmente, impedir la aprobación de la ley de Jurisdicciones, consecuencia básica de los llamados fets de ´¡Cu-cut!´.Entre los manifestantes había un niño de 12 años, que recibió un fuerte golpe por parte de un lerrouxista. El niño era el futuro poeta Joan Salvat-Papasseit.
Cualquiera puede imaginar que los asaltantes de los periódicos fueron castigados de alguna manera, pero se equivocaría de medio a medio. Al revés, el incidente fue jaleado en buena parte de España como la gota que había hecho desbordar el vaso de la paciencia militar y surgió la idea de que una legislación especial evitaría tales excesos.Y así se fraguó la Ley de Jurisdicciones, que permitiría a los militares ser juez y parte, es decir, denunciar y juzgar a quienes se extralimitasen en sus críticas hacia el ejército. La ley se aprobó el 23 de marzo de 1906 y duró, con intermitencias, hasta 1979, con el caso de Els Joglars y La torna como traca final.
Como único e importante consuelo quedó la constitución del movimiento de Solidaritat Catalana, que unió gentes tan diversas como gente de la Lliga, republicanos y carlistas. Protestaron en el Congreso de Diputados, pero estaba escrito que la ley de Jurisdicciones había de salir adelante para contentar al ejército.
La manifestación fue un éxito, como muestran las fotos y los textos de Cops de gent.Uno de ellos es de Claudi Ametlla, que en sus memorias evoca que "fou sens dubte en aquesta ocasió que els catalans s´apassionaren per la bellesa de les grans mobilitzacions".

L'harúspex


L'essència dels mites grecs
Jordi Jorba
Illa Ítaca, 30 de desembre de 2004

Despullar qualsevol obra literària, destriar-ne els seus personatges i deixar-los nus, només en la seva essència, és una tasca difícil i complicada que cal fer amb molta cura. Especialment si els objectes de la quirúrgica operació literària són una bona colla dels mites clàssics grecs, protagonistes de la guerra de Troia. La dificultat augmenta quan un percentatge molt elevat dels possibles lectors coneix la història i el seu final. Quin panorama més dur, per l’escriptor que vol reelaborar la història, sabedor dels mals que l’acompanyaran al llarg de la confecció de la “seva” construcció de la història!
Carles Zafon, a L’harúspex (Ed. Meteora, Barcelona:2004) afronta la tasca de destil·lar l’essència dels herois grecs participants a la guerra de Troia – documenteu-vos amb la Il·liada i l’Odissea – deslliurant-los de l’escenografia pròpia de l’època per a reinventar-los i fer-los més propers al lector actual. La bastida argumental es manté, és la genuïna. Els nous protagonistes la viuran, amb totes les llicències i divertiments introduïts per un Zafon preocupat cercant la complicitat del lector. Hi tornaré, més endavant, sobre aquest punt.
No és el primer cop que s’afronten en el món de les arts reelaboracions semblants. Per exemple, la pel·lícula de Richard Loncraine Ricard III (1995), basada en l’obra homònima de W. Shakesperare i ambientada a l’any 1930. La visió del Lorenzaccio, Lorenzaccio representada al Teatre Lliure, el 1987, amb personatges abillats amb robes ben actuals o els muntatges provocadors i trencadors de Calixto Bietio, capaç de situar els seus muntatges en la més rabiosa actualitat. Baixant el registre i situant-nos en el món dels dibuixos animats, qui no recorda la sèrie franco-japonesa Ulises XXI, en la qual el fabulós viatge s’esdevenia en el futur?

