Viajeras a La Habana


El secreto de La Habana
Joan de Sagarra
La Vanguardia (Culturas), 26 de marzo de 2008

En un libro soberbio, la historiadora Isabel Segura y la fotógrafa Pilar Aymerich trazan las vivencias de cuatro mujeres del pasado apasionadas, como ellas, de la capital cubana.

"Se es del país, de la ciudad que se ama, la cual no siempre es la que nos vio nacer", escribe el doctor Marañón en su libro Elogio y nostalgia de Toledo. Una de esas ciudades es La Habana. Tengo un montón de amigos y conocidos catalanes y españoles que me lo han confesado. Y no precisamente por el régimen político que allí gobierna. Cuando les pregunto qué es lo que les atrae de ese país, de esa ciudad, las respuestas suele ser vagas, pero en ellas se menciona el clima, la luz, la música, el talante de los cubanos, la belleza de los cuerpos...
Yo no he viajado jamás a La Habana. Y es algo de lo que me arrepiento un día sí y otro también. Y más ahora, que puede que ese paraíso del que me hablan mis amigos que lo conocen, podría, dicen, convertirse en una sucursal de Miami. No voy a La Habana porque descarto el vuelo turístico: me gustaría llegar en barco y residir en la capital cuando menos un mes, no en un hotel, sino en una vieja casa de la vieja Habana y pasearme por sus calles y conversar con su gente, como hago en mi barrio de Barcelona. Tal vez lo haga algún día, si llego a tiempo.
Yo no he viajado jamás a La Habana pero me fascina esta ciudad. Conozco su historia, su literatura, su música, su cocina, sus licores, sus cigarros... En mi casa tengo una pequeña biblioteca cubana donde hace unos días coloqué un ejemplar de Viajeras a La Habana, un precioso libro con texto de Isabel Segura y fotos de Pilar Aymerich que acaba de publicar la editorial Meteora. ¿Quiénes son esas viajeras? Pues nada más y nada menos que la infanta Eulalia de Borbón –la primera representante de la corona española que visitó la isla en tiempos de la colonia, concretamente en el año 1893–; la escritora y traductora Zenobia Camprubí, esposa de Juan Ramón Jiménez; la 'filósofa María Zambrano; y la escritora María Teresa León. La historiadora Isabel Segura traza el recorrido y las vivencias de estas cuatro mujeres por La Habana (gracias a que "todas ellas", como escribe la historiadora, "tuvieron el detalle de dejarnos por escrito algunos fragmentos, algunos de sus itinerarios por la ciudad, en forma de memorias, autobiografías, cartas y ensayos"), y la cámara de Pilar Aymerich recoge una mirada personal y visual de la ciudad a través de las experiencias, sensaciones y visiones de esas cuatro mujeres que visitaron la capital de Cuba en distintos momentos históricos.
Viajeras a La Habana es un libro fruto de una determinada química: tanto la historiadora como la fotógrafa son dos apasionadas de La Habana, la conocen sobradamente; no es la primera vez que Isabel escribe sobre ella y que Pilar Aymerich la fotografía. Y tampoco es el primer libro que publican juntas. Ignoro si La Habana es para Isabel Segura esa ciudad que se ama, de la que habla Marañón, pero arriesgaría a decir que sí. En cuanto a Pilar Aymerich, a la que conozco desde hace muchos años, puedo afirmar que La Habana es esa ciudad.

La patria prenatal
Pero, ¿por qué se ama, se es de esa ciudad que se ama y que no siempre es la que te vio nacer? María Zambrano, una de las mujeres más sensibles e inteligentes que ha dado el pasado siglo en España, tal vez tenga la respuesta. "Yo diría que encontré en Cuba mi patria prenatal", escribe nuestra filósofa. Y añade: "El instante del nacimiento nos sella para siempre, marca nuestro ser y su destino en el mundo. Mas, anterior al nacimiento, ha de haber un estado de puro olvido, de puro estar yacente sin imágenes; escueta realidad carnal con una ley ya formulada; ley la llamaría de las resistencias y apetencias últimas"(...) "Y si la patria del nacimiento nos trae el destino, la ley inmutable de la vida personal, que ha de apurarse sin descanso –todo lo que es norma, vigencia, historia–, la patria prenatal es la poesía viviente, el fundamento poético de la vida, el secreto de nuestro ser terrenal". Ese secreto de María Zambrano era Cuba, La Habana, como ella misma confesó.
Viajeras a La Habana, libro que se alimenta de muchos otros que le precedieron, como Viajeras al Caribe, de Nara Araujo, a quien las autoras rinden homenaje) muestra ese secreto, esa poesía viviente. Raras veces se logra una mayor armonía entre los textos y las imágenes. Este libro es una joya.





Meteora publica un llibre de gran format amb fotos de Pilar Aymerich

Avui, 13 de marzo de 2008

Viajeras a La Habana: Eulalia de Borbón, Zenobia Camprubí, María Zambrano, María Teresa León és un llibre de gran format i edició de luxe publicat per Meteora. El llibre reuneix quatre semblances biogràfiques de quatre dones que van viure a l’Havana segons la visió d’Isabel Segura. Però aquests textos esplèndids estan recolzats en unes fotografies de la mateixa qualitat, si no més, de Pilar Aymerich. Segura és una especialista del tema, com acrediten altres publicacions com ara La Habana para mujeres i 7 passejades per l’Havana (també en col•laboració amb Aymerich). Per la seva banda, Aymerich és una fotògrafa prestigiosa formada a Londres i París, especialitzada en retrats i reportatges. La seva feina li va valer la Creu de Sant Jordi el 2005. Aquest llibre ens mostra una Ciutat mítica a través de quatre itineraris narrats (amb paraula i amb imatges) amb una mirada personal, íntima i panoràmica. Magníficament editat, el llibre deixa empremta, com la ciutat que ens mostra.




Visions de l’Havana
A.A.
El Periódico, 26 de marzo de 2008

“Cuba tenia una pulsació d’angoixa encara que cantés, perquè també es canta de ràbia o de pobresa”, va escriure María Teresa León, dona de Rafael Alberti, una de les quatre espanyoles que Isabel Segura ha triat per fer, gràcies a diaris, cartes i llibres, un retrat visual de la capital cubana a Viajeras a La Habana (Meteora, 25€). Més de 100 fotos de Pilar Aymerich mostren els escenaris que també van deixar empremta en l’escriptora Zenobia Camprubí, que es va exiliar amb el seu marit, Juan Ramón Jiménez; la filòsofa María Zambrano, i la infanta Eulàlia de Borbó, filla d’Isabel II que va visitar Cuba el 1893.




