Amaroncachi, el agua de la anaconda


Amaroncachi
F.A.N.
Diario Médico, 20071219

El madrileño José Manuel Echevarría Mayo (nacido en 1953) es licenciado en Química, doctor en Farmacia y virólogo del Centro Nacional de Microbiología del Instituto de Salud Carlos III, en Majadahonda. Especialista en hepatitis víricas, virosis tropicales y bioterrorismo, buen conocedor de la cuenca amazónica y viajero incansable por toda Iberoamérica, Echevarría ha aprovechado sus amplios conocimientos para aportar credibilidad científica a su primera incursión literaria, escrita en clave de best seller de aventuras: Amaroncachi, el agua de la anaconda, publicada por la editorial catalana Meteora y recién llegada a las librerías. El protagonista de esta novela virológica de intriga, de acción trepidante, es un virólogo español de nombre Ignacio Orbaizeta. Mientras trabaja en el Mato Grosso brasileño experimentando con peligrosos hantavirus que podrían servir para crear una letal arma microbiológica, se ve envuelto en un intento de secuestro con implicación de agentes del FBI, espías del Mossad, comandos suramericanos de ETA y yihadistas panislámicos en la Amazonia. ¡Quién hubiera adivinado que los hantavirus podrían llegar a ser tan apasionantes!




Los virus como armas terroristas centran la novela “Amorancachi” de Echevarría.
Marian Hidalgo
El Día de Valladolid, 20080122

El virólogo español Ignacio Orbaizeta experimenta con hantavirus en el Mato Grosso brasileño por encargo de una fundación norteamericana. Dado que sus trabajos pueden conducir a la creación de una peligrosa arma biológica. Distintos grupos terroristas deciden secuestrar al virólogo y conseguir el arma para sus propósitos destructores. Esta es la esencia de Amaroncachi. El agua de la anaconda, la primera novela del microbiólogo madrileño José Manuel Echevarría (Madrid, 1953) que ayer presentó en la librería Margen de Valladolid.
La novela está articulada en tres elementos: la experiencia del autor en virus humanos, aunque, en este caso las investigaciones se utilicen para fines terroristas, su fascinación por la naturaleza y por la gente de Latinoamérica, así como por los grupos de indígenas de la Amazonia y, por último, Echevarría articula la publicación en la sensación de soledad y tristeza que el ser humano experimenta ante la pérdida de los seres queridos , tal y como explicó el científico momentos antes de la presentación de la obra.
Comenzó a gestar la trama en 1997, aunque fue cinco años más tarde cuando la registró. “Es mi primera novela de ficción y tenía claro que el objetivo era entretener a los lectores, incluso acercarles al mundo de la ciencia desde la diversión y la intriga, pues considero que es una forma atractiva de divulgar el conocimiento científico”.
Comandos de ETA en Sudamérica, agentes del FBI, matones sin patria, tribus amazónicas y dirigentes del Mossad darán lugar a un cúmulo de situaciones límite que empujarán a los protagonistas a vivir un futuro insospechado. Después de haber destacado en investigaciones punteras como la rubeola en mujeres embarazadas, el virus del VIH y, actualmente, en los virus que causa hepatitis, Echevarría ha impulsado la creación de un grupo dedicado al estudio de las enfermedades víricas tropicales y al desarrollo de técnicas para detección de agresivos víricos en el contexto de la defensa frente al terrorismo biológico. Entre sus planes figura crear una nueva novela de ficción, pues la experiencia ha resultado “altamente positiva”.