Els personatges
Carles Zafon focalitza la seva història des de l’harúspex, en Testòrides Calcant. Es tracta de Calcant o Calcas, anomenat a l’obra Testòrides Calcant, una llicència de l’autor. És un personatge gris, un “freak” que recorda l’Ignatius Reilly de La conxorxa dels enzes, el millor Wilt, o el Garp de John Irving. L’autor és capaç de generar un interès còmplice en el lector per fer-lo de “voyeur” de la vida de Testòrides. Una vida que faria les delícies de Valle-Inclán i els seus esperpentos. A poc a poc coneixerem el món d’en Testòrides, limitat a una fotocopiadora que ell manega (la Paca) i una cadernera (l’Apol·lo). Els seus amics, també endevinadors (tot i que no ho sabran, inclòs en Testòrides, fins que no els ho digui l’Apol·lo) són Mopsos, Helen i Cassandra. Personatges vulgars, cridats a grans fites quan avanci la història.
Els futurs endevinadors són cridats per Apol·lo per participar en un curs de formació en aquesta tasca que es fa a Delfos. El rapte d’Hèlena per Paris i la seva anada a Troia i una consulta a l’oracle del rei Agamèmnon sobre el que s’esdevindria a partir d’aquest fet – la guerra de Troia - fan conscient Testòrides de la seva condició d’endevinador, d’harúspex. I a fe que la seva participació, com és ben sabut, tindrà un paper ben especial en aquesta fascinant història!.

Picades d’ull al lector
Ho deia abans: l’autor fa més accessibles, més propers al lector actual els personatges i els fets que protagonitzen. Tot i que la reelaborada història no té una situació temporal concreta, és perfectament intel·ligible pel públic modern. El bon quefer de l’autor presenta retrats d’alguns personatges, com els monarques en guerra tot sols en el moment de declarar la guerra, prou destacables. Junt a aquests estudis trobem altres eines més properes a les planes de societat de la premsa rosa per a descriure els amors d’Hèlena amb Paris. Tot plegat, quasi un conte de color rosa perfumat per l’Afrodita ...
El lector català trobarà en aquest llibre picades d’ull específiques, quatribarrades. Referències a la sardana, a la condició d’habitant de Troia, qui viu i treballa en aquesta ciutat?, o bé referències a allò que hagués passat si el resultat de la guerra hagués estat el contrari?.
Són aquests alguns dels valors del llibre, recomanable pel lector modern. A més, si us perdeu mentre llegiu amb tan nom grec, hi trobareu al final del volum un “elenc mitològic” que us ajudarà a l’hora de treure’n l’entrellat del qui és qui en aquest fascinant i poblat! món de la mitologia grega.




El otro Zafon es novel
Rosa M. Piñol
La Vanguardia, 01 de desembre de 2004

Ni es un escritor best seller, ni ha sido traducido, ni vive en Los Ángeles, ni escribe en castellano. La coincidencia de Carles Zafon con el celebrado autor de La sombra del viento es sólo de nombre y ciudad de nacimiento, Barcelona. Él es un autor novel -médico endocrino de profesión- que ayer presentó su primer fruto literario, la novela L´harúspex (editada por Meteora). Y aspira a lograr "por lo menos una pequeña parte" del éxito alcanzado por su famoso homónimo.
L´harúspex -adivino de la antigua Roma que hacía sus vaticinios tras observar las vísceras de animales sacrificados- es un atractivo relato que propone un juego irónico con los personajes de la mitología clásica y, en concreto con La Ilíada,y que está estructurado, como el texto homérico, en 24 cantos. Carles Zafon ha vertido en esta novela su gran afición por la mitología griega. "Leo desde hace veinte años textos relacionados con los mitos griegos, pero como simple aficionado. Para mí es un hobby desestresante, pero que ha ido creando un poso. También escribo desde hace mucho tiempo, aunque hasta ahora no he publicado nada. Y esta novela me ha permitido unir mis dos grandes aficiones", ha explicado el autor a este diario. Además de La Ilíada,que toma como hilo conductor, Zafon ha recurrido a obras como Los mitos griegos de Robert Graves y otras para "recrear fielmente los personajes mitológicos, sin tergiversar sus características". El autor ha imaginado una historia con estos personajes y la ha situado en un tiempo inconcreto del siglo XXI, aunque mezclando deliberadamente ciertos anacronismos.
Así, en la guerra de Troya intervienen aviones bombarderos y luchadores con espadas.
La novela tiene como protagonista a Testòrides Calcant, un oficinista mediocre que, al igual que sus amigos Cassandra, Mopsos y Helen, descubre que tiene facultades adivinatorias. "Quise cambiar la importancia de los personajes, dando protagonismo a los que en la obra clásica son secundarios, como los médicos o adivinadores. En La Ilíada, Calcante es el gran adivino de los griegos en la guerra de Troya y, pese a que sus vaticinios marcan el curso de la historia, allí sólo aparece en dos o tres fragmentos. Por otra parte, en mi relato los dioses no son tales, sino que los he humanizado".
El humor es un elemento importante en el relato, que Zafon acentúa en las partes inicial y final, incrementando en cambio el tono épico en las escenas de guerra. Aunque no es una novela en clave, se deslizan en el texto referencias a guerras actuales, como una que alude a las armas de destrucción masiva.