Viajeras a la Habana, una recreación literaria y fotográfica de la capital cubana
Julia López
AmecoPress, 03 de abril de 2008

El nuevo libro de la fotógrafa Pilar Aymerich y de la historiadora Isabel Segura, ‘Viajeras a la Habana’, es un documento en clave histórico-literaria que rememora la presencia y las vivencias en la capital cubana de cuatro ilustres mujeres españolas: la infanta Eulalia de Borbón, María Zambrano, Zenobia Camprubí y María Teresa León. Las bellas fotografías de Aymerich, creadas expresamente para ilustrar el cuidado texto de Segura, lo convierten en un libro-joya, cuya lectura proporciona gran placer.


“Viajeras a La Habana” es una mirada personal, íntima y a la vez panorámica de esta incomparable ciudad a través de les sensaciones y de las experiencias de unas mujeres extraordinarias que vivieron en Cuba momentos cruciales de su vida y de su historia. El texto de Segura reconstruye literariamente y con detalle los itinerarios por los cuales ellas dejaron su huella, plasmada en cartas, diarios, ensayos o memorias.

“La idea del libro proviene de hace muchos años –explica Segura– desde que descubrí unas cartas sobre Cuba, de la infanta Eulalia de Borbón del siglo XIX. Después, me dediqué a buscar textos de otras mujeres y cuando los escogí, empecé a preguntarme cosas y hacer un dialogo con ellos. Pilar y yo decidimos hacer el libro, y viajamos a La Habana a recorrer los lugares de sus vidas reflejadas en sus escritos”.

Una visión de la Habana de diferentes tiempos y sensibilidades, desde el siglo XIX al último tercio del XX, una relación de amor-odio (a veces) con la ciudad en la que algunas de ellas vivieron muchos años. Según Aymerich: “Hay ciudades que te gustan, pero que no te emocionan lo suficiente como para querer volver. Hay otras que con naturalidad las adoptas, como tu segunda ciudad. A ellas como a nosotras, les pasó eso con Cuba. Desde la primera vez que fui, supe que volvería porque deseaba hacerlo”.

El trabajo fotográfico que le propuso Segura, le pareció a esta prestigiosa fotógrafa un reto apasionante. “Ilustrar textos tan buenos, respetar la mirada de las cuatro mujeres y no quedarse en una imagen superficial. En La Habana la luz es muy dura y la verdadera vida se esconde en las sombras. He reflejado el ambiente de la ciudad, los seres humanos son los protagonistas”. Aymerich ha conseguido con sus esplendidas imágenes ilustrar de la manera más sugerente la narración, rememorando los escenarios y las vivencias de estas cuatro grandes mujeres, y además una visión única de La Habana eterna.

Cuatro mujeres protagonistas
“Nos interesaba sobre todo –explica Segura– recuperar las sensaciones que habían tenido cuatro mujeres que habían llegado allí antes que otras. Paseamos, siguiendo su rastro, por los lugares por donde ellas habían paseado. Queríamos ver y adentrarnos en los lugares donde residieron, dieron conferencias o cursos, los espacios que visitaron y amaron, aquellos sitios que inspiraron sus creaciones, ahora ocupados por esa diversa, atractiva y sugerente amalgama de gentes que hoy transita por la ciudad”.

Antes de realizar los dos viajes para realizar el libro, Segura y Aymerich investigaron a fondo entre las personas que podían haber conocido o seguido su huella. “Hablamos con la hija de María Teresa León y Rafael Alberti, porque buscábamos una libreta de anotaciones de su madre que nunca se encontró, pero mucha gente nos explicó muchas cosas”.

“Rememorar la historia de las cuatro fue apasionante –explica Segura– La infanta Eulalia de Borbón fue la primera representante de la corona española que visitó la isla en tiempos en que aún era colonia española, concretamente en el año 1893. En las cartas que escribió a su madre, la reina Isabel II, y en sus Memorias, Eulalia de Borbón nos da una visión en absoluto convencional de su visita oficial a la isla”.

Por otro lado, Zenobia Camprubí, escritora y traductora, que se exilió a Cuba durante la Guerra Civil Española con su marido, Juan Ramón Jiménez. En su ‘Diario 1. Cuba’ (1937-1939) fue anotando, día a día, las experiencias y vivencias de sus tres años de residencia en la isla. La gran filósofa María Zambrano estuvo viviendo durante diferentes periodos en La Habana, entre 1930, 1940 y 1950, y tuvo una destacada participación en el mundo cultural cubano; muestra de ello es, entre otros, ‘La Cuba Secreta y otros ensayos’.

“Y, finalmente –acaba explicando Segura– hemos recuperado la historia bastante desconocida de la escritora María Teresa León, que viajó a La Habana con su marido, Rafael Alberti, a principios de la década de 1930, en plena dictadura de Batista, y regresó, veinticinco años después, en los primeros tiempos de la revolución”. A partir de Memoria de la melancolía’ y la primera parte de su novela ‘Contra viento y marea’, “hemos recreado sus desplazamientos por el espacio urbano de la capital cubana”.

Isabel Segura Soriano es una historiadora, apasionada de Cuba, y tiene referentes culturales y grandes amistades en la isla, a la que ha viajado y sobre la que ha escrito en diferentes ocasiones. Los intereses de esta autora que también ha sido directora literaria, además de la historia, son la literatura y el urbanismo: Sus últimos trabajos han sido recorrido histórico y literario por dos geografías urbanas, que conforman su trayectoria vital: Barcelona y la Habana. Entre sus publicaciones destacamos ‘Guía de las Mujeres de Barcelona’, ‘Memoria de un espacio’ y ‘La Habana para mujeres’. Antes, en el 1999, y también con Aymerich, había publicado en catalán ‘7 paseos por la Habana’ sobre la presencia histórica catalana en la capital cubana.

Pilar Aymerich es una fotógrafa prestigiosa, formada a Londres y París, que se especializó en el retrato y en el reportaje: Ha protagonizado 60 exposiciones, en Barcelona y en otros lugares, como por ejemplo: “1975/1979, memoria de un tiempo”, sobre la transición, y una sobre Cuba: “Cementerios de ultramar”, por la que también realizó varios viajes a la isla y pudo exponer en la misma capital. Ha publicado más de 20 libros, como los dedicados a Montserrat Roig, Maria Aurèlia Capmany, Federica Montseny y Mercè Rodoreda. Precisamente su experiencia en retratos a personajes la convierte en protagonista de una exposición que se inaugurará el 1 de abril en el Museo de Historia de la Ciudad, sobre “Resistentes, la cultura como defensa”.

Segura subraya que este libro se ha podido editar gracias a la disposición de la editorial Meteora, “que se ha atrevido a editar una publicación de riesgo, ha sido cuidadosamente editado y contiene más de 100 fotografías a todo color”, y a la ayuda del Instituto de la Mujer. Aymerich subraya que hay que hacer mención del libro ‘Viajeras al Caribe’, de Nara Araujo. “Libro del que ya oímos hablar en nuestro primer viaje a Cuba y que no pudimos conseguir hasta bastantes años después, en la feria de libros viejos de la plaza de Armas de La Habana. A ellas va nuestro homenaje porque fueron las pioneras, en reflejar las vivencias de las mujeres”.




Viajeras a La Habana
Ángels Balaguer
Para saber, 11 de abril de 2008

Sinopsis: Viajeras a La Habana es una mirada personal, íntima y a la par panorámica, de esta ciudad a través de las sensaciones y experiencias de cuatro extraordinarias mujeres españolas que la visitaron en momentos cruciales de su vida y de la historia de Cuba. El texto de Isabel Segura reconstruye literariamente y con fiel detalle los itinerarios de La Habana por los que la Infanta Eulalia de Borbón, María Zambrano, Zenobia Camprubí y María Teresa León deambularon y que dejaron plasmados en cartas, diarios, ensayos o memorias. Junto a la narración, las imágenes las fotografías de Pilar Aymerich, realizadas de modo expreso para ilustrar el texto de este libro.
Frase destacada: "Queríamos ver y adentrarnos en los lugares don estas mujeres residieron, dieron conferencias o cursos, los espacios que visitaron y amaron, aquellos sitios que inspiraron sus creaciones, ahora ocupados por esa diversa, atractiva y sugerente amalgama de gentes que hoy transita por la ciudad". Viajeras a La Habana.
Comentario: "Si me pierdo, que me busquen en La Habana", dijo Lorca. Muchos son los que han amado las calles de la capital cubana, quienes han sentido la ciudad como propia. Viajeras a La Habana recoge la fascinación que sintieron cuatro mujeres muy diferentes: la Infanta Eulalia de Borbón, que visitó la isla en 1893 y mantuvo una muy interesante y poco convencional correspondencia con su madre la reina Isabel II sobre su visión de la ciudad; Zenobia Camprubí, escritora y traductora, mujer de Juan Ramón Jiménez, que se exilió en Cuba junto al poeta durante la Guerra civil española; la gran filósofa María Zambrano, que realizó varios viajes a La Habana en distintos momentos de su vida y que mantuvo siempre una intensa relación con la isla, y María Teresa León, primera mujer de Rafael Alberti, con quien viajó en los años 30 y, posteriormene, en la década de los sesenta, en plena revolución. Sus libros Memoria de una melancolía y Contra viento y marea dejaron constancia de su personal periplo por las calles de La Habana.




Viajeras a La Habana

El País, 19 de abril de 2008

María Zambrano sopava a la Bodeguita del Medio quan al seu costat s’hi va asseure “un joven de grande aplomo y ¿por qué no decirlo?, de una contenida belleza”. Era José Lezama Lima. “Supe siempre, nos viésemos mucho o poco, que fue un encuentro sin principio ni fin”. Las Viajeras a La Habana, d’Isabel Segura i Pilar Aymerich (autora de les 100 esplèndides fotos del llibre), no són en absolut convencionals, sinó la infanta Eulalia de Borbón (viatja el 1893, quan Cuba és encara colònia, com a representant de la Corona española), Zenobia Camprubí (1936 i 1937 –resideix llavors tres anys–), Zambrano (1936,1949 i 1953) i Maria Teresa León (1934 i 1960). Les mirades i experiències d’aquestes quatre dones ofereixen una perspectiva diferent i molt interessant de la capital cubana i la seva història.




Viajeras a La Habana
Guillem Terribas
Avui, 08 de mayo de 2008

Cuba és una illa que ha propiciat molta literatura, així com també llibres il•lustrats amb fotografies del territori i sobretot de la seva capital, l’Havana.
L’escriptora i editora Isabel Segura, amb la complicitat i col•laboració de la veterana i extraordinària fotògrafa Pilar Aymerich, han anat més allà de fer un llibre-reportatge sobre Cuba il•lustrat amb fotos. Han agafat textos de dones que han escrit les seves impressions i vivències sobre Cuba i s’han passejat durant una llarga temporada pels mateixos llocs que ho van fer escriptores com ara Eulalia de Borbón, Zenobia Camprubí, María Zambrano i María Teresa León. Han fotografiat els indrets i ho
han exposat en aquest esplèndid volum. Segura ha fet un retrat literari de les escriptores i, per la seva banda, Pilar ha fotografiat el paisatge, unes imatges acompanyades amb fragments de textos de les escriptores. El resultat és immillorable i molt recomanable.




Viatgeres
Ignasi Riera
Avui, 04 de junio de 2008

Aquest vespre, a Madrid, on la celebració de la Feria del Libro –des del darrer cap de setmana de maig– genera molts actes paral•lels, tindrà lloc la presentació de Viajeras a La Habana, d'Isabel Segura i Pilar Aymerich. Amb presentadora atípica: la cantant Martirio. I en una llibreria que és sòlida pel que fa al tema de llibres de viatges, com és la Librería De Viaje del carrer Serrano. Si en parlo és perquè les viatgeres són persones destacades del segle d'abans, el més cruel dels segles. O sigui, el XX. Eulalia de Borbón, Zenobia Camprubí, María Zambrano i María Teresa León van ser dones autònomes, destacades per la seva empenta, per la seva intel•ligència, per tot allò que varen viure i escriure. Que alguns s'entestin a considerar-les importants pels marits-companys-proïsmes que van compartir llesques de vida amb elles és, en tot cas, el problema d'aquests alguns. No d'elles.
El llibre, a més, és de dues autores –Isabel Segura i Pilar Aymerich– que redimeixen un país petit del seu segell de país carca, poblat de presumptes herois de via estreta, amb tendència a recordar que sí, que també "hi havia dones notables", sense destacar-ne la centralitat, l'autonomia, l'abast de l'obra feta. Ens honora pertànyer al país de Caterina Albert, d'Aurora Bertrana, de Mercè Rodoreda, d'Anna Murià, de Maria Àngels Anglada, de Maria Aurèlia Capmany, de Montserrat Roig, d'Esther Boix, de Sílvia Munt, de Carme Ruscalleda i de Marta Pessarrodona, per encetar la llista. Si Isabel Segura fa temps que ens explica, per exemple, què són i han estat les revistes de dones, Pilar Aymerich ens ha ensenyat a veure la pàtria com si fos una màtria: amb ulls de dona. I saben tantes coses dels cementiris d'ençà i d'enllà, com dels tòpics que ens fan més ases i que elles, amb saviesa embolcallada d'ironia, saben esbandir.




Cuba: La Habana revisitada
Sara Más
Mujeres, 05 de junio de 2008

Todavía en La Habana no se vende ni se presenta, pero al menos han llegado noticias, por varias vías, del libro Viajeras a La Habana, de las españolas Isabel Segura y Pilar Aymerich, que recrea el paso de cuatro españolas, en diversas épocas, por la capital de la isla caribeña.

Las últimas nuevas las trajo la periodista catalana Tona Gusi, de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género y coordinadora de la red de Cataluña, al Octavo Encuentro Iberoamericano de Género y Comunicación, donde mostró un ejemplar y anunció el deseo de las autoras de poder presentarlo ellas mismas en La Habana.