L'harúspex
Anna Tomàs
Avui, 23 de desembre de 2004

Carles Zafon (Barcelona, 1965) és llicenciat en medicina i cirurgia per la Universitat de Barcelona i especialista en endocrinologia i nutrició. Autor de diversos treballs científics publicats en revistes nacionals i internacionals, la seva afició pel món de les lletres i, en especial, per la mitologia grega l'han dut a escriure L'harúspex, una novel·la d'esperit didàctic que ens apropa de manera original a inoblidables clàssics com La Ilíada i L'Odissea.
Testòrides Calcant deixa la seva feina d'oficinista, perquè la seva fotocopiadora i companya inseparable, la Paca, anomenada així en honor a la coneguda empresa de productes informàtics, mor. Negat en una profunda depressió, acudeixen a casa seva per animar-lo en Mopsos, que treballa d'herbolari, el Helen, que posseeix quatre carreres i es passa el dia llegint, i la Cassandra, que els anuncia que tots ells posseeixen el do de l'endevinació. Poc després, tornaran a reunir-se en una trobada per a vaticinadors en la qual se'ls apareix Apol·lo, que els convida a Delfos per a formar-se com a veritables harúspexs, aquells sacerdots que, a la Grècia clàssica, llegien les entranyes dels animals per formular previsions sobre el futur. A través de les visions dels iniciats i de la veïna d'en Testòrides, una dona que recorda Tetis, la mare del famós Aquil·les, assistirem a les disputes entorn de la concessió de la poma de la discòrdia, origen de la guerra de Troia, a les lluites aferrissades que tenyiren el mar Egeu de vermell i al retorn d'Ulisses a casa. Situada en un temps inconcret, Zafon estableix un joc irònic entre els personatges de la mitologia clàssica i situacions i tòpics ben actuals. Tot i que en alguns moments pequi d'histriònica i repetitiva, és una bona obra per despertar el gust pels mites ancestrals de la nostra civilització.

Els Vila. Una nissaga d'artistes del seu temps


Jackson-Vila

Revista "Leer", 03 de febrer de 2005

Gabriel Jackson no necesita presentación. Tampoco la lista interminable de sus preferencias temáticas a la hora de abordar un nuevo libro, que no se quedan en su labor de historiador -aunque ésta siempre esté presente-, sino que abarcan campos tan diversos como la propia Historia (son reconocidos sus trabajos de hispanista sobre la España medieval y la Guerra Civil), la música, la filosofía, la literatura y la pintura. La editorial Meteora nos ofrece, en una atractiva edición de original formato, una prueba manifiesta de su pasión por esta última disciplina. Los Vila, título que da nombre a una saga de artistas con origen en Sabadell, propone un recorrido por 125 años de producción pictórica. Con sus particualidades y sus inquietudes personales, estas cuatro generaciones de artistas, desde el fundador de la saga y también fundador de la Academia de Bellas Artes de Sabadell, Joan Vila Cinca, hasta los últimos por el momento, Antoni, Eusebi y Jordi Vila Delclòs (orientados al diseño gráfico y la ilustración de libros), todos han iluminado el panorama artístico catalán durante más de un siglo.