Con una excelente factura, el libro les sigue el rastro a cuatro mujeres españolas que, por diversos motivos, vivieron, amaron y caminaron por La Habana en disímiles momentos. Junto al relato de sus vidas –que tan bien va tejiendo la escritora Isabel Segura–, se cruzan las imágenes de la ciudad, captadas por el lente de Pilar Aymerich.

El resultado es un viaje renovado por La Habana actual, las vidas de la infanta Eulalia de Borbón y las escritoras Zenobia Camprubí, María Zambrano y María Teresa León, y por los sentimientos, vivencias y sensaciones que vivieron en esta ciudad. Como se afirma en el propio texto, “todas ellas tuvieron el detalle de dejarnos por escrito algunos fragmentos, algunos de sus itinerarios por la ciudad, en forma de memorias, autobiografías, cartas y ensayos”, que sirvieron de guía e inspiración a las autoras.

La infanta fue la primera representante de la corona que visitó la isla en tiempos de la colonia, en 1893, y en sus memorias y las cartas que escribiera a su madre, la reina Isabel II, ofrece “una versión en nada convencional” –según las autoras– de su visita a la isla.

Zenobia Camprubí, escritora y traductora, se exilió a Cuba durante la guerra civil española, con su marido Juan Ramón Jiménez, y residió por tres años en la isla. En tanto, la filósofa María Zambrano entró a La Habana en diversas ocasiones y circunstancias, en las décadas del 30,40 y 50, y mantuvo una destacada participación en el mundo cultural cubano.

Finalmente, el recorrido culmina con María Teresa León, quien viajó a la capital caribeña con su marido, Rafael Alberti, a principios de la década del 30, y volvió 25 años después.

“Queríamos ver y adentrarnos en los lugares donde estas mujeres residieron, dieron conferencias o cursos, los que visitaron y amaron, aquellos sitios que inspiraron sus creaciones, ahora ocupados por esa diversa, atractiva y sugerente amalgama de gentes o que hoy transita por la ciudad”, declaran en el texto Segura y Aymerich.

En este libro están las huellas que aquellas cuatro españolas prodigaron, hace ya muchos años, a la capital cubana. Y también las que La Habana les dejó y que ahora, después de este encuentro, donde Tona nos trajo y mostró un ejemplar, más lectoras esperan con ansias en esta parte del mundo.




Viajeras a La Habana: Eulalia de Borbón, Zenobia Camprubí, María Zambrano, María Teresa León

Revista De Viaje, 04 de junio de 2008

La Habana es escenario de novelas, de relatos de viajes, de aventuras románticas por sus calles maltrechas. Ahora, Viajeras a La Habana rescata la ciudad al paso de mujeres singulares que la visitaron y que dejaron sobre ella impresiones y comentarios. Algo más de cincuenta años separan las experiencias de estas mujeres que contrastan, además, con la voz de la autora y que componen un amplio panorama que mezcla las visiones de entonces y La Habana de hoy.
Viajeras a La Habana es un libro singular por el texto, de Isabel Segura , y por la excelente colección de fotografías que lo acompañan, de Pilar Aymerich.
Martirio, que conoce bien los cantes de ida y vuelta y se ha asomado con ellos a La Habana tantas veces, presentará, junto a las autoras del texto y las fotografías, este nuevo libro en De Viaje.




Viajeras a La Habana
Elvira Altés
Revista Dones Periodistes, 17 de marzo de 2008

El passat 11 de març es va presentar a la Casa del Llibre el treball de la historiadora Isabel Segura i de la fotògrafa Pilar Aymerich. "Un llibre que ve de lluny i que ha fet un llarg recorregut", van dir les autores i l'editora de Viajeras a la Habana, a propòsit de la idea i gestació d'aquest llibre, on imatges i paraules conviuen d'una forma harmònica i suggerent. El llibre aplega els recorreguts per les diferents Havanes (la colonial, la de Batista, la revolucionària), viscudes per les protagonistes de les històries: Eulàlia de Borbón, Zenobia Camprubí, Maria Zambrano i Maria Teresa León, les quals desgranen les seves impressions i vivències de la ciutat caribenya en el moment històric en què hi van viatjar.
Les fotografies de Pilar Aymerich busquen en L’Havana contemporània les ressonàncies d'aquelles emocions i d'aquells paisatges aconseguint un joc de mirades retrospectives i actuals en les quals podem descobrir com en un palimpsest la ciutat antiga, la de sempre i la d'ara mateix.




Viajeras a La Habana: Eulalia de Borbón, Zenobia Camprubí, María Zambrano, María Teresa León
Miguel Briongos
Libros y viajes, 01 de junio de 2008

Viajeras a La Habana no es un libro al uso. Texto y fotografía se acompañan con eficacia singular y el resultado es una combinación espléndida. He de confesar que mi primera aproximación al libro fue con actitud precavida. A veces, los libros de gran formato –éste lo es por el tamaño y la encuadernación aunque el número de páginas, 140, sea mucho más discreto- apuestan más por la estética que por el contenido y el texto, en ocasiones notable, no pasa de ser un acompañamiento menor por aquello de que un libro debe dejar algún espacio a la palabra.

Viajeras a La Habana sorprende por la calidad del texto. O al menos a mí me sorprendió. Y sorprende por el resultado para mí imprevisto que consigue dar relieve a las palabras y mostrar a las mujeres que hablan y de las que se habla, a La Habana de otros tiempos y a la de hoy, a los sentimientos y la vida en un conjunto de apasionante riqueza.

Por Viajeras a La Habana pasa la Cuba colonial a través de la voz y de la persona de la infanta Eulalia de Borbón. Para quienes no conozcan al personaje –y éste era mi caso- es muy posible que el título les predisponga negativamente hacia cuanto pueda contar. De aquí la sorpresa de encontrar a una mujer de carácter sólido y a una escritora valiosa. La infanta habla del viaje a Cuba y de sus sentimientos, pero habla también de política y del convencimiento de que la Corona ha abandonado a los cubanos hasta el punto de que el desafecto de éstos por la metrópolis está lleno de justificación.

Eulalia de Borbón y el resto de mujeres que hablan de La Habana después de haber quedado prendidas por la ciudad, lo hacen en un juego constante con la autora del libro. Isabel Segura administra con maestría la voz de sus invitadas y la suya propia. Las deja hablar, pero habla ella misma. Deja que susciten temas y situaciones que hila a continuación desarrollándolas en el escenario que ellas proponen o trayéndolas al presente. Y así, Viajeras a La Habana no reside sólo en el pasado sino que alcanza el presente y nos habla también de hoy. Desvelar esa Habana que sedujo a quienes a lo largo del tiempo se encontraron con ella permite, con la presencia de la autora, desvelar también la Habana de hoy, sorprendente, añorada y querida.

El libro detiene la mirada en los teatros que fueron objeto de admiración por su opulencia, en el Centro Gallego y el Centro Asturiano como expresión de la sociedad de su momento, en los barrios, en las playas, en la arquitectura… También en la rumba y en la práctica de las religiones.

Pero esta mirada tiene siempre una profundidad que alcanza al sentimiento. El texto de Isabel Segura, entre cita y cita, entre recuerdo y recuerdo se desliza, sin avisar, hacia un mundo de sensaciones. Y es este mundo de sensaciones el que recrea La Habana.

Del moderno Palacio de Convenciones le interesa señalar que los árboles crecen en su interior. “No es que el paisaje entre, es que ya estaba. No es una palmera muriéndose en alguna de las terminales de nuestros aeropuertos. Es la vegetación que ya estaba allí y la construcción se incorporó a ella. [En el Palacio de Congresos] la lluvia la ves, la oyes, la hueles, y en algunas partes del edificio, si lo deseas, la sientes, te mojas”.

No todo el libro es igual. Cada mujer determina una escena. Además de Eulalia de Borbón, aparece Zenobia Camprubí, la mujer de Juan Ramón Jiménez, con sus apuros económicos, la guerra civil como telón de fondo, melancólica y menos poética que la infanta. Aparece también María Zambrano, más fría, fuerte intelectualmente, reservada… Y cierra el libro María Teresa León, que acompaña a Alberti en momentos tan apasionantes como son los inicios de la revolución.

Isabel Segura habla de La Habana en los espacios que dejan al descubierto los sentimientos de estas mujeres que la acompañan. Son ellas, pero es La Habana la que aparece en todo momento desde su forma de ver y de vivir. Y son ellas también quienes muestran como son hablando de cómo ven y viven la ciudad que las enamora.

Más que una corta referencia merecen las fotografías de Pilar Aymerich, hechas ex profeso para el libro. Son una colección espléndida que da vida al texto con imágenes de la ciudad: de una ciudad que es sobre todo sus gentes.

Eulalia de Borbón, con quien empieza el libro, se despide de la Habana casi como se despide el lector después de haber paseado por sus calles y de haber recorrido los rincones y registros de su rica personalidad:

“ He llenado mis ojos una vez más con la visión del Morro… de las casas azules, blancas y amarillas, que parece estén acurrucadas bajo el peso del sol. Ahora que el cielo, enrojecido en Occidente por el sol de poniente, se ensombrece hacia el Este, ahora que las riberas de Cuba se han desvanecido en la lejanía, te escribo para decirte todo lo que me aflige el sentimiento de haber abandonado esta isla hechicera. Al partir, mi corazón se ha apretado como si nunca más tuviera que volver a pisar esta tierra tan fecunda, este país encantador donde los sentimientos son tan vivaces como las plantas de los árboles… Me ha parecido que dejaba atrás de mí algo de mí misma.”




El libro del mes

Lonely Planet Magazine, 10 de junio de 2008

Soberbio recorrido por La Habana tras los pasos de cuatro ilustres mujeres españolas que visitaron la ciudad en momentos clave de su vida y de la historia cubana, entre finales de siglo XIX y la primera mitad del XX. La infanta Eulalia de Borbón, que fue la primera representante de la corona española que visitó Cuba en 1893; Zenobia Camprubí, escritora y esposa de Juan Ramón Jiménez, que se exilió allí durante la guerra civil española, y la filósofa María Zambrano y la escritora María Teresa León, que igualmente hallaron refugio en la isla tras la contienda, aportan su mirada personal y panorámica de la capital. El resultado es un singular documento histórico-literario que rememora los escenarios recreados en los textos de estas mujeres y que encuentra apoyo en las fotografías que de esos lugares ha hecho hoy Pilar Aymerich.




Un libro grande en recuerdos

Revista Leer, 01 de julio de 2008

A la infanta Eulalia de Borbón no se le ocurre otra cosa que desembarcar vestida con los colores de los insurgentes, con la insolente inocencia de esa Casa Real de severo lujo y aislamiento emocional que no entiende de más deberes que los oficiales. La infanta describe La Habana del turista incomodado por las maneras higiénicas de una ciudad indolente ya, sorprendida por el exotismo de negros y negras que bailan para agasajo de la Corona y asfixiada por los calores del trópico.
María Zambrano es escritora donde caben todas las ciudades, mujer de larga boquilla de ébano en La Habana de los Orígenes. En tiempos excepcionales la pensadora gusta de pasear por el cementerio de Colón y ver pasar las nubes de esas vidas sin estridencias de las mujeres.
Aquí descubrimos a una Zenobia de diario íntimo, de diario de cuentas. Son el matrimonio de exiliados, pero no dejan de ser los españoles a los que la batalla de Teruel les ha hecho una herida de un millón de muertos. Nicolás Guillén es en eso el proveedor de noticias, el repartidor de las nuevas desde el Congreso de Escritores en Defensa de la Cultura y Zenobia, nuevo público expectante de la peripecia guerracivilista, pero también de ese Juan Ramón que edifica esperanzas como castillos de naipes de frágil sustento.
En sus dos Habanas María Teresa León nos regala al Rafael “gallardo, pulcro, expansivo” con el que entra riendo por el Malecón. La Habana de María no es una ciudad ajena y madrastra, sino la de las habaneras de su tata y el olor a hombre del habano de su padre. Los escritores están allí en misión solidaria, recaudando fondos para los mineros asturianos, y el necesario Guillén recibe a esta María Teresa de “piel valiente y torturada” que se llena la boca y enciende los ojos a cada paso que da por La Habana, todo un hervidero de proyectos en ese romanticismo arquitectónico que cautiva al lector de este libro grande en recuerdos recopilados por Isabel Segura y en instantáneas paganas y diversas que le hacen a uno contradecir a la Camprubí y querer quedarse en este aire que preserva la silenciosa emoción del espíritu de JR.