Los Vila de Sabadell
Violant Porcel
La Vanguardia, 08 de juny de 2005

Los Vila. Una saga de artistas de su tiempo del historiador e hispanista Gabriel Jackson ilustra la trayectoria de una familia de artesanos y creadores procedentes de Sabadell, desde la segunda mitad del siglo XIX hasta hoy. La historia empieza con Joan Vila Cinca en Sabadell hacia 1850 cuando, al compás de un fuerte desarrollo económico centrado en el textil, comenzaron a proliferar las actividades culturales, dirigidas a todas las clases sociales y con una sensibilidad popular que constituiría una característica catalana. Joan Vila Cinca consiguió que el arte tuviera un papel relevante en la ciudad, por ejemplo con la fundación de su Academia de Bellas Artes. Él había sido compañero de Santiago Rusiñol y Ramon Casas, pero su talante clasicista le apartó del Modernismo, así que su pintura permaneció fiel al realismo convencional, dedicándose sobre todo al paisaje. Y justamente durante una excursión al campo, en 1908, Vila Cinca halla unas piezas de alfarería romana que llevaron al descubrimiento de Arraona, la que fue ciudad romana de Sabadell, y él mismo asumirá las tareas arqueológicas que rescataron sus ruinas.
La fractura de la Guerra Civil
El siguiente miembro destacado fue su hijo, Antoni Vila Arrufat, que formó parte de la Colla de Sabadell con Joan Oliver (el futuro Pere Quart), los hermanos Trabal, Lluís Parcerisa, Armand Obiols o Rafael Durancamps.Un grupo que desde comienzos del siglo XX hasta la Guerra Civil se proyectó en toda Catalunya, sin que existiera aún el prepotente centralismo de Barcelona. Allí Vila Arrufat plasmó una pintura delicada, próxima a los ideales novecentistas de D´Ors. Pero la dictadura franquista lo dispersó todo. Aunque Vila Arrufat consiguió gozar de la consideración artística del régimen, sus ingresos fueron escasos y subsistió principalmente a través de encargos religiosos, destacando como muralista, además de verse obligado a pintar uno de los retratos de Franco que presidieron el Ayuntamiento de Sabadell. En 1942 enviaron dos de sus cuadros a una exposición en Berlín, y Goebbels, el siniestro ministro de propaganda de Hitler, quedó prendado de uno de ellos, La modista, de bello intimismo. El Gobierno español quiso regalárselo, pero Vila Arrufat ahí ya no cedió objetando que el lienzo tenía propietario.
Joan Vila-Grau, hijo de Vila Arrufat, ha trabajado con intensidad la escultura abstracta con maderas manipuladas y ha sobresalido en el vitral, realizando encargos de importacia como los de la Sagrada Família y potenciando esta modalidad artística. La última generación, con Antoni, Eusebi y Jordi Vila Delclòs, ha seguido los pasos artísticos de sus antecesores. Estamos ante una familia con cuyas virtudes y encuadre Jackson traza también el retrato de un estrato social y cultural fundamental en el país.

Butte, gener a París


De la barreja d'un periodista-poeta i un pintor n'ha sortit un llibre de poemes

Revista Prysma, 01 de desembre de 2004

El llibre es diu "Butte, gener a París". Jordi Cervera és qui posa la lletra, Josep Maria Rosselló els dibuixos.
Es tracta d'un viatge iniciàtic, és a dir, un trajecte ple d'experiències, en aquest cas, ambientat a París.
Segons l'autor, l'obra es pot llegir quasi com una novel·la d'amor però a través de la força de la poesia.
Cervera ha publicat altres llibres abans. "El Pintallavis", "Atzavara", "Como la vida misma" o el relat eròtic "Fluix fluït" són algunes de creacions d'aquest periodista de Reus que viu ara a Badalona.




Un hivern a França
D. Sam Abrams
Avui, 03 de febrer de 2005

Jordi Cervera (Reus, 1959) pertany a la feliç casta d'escriptors com ara Sebastià Alzamora, David Castillo, Ricard Creus, Maria Mercè Marçal, Miquel de Palol, Valentí Puig i Antoni Vidal Ferrando, que dominen simultàniament la poesia i la narrativa. La veritat és que és extremadament difícil arribar a conrear els dos gèneres amb el mateix grau de mestratge i no caure en el perill de fer novel·les de poeta o ser un novel·lista que fa versos.
En el cas concret de Jordi Cervera, qualsevol que hagi seguit la seva trajectòria literària de prop sabrà que el camí no ha estat gens fàcil. En principi, pesava excessivament el seu vessant de narrador i la seva poesia patia les conseqüències d'estar massa supeditada a la narrativa. Cervera no va voler conformar-se sent únicament narrador i renunciar a ser poeta perquè, en definitiva, la seva personalitat artística necessita les dues maneres d'expressió literària. Al poemari Atzavara (Arola, 2003), Cervera demostrava que ha guanyat la batalla amb la musa. I ara, per reblar el clau, ens presenta un nou treball poètic, Butte, gener a París, que provocadorament es passeja pels límits fronterers entre la poesia i la prosa, tant de tema com formalment. En l'àmbit temàtic, el poemari és una curiosa barreja entre un llibre de viatge, una història d'amor i un dietari personal, mentre que formalment els poemes dibuixen un arc que va des de l'haiku fins al poema en prosa, passant pel vers lliure. En definitiva, a Butte, gener a París, Cervera ha sabut explotar hàbilment aquest punt de tensió entre la poesia i la prosa, justament per acabar potenciant el lirisme del conjunt.
Algú podria pensar que la gràcia del llibre acaba aquí, en una proposta originalíssima de tipus temàtic i formal, però no. La proposta de canalitzar una crònica de viatge, una història d'amor i un dietari personal a través del vers i, de passada, experimentar amb els límits formals de la lírica, és només un punt de partida, una base o un pretext per llançar-se a explorar una sèrie de temes que vertebren el llibre.
Cervera sap perfectament que el viatge és, al capdavall, una dislocació en l'espai que ens proporciona una ocasió única per al coneixement, el coneixement extern del nou i estrany entorn, i el coneixement de nosaltres mateixos en veure les nostres reaccions davant aquest nou i estrany entorn. A més, aquest circuit del coneixement es complica a Butte, gener a París perquè el poeta es troba davant una doble realitat exterior per conèixer: la ciutat i la seva companya.

L'EMOCIÓ DAVANT LA DESCOBERTA
I no cal dir que Cervera explota al màxim l'oportunitat pel coneixement que ell ha provocat amb l'estada a França durant unes vacances d'hivern. Dit d'una altra manera, no hem de deixar que la inquieta emoció i il·lusió davant la descoberta de la ciutat i el desplegament de la relació amorosa ens privi de veure la substància intel·lectual del llibre. En aquest sentit, Butte, gener a París conté una sèrie de reflexions en profunditat sobre geografia humana, el significat del viatge, la funció de l'art, les relacions humanes i el pas del temps.
En el fons, però, el llibre sencer gira a l'entorn d'un sol tema, el temps, perquè la humanitat viu obsessionada pel pas del temps. Cervera ens fa sentir que el temps s'ho emporta tot i nosaltres estem atrapats en una lluita contradictòria entre viure el present intensament i mirar de superar el present a la recerca d'un sentit de permanència. El poeta i la seva companya representen l'ara i aquí, l'individualitat, el que és efímer, el present ple de vida i sensacions que voldria perpetuar, mentre la ciutat, amb la seva història i els seus monuments arquitectònics, escultòrics i pictòrics, representa la novetat i l'atracció, per una banda, i la col·lectivitat, la permanència i la immutabilitat, per l'altra. Al final, ens adonem que a Butte, gener a París Cervera utilitza el viatge a la capital francesa com una metàfora heroica de la vida.
I com la mateixa vida Butte, gener a París és agredolç perquè presenta dues cares al lector. D'entrada, trobem la primera impressió de plaer, emoció, frescor, agitació, diversitat i sorpresa, però després trobem els pensaments, els dubtes, les incerteses, el dolor, la melangia, les aspiracions incomplertes i la realitat pura i dura.
Butte, gener a París és una proposta poètica molt original i d'un gran interès humà i artístic. Què esperen els lectors?