Viatgeres a l’Havana
Teresa Costa-Gramunt
Diari de Vilanova, 18 de abril de 2008

He retornat a l’Havana. El viatge ha estat esplèndid, l’estada com sempre morosa, tendra i delicada, i amb aquell punt de fastuositat tropical que tant sedueix el visitant. He tornat a veure la immensitat del cel i dels núvols atlàntics acaronant les cases blanques i els terrats de la ciutat. M’he refrescat de l’aire tòrrid amb la visió del terra moll de pluja dels patis plens de palmeres i flamboiants, i m’he commogut amb el somriure franc dels escolars passejant pels carrers de l’Havana Vella. He escoltat els músics ambulants que toquen amb noble compostura africana en els cafès plens de gent vinguda dels cinc continents.
I ha estat una festa retrobar els venedors de llibres vells a la plaça de Armas, el seu gust per la conversa i la curiositat envers tot el que és estranger. I transitant a peu per la ciutat (la millor manera de conèixer-la), m’he aturat a saludar amb reverència les iyawos, les recentment iniciades en els cultes afrocubans, tot enlluernant-me amb els seus vestits blancs que parlen del secret de la seva religió africana trasplantada al Carib.
Al jardí de casa, en el silenci i recolliment de l’hora de la migdiada, he tornat a l’Havana a través de la literatura. Un càlid sol de març il•lumina les pàgines de paper cuixé, en cada pàgina una fotografia meravellosa de Pilar Aymerich evocant aquells colors i atmosferes impossibles d’oblidar, i tot seguit fent la immersió en els textos d’Isabel Segura, de la seva mirada per una ciutat familiar i alhora tan sorprenent com és l’Havana.
En Viajeras en La Habana (Meteora) he recuperat la fascinació de les meves visites a Cuba, seducció que també van experimentar les quatre viatgeres que rememora Isabel Segura: la infanta Eulàlia de Borbó, María Zambrano, Zenobia Camprubí i María Teresa León. La reconstrucció literària d’aquestes estades, més o menys llargues en el temps, ha estat possible perquè les viatgeres van deixar plasmades les seves impressions en cartes, diaris, assaigs o memòries.
Amb la seva ploma hàbil, l’estima i el coneixement profund que Isabel Segura té de l’Havana (7 passejades per l’Havana, 1999 –amb fotografies de Pilar Aymerich–, La Habana para mujeres, 2003); tot intercalant la veu de les viatgeres, referència amb diafanitat i bon gust estètic els llocs i les impressions que produeixen una ciutat amb una personalitat tan marcada com la capital de Cuba.
La viatgera que més temps hi va estar, la filòsofa María Zambrano, assoleix de desxifrar el secret que respira la ciutat, i que roman a través del temps: Yo diría que encontré en Cuba mi patria prenatal. Y si la patria del nacimiento nos trae el destino, la ley immutable de la vida personal, que ha de apurarse sin descanso –todo lo que es norma, vigencia, historia, la patria prenatal es la poesía viviente, el fundamento poético de la vida, el secret del nuestro ser terrenal...(...) sentí a Cuba poéticamente, no como cualidad sino como sustancia misma. Cuba: sustancia poética visible ya. Cuba: mi secreto.
El sentir poètic que travessa el temps i l’espai connecta les viatgeres a Cuba que han estat, són i seran. Poesia i misteri que ara també impregnen amb la mateixa força d’unió el relat d’Isabel Segura i les fotografies de Pilar Aymerich com la que il•lustra la portada de Viajeras a La Habana, on una dona vestida amb la imaginació del segle XXI, a través del fum de l’havà i els braçalets de perles grogues que indiquen que és una filla de l’Orisha Ochún, deixa veure que els iniciats o devots d’una creença tenen necessitat d’una ciutat, d’un lloc (també d’una utopia!), com va escriure María Zambrano. A Cuba, on avui conviuen la història colonial, la negritud, la santeria i el mite marxista, flota a l’aire aquest secret –una poètica– que enllaça l’anècdota amb la categoria, o el contingent amb l’etern.

Amaroncachi, el agua de la anaconda


Amaroncachi
F.A.N.
Diario Médico, 19 de diciembre de 2007

El madrileño José Manuel Echevarría Mayo (nacido en 1953) es licenciado en Química, doctor en Farmacia y virólogo del Centro Nacional de Microbiología del Instituto de Salud Carlos III, en Majadahonda. Especialista en hepatitis víricas, virosis tropicales y bioterrorismo, buen conocedor de la cuenca amazónica y viajero incansable por toda Iberoamérica, Echevarría ha aprovechado sus amplios conocimientos para aportar credibilidad científica a su primera incursión literaria, escrita en clave de best seller de aventuras: Amaroncachi, el agua de la anaconda, publicada por la editorial catalana Meteora y recién llegada a las librerías. El protagonista de esta novela virológica de intriga, de acción trepidante, es un virólogo español de nombre Ignacio Orbaizeta. Mientras trabaja en el Mato Grosso brasileño experimentando con peligrosos hantavirus que podrían servir para crear una letal arma microbiológica, se ve envuelto en un intento de secuestro con implicación de agentes del FBI, espías del Mossad, comandos suramericanos de ETA y yihadistas panislámicos en la Amazonia. ¡Quién hubiera adivinado que los hantavirus podrían llegar a ser tan apasionantes!




Los virus como armas terroristas centran la novela “Amorancachi” de Echevarría.
Marian Hidalgo
El Día de Valladolid, 22 de enero de 2008

El virólogo español Ignacio Orbaizeta experimenta con hantavirus en el Mato Grosso brasileño por encargo de una fundación norteamericana. Dado que sus trabajos pueden conducir a la creación de una peligrosa arma biológica. Distintos grupos terroristas deciden secuestrar al virólogo y conseguir el arma para sus propósitos destructores. Esta es la esencia de Amaroncachi. El agua de la anaconda, la primera novela del microbiólogo madrileño José Manuel Echevarría (Madrid, 1953) que ayer presentó en la librería Margen de Valladolid.
La novela está articulada en tres elementos: la experiencia del autor en virus humanos, aunque, en este caso las investigaciones se utilicen para fines terroristas, su fascinación por la naturaleza y por la gente de Latinoamérica, así como por los grupos de indígenas de la Amazonia y, por último, Echevarría articula la publicación en la sensación de soledad y tristeza que el ser humano experimenta ante la pérdida de los seres queridos , tal y como explicó el científico momentos antes de la presentación de la obra.
Comenzó a gestar la trama en 1997, aunque fue cinco años más tarde cuando la registró. “Es mi primera novela de ficción y tenía claro que el objetivo era entretener a los lectores, incluso acercarles al mundo de la ciencia desde la diversión y la intriga, pues considero que es una forma atractiva de divulgar el conocimiento científico”.
Comandos de ETA en Sudamérica, agentes del FBI, matones sin patria, tribus amazónicas y dirigentes del Mossad darán lugar a un cúmulo de situaciones límite que empujarán a los protagonistas a vivir un futuro insospechado. Después de haber destacado en investigaciones punteras como la rubeola en mujeres embarazadas, el virus del VIH y, actualmente, en los virus que causa hepatitis, Echevarría ha impulsado la creación de un grupo dedicado al estudio de las enfermedades víricas tropicales y al desarrollo de técnicas para detección de agresivos víricos en el contexto de la defensa frente al terrorismo biológico. Entre sus planes figura crear una nueva novela de ficción, pues la experiencia ha resultado “altamente positiva”.

La suelta de los antílopes


Los Antílopes de Margarita García
Huertas Fraile
ABC, 13 de enero de 2008

La intriga y organizaciones criminales que se mueven por el centro histórico de Toledo y por los remotos desiertos tunecinos conforman el argumento de la novela «La suelta de los antílopes», de Margarita García Gallardo, presentado el viernes en la librería Taiga de la capital. Filomena Martínez, toledana de adopción de 70 años pero con una gran vitalidad, es la auténtica protagonista de un texto en el que la magia de la ciudad de Toledo confiere un atractivo añadido al relato.