Llengua catalana i neologia


El novell Observatori
Màrius Serra
Avui, 09 de desembre de 2004

És sabut que la llengua és un organisme viu i, per tant, viu sotmesa a totes les contingències que fan de la vida un estat transitori. Els diccionaris, com els llibres d'història, tendeixen a fixar els moments estel·lars d'aquesta existència tan voluble. Quan la utopia enciclopedista pretén abastar tot el saber aposta per l'obra provisionalment definitiva i definitivament provisional, per dir-ho amb paraules de l'Oulipo. L'obra oberta, si ens fem ressò d'Eco. Un diccionari és una obra oberta per antonomàsia. L'ordre alfabètic, de fet, és una alternativa retòrica que permet la inserció constant de nous termes sense que aquesta creixença provoqui cap daltabaix estructural. Com qui munta una catedral de mecano o qui rellegeix Rayuela. Tot i això, el ritme d'incorporació de nous termes als diccionaris ha estat històricament molt lent, la qual cosa els allunyava de la parla, sempre tan àgil a l'hora d'adoptar noves aberracions formals. Això havia estat així des del segle de les llums fins a finals del dels bits. Però l'era digital ha arribat i de sobte els límits de velocitat han augmentat d'una manera notable. Per això, des de l'Institut Universitari de Lingüística Aplicada de la Pompeu Fabra han promogut una espècie de torre de guaita dels mots que circulen pels mitjans de comunicació, i l'han anomenat Observatori de Neologia.
Per a aquests atents vigilants, un neologisme és una paraula usada amb una certa freqüència que (encara) no figura als diccionaris. Els lingüistes que treballen a l'Observatori dediquen el seu valuós temps a espiar un munt de mitjans de comunicació, entre ells l'AVUI, de manera que és possible que algun dia un d'aquests professionals espiï aquest article verbívor (salutacions cordials), trobi que el mot verbívor no figura a cap diccionari (au, enxampa'l, que no oposarà resistència) i decideixi que ja forma part del corpus (res a veure amb el fet que l'enigmística es publiqui els dijous). Però això serà en un futur. El present ja ens ofereix una llista d'un miler de neologismes pescats d'aquesta manera pel grup de recerca OBNEO del IULA. Aquesta collita raonada, precedida d'una introducció de Maria Teresa Cabré i un ampli estudi sobre el fenomen, forma el volum Llengua catalana i neologia (Editorial Meteora, 2004) que acaba de sortir, coordinat per Judit Freixa i Elisabet Solé. Òbviament, la llista és variadíssima. Hi ha manlleus que són calcs directes d'altres llengües com ara a tope (espanyol), zulo (euskera), femme fatale (francès) i fast food (anglès), però també hi ha adaptacions més o menys reeixides a la nostra grafia, com ara el joc del pàdel, els xats i els xaperos. Altres famílies de neologismes són els epònims (hi surten els borrellistes i el vangaalisme, però no pujolejar ni maragallada), els sintagmes més o menys eufemístics (cordó sanitari, sense sostre, passadís humanitari i paradís fiscal) i les innovacions tècniques (mots tan inquietants com turbodièsel, deconstrucció, queratopròtesi i polinucleació). Hi ha pocs exemples de neologismes que cridin l'atenció del lector constant per la seva força poètica. Potser l'ús de la marca bollycao per referir-se a gent jove, el de clericalla per designar els antics usuaris de la sotana i, sobretot, el de cleptòcrata, que defineix a la perfecció els polítics corruptes.
El més important de Llengua catalana i neologia és la seva vocació de pont. La saviesa filològica no pot perviure aïllada de l'ús tumultuós que el llenguatge té al carrer, i en aquest trajecte els mitjans són uns bons mitjancers.




Llengua i neologia
Xavier Rull / Agnès Toda i Bonet
Llengua nacional, 01 d'abril de 2005

L’Observatori de neologia (OBNEO) de l’Institut Universitari de Lingüística Aplicada (IULA) ha publicat el llibre Llengua catalana i neologia. Aquesta obra és una aportació doble. En primer lloc, pretén recopilar i analitzar les paraules noves que sorgeixen en l’ús de les llengües; això pot ser una forma de participar activament en la seva normalització més àmplia. I, en segon lloc, ens introdueix en el món del neologisme amb rellevants aportacions teòriques de solvència contrastada, ja que parteix d’una important retrospecció bibliogràfica de les obres de referència (per bé que, pel que fa als articles acadèmics, pràcticament només han tingut en compte la producció mateixa de l’Iula, sense tenir en compte altres articles acadèmics publicats amb anterioritat sobre temes com la derivació).
L’Observatori treballa en l’estudi de la neologia –una disciplina força nova, encara- i, per tal d’arribar als usos neològics reals que en fan els usuaris de la llengua, parteix d’una fotografia dinamica.
D’aquesta manera, ens ofereix una clara visió de la vitalitat de la nostra llengua i ens permet de ser consciens de la grandesa del llenguatge.
El llibre conté una excel·lent introducció, a càrrec de M. Teresa Cabré, sobre la llengua catalana i la innovació lèxica en el panorama internacional. En aquesta introducció hi trobem reflexions sobre planificació lingüística d’allò més interesants, com ara la capacitat de supervivència d’una llengua si manté producció neològica independent i no lligada a una altra llengua.
Després de la introducció hi ha un estudi dels mecanismes de què disposa actualment la llengua catalana per a formar noves paraules. Aquest estudi, que constitueix l’apartat central del llibre, s’estructura en vuit capítols, en què diferents membres de l´Observatori descriuen els diversos recursos de què disposa la llengua per a crear paraules. Finalment, hi recull els neologismes més freqüents i innovadors del període 1999-2001, documentats en textos escrits i orals, procedents del banc de dades neològiques de l’Observatori. En aquesta llista desafortunadament els neologismes no van acompanyats de cap definició, perquè s’ha cregut que el contex d’aparició ja n’il·lustra amb prou transparència el significat. Amb tot, algunes unitats presenten sinònims i variants documentades en el mateix recull.
Com a criteri de treball s’estableix que neologisme és qualsevol paraula o significat d’una paraula que no constava en els dos diccionaris de referencia: DIEC i GDLC. Tot i tractar-se d’un criteri discutible (els mateixos autors ho reconeixen), s’ha adoptat, ateses les seves possibilitats d’aplicació sistemàtica.
L’estudi dels neologismes es fa en diverses fases: observació, recopilació sistemàtica, anàlisi i explotació de les dades. L’explotació implica, en part, la vehiculació i difusió de les conclusions. Aquest llibre cobreix sobretot la darrera d’aquestes fases, amb la difusió de les dades estudiades; unes dades adreçades tant a col·lectius professionals com a qualsevol parlant interessat en la descripció del seu sistema lingüístic, ja que als primers els forneix una eina professional i als segons una eina d’ús per a conèixer millor la seva llengua.
Amb aquest llibre se’ns deixa clar que la neologia resulta interesant per a la teoria i la descripció lingüístiques, però també per a la planificació lingüística, l’estandardització terminològica i la lexicografia. I és que si una llengua vol estar al dia i no és capaç de difondre la innovació tecnològica i científica en la llengua pròpia, corre el risc de perdre de mica en mica registres de comunicació i, a partir d’aquí, anar perdent pes sociolingüístic; cosa que, evidenment, s’agreuja en el cas del català.

On s'amaga la por


Sota l’ombra de Lola Anglada
Andreu Sotorra
Avui, 14 d'octubre de 2004

D’una manera gairebé esporàdica, s’han alternat durant uns anys dos premis literaris de contes per a infants que homenatgen amb el seu nom l’escriptora i il·lustradora Lola Anglada (Barcelona, 1892-1984). Per una banda, el premi Lola Anglada, convocat per l’Ajuntament i la Caixa de Terrassa –que ha deixat de convocar-se aquest any, després del seu vintè aniversari– i, per l’altra, el també premi Lola Anglada Vila de Tiana, que per ara continua convocant, un any per a text i un altre per a il·lustracions, l’Ajuntament de Tiana, població on Lola Anglada va viure una bona part de la seva vida, sobretot després de la Guerra Civil, i on va deixar la seva casa pairal.
Des d’ara, és aquest últim premi l’únic que portarà el nom de l’autora. Es tracta d’un premi que permet la participació d’autors de reculls de contes amb la possibilitat que l’any següent són els il·lustradors del recull guanyador els que hi participen. La guanyadora de l’edició del 2002, pel que fa al recull escrit, publicat ara, va ser Maria del Carme Roca (Barcelona, 1955), autora tenaç i gairebé prolífica, força independent i que manté una línia decidida que tant es mou amb solidesa en contes curts de gènere fantàstic com en novel·la breu de signe realista.
A “On s’amaga la por”, que ha il·lustrat l’olotina Laura Baldrich amb unes làmines descriptives que volen resumir en una imatge cadascun dels contes, l’autora dels set contes del recull reprodueix set històries que porta amagades dins des que les hi va explicar el seu avi. Són històries que tenen implícit un misteri que l’autora fa créixer amb un estil del relat clàssic, amb l’encert que crida el lector a entrar en cada conte amb una introducció atractiva. Hi trobem, doncs, un jove enterramorts, Johnnie Walker, al final del segle XIX a Irlanda; un paleta de la postguerra a Catalunya que a causa d’un fet inesperat va morir en plena malaltia mental després de narrar llargament la seva història; un jove bolivià que per la seva temeritat sap com les gasta l’home del barret blau, una mena d’home del sac; una noia neozelandesa obsessionada amb el paisatge d’un quadre; la llegenda d’una casa de color groc de la rodalia de Chicago; la història d’un gat de color taronja al segle XVII de l’etapa manxú de la Xina, i la història d’un escultor sud-africà que posseeix una màscara vermella. L’àlbum, en cartoné i edició en paper cuixé, editat per Meteora, té la rara virtut en els àlbums de contenir un text de recomanable lectura.