La suelta de los antílopes

Para Leer, 25 de diciembre de 2007

Arriesgada, original, ingeniosa, atravesada por una dignidad insólita y ausente en la mayoría de los personajes actuales, este trabajo de Margarita García Gallardo, veterinaria de profesión, la convierte en una de las escritoras de perfil más firme y definido en el panorama actual, huérfano tantas veces de una ficción moral. Sin recurrir a alharacas comerciales, echando mano de una mínima trama argumental –los secretos que oculta una alfombre tunecina–, García Gallardo confecciona con sumo primor toda una manifestación de intenciones a favor de la senectud. Sin duda estamos ante una novela de ascendente cervantino, por cuanto García somete a su protagonista a duras pruebas en el otoño de su vida; también en el personaje de su compañera, Paquita, atisbamos la filiación quijotesca de una pareja inasequible al desaliento, que se ve envuelta en multitud de conflictos y cuyo periplo va estableciendo también otro más profundo, de raigambre espiritual, con el que la autora confronta hábilmente la incomprensión de una sociedad ciega ante la sabiduría de aquellos que nos han precedido en el tiempo.




Una novela de intriga que transcurre en Toledo
Ignacio Arizaga
Aquí Digital, 01 de noviembre de 2007

Margarita García Gallardo reside en Madrid pero tiene una hermana que vive en Toledo. Esta circunstancia le ha permitido conocer exhaustivamente la capital regional. “Toledo me parece una ciudad pequeña pero a la vez cosmopolita. Sus calles tienen un aire de melancolía y abandono que invitan al secretismo. Yo tenía que escribir algo que sucediera en Toledo”, explica la autora.
La suelta de los antílopes contiene escenarios muy familiares. La acción transcurre entre Las Covachuelas, Zocodover, Santo Domingo El Real, el Mercadillo del Martes o el Parque de las Tres Culturas.
La novela se extiende a Sidi Bu Said, un pueblecito costero de Túnez, “para darle un aire de exotismo”, apunta la autora. Dos ancianas entrañables, Filomena y Paquita, se verán envueltas en una trama de intriga y espionaje que cautivará enseguida la atención del lector.
Además de la intriga, el libro aborda una cuestión de máxima actualidad, esto es, la actitud que hay que seguir ante la vejez. Si hay que tirar la toalla y dejarse manejar por los hijos para acabar en una residencia o, por el contrario, agarrar el timón de la propia existencia y vivir una especie de segunda adolescencia cargada de renovadas ilusiones.
“Creo que la sociedad no es justa con los ancianos –explica Margarita García Gallardo–. Un ejemplo. Cada vez que veo la publicidad me doy cuenta. Todo va dirigido a los jóvenes, parece que la gente de la Tercera Edad no existe”.
No obstante, la autora considera que la gente mayor se está revelando contra esta injusta situación. “Noto que ahora están los Nuevos Marco Polos, que son esos ancianos que no paran de viajar y que se están haciendo un hueco en la vida”.
El título del libro nació después de que la autora contemplara un documental que trataba sobre los antílopes que sueltan en la sabana una vez han alcanzado una determinada edad. Filomena y Paquita, las dos protagonistas, son como esos antílopes que han soltado en la sabana –llegada la vejez– y ahora se enfrentan a una nueva situación plagada de desafíos y posibilidades nuevas.
Sin embargo, el humor está muy presente en la obra de esta autora madrileña. Pese a que hay situaciones con tintes dramáticos, la escritora siempre encuentra un ángulo para dar rienda suelta a su espíritu burlón y afinado, que el lector agradece porque facilita enormemente el acercamiento a la novela.
Junto a la historia de las dos ancianas, se desarrolla otra en Sidi Bu Said que está relacionada con la de Toledo pero que adquiere rango propio. En ese turístico pueblo tunecino dos niños investigan el robo de una alfombra. La autora da así una especie de contrapunto calculado a las ancianas de Toledo.
Con “La suelta de los antílopes”, Margarita García Gallardo pretende que el lector se divierta “tanto como me he divertido yo escribiéndola”. La editorial tiene previsto hacer una presentación en Toledo la segunda quincena de enero de 2008. Mientras tanto, la autora ya tiene escrita su tercera novela, que posee un inequívoco toque ecologista.

Lunas de arena


Lunas de Arena

Avui, 07 de junio de 2007

Mantenint l’esperit polièdric que caracteritza els editors de Meteora, i quan encara (i que duri) están gaudint del bon camí d’un dels seus èxits (El preu de ser catalans, de Patrícia Gabancho), ens ofereixen un acurat poemari escrit en castellà per una autora catalana, M. Dolors Millat (Lleida, 1953), delicadament complementat per les fotografíes de Carme Esteve (Barcelona, 1958). Aquest és el primer poemari (amb un total de 65 poemes breus) publicat per aquesta historiadora que imparteix classes de tècniques narratives a dues escoles. Uns poemes que toquen temes clàssics com ara la vida, l’amor i la mort i, especialment, el pas del temps. Les imatges d’Esteve casen perfectament amb el contingut dels textos i els atorguen una nova dimensió.




Lunas de arena, primer poemario de la leridana M. Dolors Millat

Segre, 27 de mayo de 2007

Aunque escribe poesía desde muy joven, la leridana Maria Dolors Millat (Sort, 1953) no se ha estrenado en el mundo de la edición literaria hasta ahora, con la publicación de Lunas de arena (Ed. Meteora), un poemario que la autora presentó a principios del mes en el marco de la “Setmana de la Poesia” de Barcelona. Licenciada en Historia Antigua por la Universidad de Barcelona, Millat fue una de las fundadoras de la primera escuela de escritura de Catalunya. Ha sido responsable y actualmente imparte clases en la Escola d’Escriptura del Ateneu Barcelonès y en la Escuela de Escritores Alonso Quijano de Alcázar de San Juan, en Ciudad Real. También ha publicado diversos libros de técnicas literarias, pero Lunas de arena es su primer libro de poesía en el mercado. El poeta, ensayista y traductor José Corredor-Matheos, autor del prólogo, comenta que el poemario de Millat “es un canto emocionado a la sublimación del presente, con un lirismo y un sensibilidad que viajan del murmullo de la introspección al grito desesperado ante la injusticia o la barbarie de la guerra”. El volumen, con 66 poemas, cuenta además con fotografías en blanco y negro de Carme Esteve.




“És necessari que es perdi la por a la poesia”

Segre, 28 de febrero de 2007

Maria Dolors Millat (Sort, 1953) és llicenciada en història antiga per la Universitat de Barcelona. La passió que té per l’escriptura li ve de lluny, de manera que no és sorprenent que es convertís en una de les fundadores de la primera escola d’escriptura de Catalunya. Tot i que ha publicat diverses obres sobre tècniques literàries, el poemari Lunas de arena (Meteora), que ahir va presentar a la seu de l’ Institut d’Estudis Ilerdencs, és el primer llibre de creació que trau al mercat.

Escriu poesia des de molt jove. Per què ha tardat tant a publicar?

Crec que l’escriptura és una cosa molt seriosa, necessita art, disciplina, ofici i moltes hores. Per aquest motiu, volia poder prioritzar dedicar el meu temps a escriure abans de publicar res.