Set històries de por
Pep Molist
Presència, 12 de desembre de 2004

Maria Carme Roca fa servir el fil conductor d’un avi que narra històries al nét, per fer-nos arribar set contes d’aquells que et fan posar pell de gallina, segons diu el nét en el pròleg. Si bé no són totes narracions d’aquelles que fan esgarrifar, sí que tenen els elements i l’atmosfera dels contes de misteri i intriga i recorden aquelles llegendes urbanes que tots hem sentit narrar alguna vegada, a les portes d’un cementiri, o en una nit de lluna plena, i que en el seu moment tanta angoixa ens van crear, com ara els sorrolls d’una persona que fa anys havia pogut ser emparedada en una casa vella, o l’arribada de l’home del barret blau, que en la nostra cultura seria l’equivalent a l’home del sac, o les supersticions que comporta un objecte antic que ens regalen. És un encert el fet que l’autora les situï a diverses contrades del món, ja que fa créixer la intensitat d’un recull que, pel seu genère i la seva homogeneïtat, pot ser molt ben rebut. Les il·lustracions ajuden a fer-ne un exemplar atractiu, però no aportan res de nou a les històries. Amb aquest recull, Maria Carme Roca va guanyar el concurs de contes Lola Anglada-Vila de Tiana 2002. Les il·lustracions de Laura Baldrich van aconseguir el premi corresponent a l’any 2003.




On s'amaguen la sorpresa i la tradició
Josep Antoni Fluixà
Revista "Caràcters", 01 de febrer de 2005

Els crítics, els divulgadors o els simples observadors atents del panorama literari i editorial, sovint, basteixen les seues apreciacions i opinions tenint en compte, majoritàriament, la producció de les editorials més consolidades i amb una major presència mediàtica en el mercat. Es tracta d'un fenomen, probablement, no intencionat, però sí del tot comprensible, ja que analitzen i comenten allò que veuen. I el que veuen és el que és més visible: és a dir, els llibres amb una presència més continuada a les llibreries i, sobretot, els que compten amb el suport d'unes editorials que dissenyen campanyes de promoció de manera reiterada i que faciliten, alhora, còmodament l'accés a l'obra als mateixos crítics que se n'encarregaran de la divulgació. En conseqüència, no ens ha d'estranyar que la visió de tots aquests espectadors, més o menys interessats, esdevinga, amb assiduïtat, parcial i incompleta en el millor dels casos: un risc, si més no, bastant probable. Ningú no ens pot assegurar que, destacant només allò que es veu més, no deixem fora alguna obra digna de ressenyar i que, fins i tot, canvie la valoració final i col·lectiva d'un període, gènere literari o generació d'autors.
En el camp de la literatura per a infants i joves, per exemple, hi ha una aclaparadora abundància d'obres i d'autors que fan del tot impossible un seguiment acurat de tota la producció. Aquest fet evident obliga els crítics a fer judicis, de partida ja, provisionals i sempre relatius, que, no obstant això, s'exposen, en més d'una ocasió, amb una alarmant tendència a la generalització de les característiques que apareixen de manera habitual a les obres literàries que es publiquen en les editorials de més renom. Característiques que, potser, podrien variar si es tingueren en compte altres obres