Per què poesia?

És el llenguatge en què em trobo més còmoda a l’hora d’expressar-me.

Què pot trobar el lector a Lunas de arena?

Són seixanta-sis poemes dividits en tres parts. La primera és més metafísica, introspectiva. Aquí em pregunto quin és el significat de la vida. La segona reflecteix que, malgrat tot, val la pena viure i parlar d’amor, l’amistat, les absències... Finalment, la tercera vol ser un cant al temps, en el sentit que només existeix el present, que mentre recordem el passat i planifiquem el futur, s’escapa el present, l’únic temps real.

Hi ha escriptors que afirmen que quan un autor domina la poesia, és capaç d’enfrontar-se a qualsevol gènere literari. Hi està d’acord?

No. Són formes d’expressar-te i cada un ha de descobrir amb quina es troba més còmode.

Què diria als que rebutgen la poesia d’entrada?

Evidentment no pot agradar a tothom, però s’ha de diferenciar entre la poesia críptica, que no entén gairebé ningú, la buida de contingut i amb estètica i finalment la que té contingut i forma. Aquesta tercera és més fàcil d’entendre, tot i que el més important és que arribi al lector, que li provoqui emocions. En general, el que passa és que no se sap llegir poesia. Ha de llegir-se seguint l’ordre del llibre i després rellegir el que més ha agradat. Crec que s’ha de perdre la por a la poesia i descobrir aquells autors que ens agraden.

Tothom pot escriure? Què es necessita?

És ofici i tècnica, com la música o la pintura. A més de la tècnica cal una intuïció literària. Barrejar les dues coses és el que permet obtenir un rendiment de les capacitats literàries.

Punto de fuga


LEER, febrero 2007
Aurelio Loureiro
Revista LEER, 12 de febrero de 2007

Poco conocida en su país, pues se la puede considerar española aunque haya nacido en Australia y residido en Canadá, esta hija de emigrantes asturianos merece ocupar un puesto en nuestra literatura. Punto de fuga es una aportación de gran interés a la narrativa bélica, concebida también desde una perspectiva de carácter ensayístico. Y por la que navega Gloria Montero aportando, tal vez, vivencias propias volcadas hacia esta reportera valiente y entregada, que se mueve por espacios conflictivos envuelta entre dos amores, el que siente hacia un periodista croata, y que produce páginas ciertamente válidas desde el punto de vista erótico, pero también el que manifiesta hacia la figura de su padre, el fotógrafo antifranquista Juan Álvarez. Testimonio directo del horror de las guerras, pero igualmente de la búsqueda de una fotografia utópica cuando no quimérica, en movimiento de trazas mevillianas en lo que tiene de persecución de una personalísima Moby Dick. Por lo demás el libro está puesto, en parte, bajo la advocación de John Berger, lo que tampoco es mal referente.

Los Nobel del fútbol


Jorge Omar Pérez rescata visión del fútbol de grandes escritores
Agencia EFE
Terra.com (Colombia), 04 de junio de 2006

El escritor argentino Jorge Omar Pérez repasa en 'Los Nobel del fútbol', libro recientemente editado por Meteora y que será presentado en Barcelona, la visión del deporte rey de 25 grandes escritores, de Albert Camus a Ernesto Sábato, pasando por Vladimir Nabokov o Gabriel García Márquez.
La recopilación de esos escritos da forma a la obra del periodista, escritor y traductor Jorge Omar López (Buenos Aires, 1943), que empezó a gestarla durante su trabajo como comisario del espacio 'Els Nobel del fútbol' en el Salón del Libro de Barcelona en 2005.
No todos los escritores que aparecen en 'Los Nobel del fútbol' fueron galardonados con el premio, pero todos, en mayor o menor medida, dedicaron párrafos al deporte más popular del mundo.
El autor del prólogo, su compatriota Andrés Ehrenhaus, explica que la obra pretende "iniciar el acoso y derribo de uno de los tópicos más aparentes pero menos reales de la escena y vida culturales", el que dibuja fútbol y literatura como enemigos casi irreconciliables.
Para destruir ese prejuicio, 'Los Nobel del fútbol' viaja del Uruguay de Eduardo Galeano y Mario Benedetti a la España de Miguel Delibes, Miguel Hernández o Manuel Vázquez Montalbán con escalas en El Cairo de Naguib Mahfouz o en el Orán de Camus para recordar cómo el fútbol afectó la vida y obra de los escritores recopilados.
En un recorrido global que intenta reflejar la universalidad del fútbol y de la literatura, Jorge Omar Pérez recupera la 'Oda a Platko' de Alberti, la guerra del fútbol entre Honduras y El Salvador narrada por Kapuscinski o el fiel retrato de un fiel seguidor del Arsenal de nombre Nick Hornby.
Algunos escritores que aparecen en la obra mantienen tal vínculo con el fútbol que le han dedicado libros enteros. Es el caso de Galeano ('El fútbol a sol y sombra'), Delibes ('El otro fútbol') o el propio Hornby ('Fiebre en las gradas').
En otros, sin embargo, la afición al fútbol parecía escondida. Ocurre con Vargas Llosa, cuyo artículo sobre Maradona aparece citado, o con Nabokov: su visión del portero de un equipo de fútbol y sus recuerdos de jugador en Cambridge son algunas de las grandes sorpresas de la recopilación de Jorge Omar López.
También lo es la afición del poeta Miguel Hernández, futbolista durante 1920 y 1930, apodado 'Barbacha' por la lentitud de sus movimientos y autor de la 'Elegía al guardameta'.




Los escritores se ponen las botas
Sergi Doria
ABC, 04 de junio de 2006

Shakespeare ya hablaba de «football» en «La comedia de los errores». Veinticinco escritores descubrieron que la tierra es redonda porque se parece a un balón. No todos son Nobeles, pero dicen del fútbol palabras mayores.
Para empezar, Albert Camus. Premio Nobel de 1957, no se sintió extranjero en el estadio. En el luminoso Argel jugaba de guardameta y su abuela vigilaba el desgaste de sus zapatos. Para no recibir una tunda por cargarse las suelas correteando, optó por la portería. «Aguantaba el disparo del delantero sin moverse de su sitio hasta el último segundo. Clavado en la hierba y sin inmutarse, sorprendía a los delanteros rivales por su sangre fría», explica Jorge O. Pérez.
El arquero futbolístico, tan literario como un arquero de friso persa. En la final de la Copa de España de 1928, el Barcelona disputó en Santander un partido dramático con la Real Sociedad. Su portero húngaro, Franz Platko, recibe un golpe en la cabeza que le deja exánime... Reparece luego con un aparatoso vendaje en la ensangrentada testa. Aguanta las embestidas donostiarras con serenidad de gigante e inspira una Oda a Alberti: «Nadie se olvida, Platko/ no, nadie, nadie, nadie,/ oso rubio de Hungría...» El futbolista como héroe se reencarna en Maradona: «Aquel gol que le hizo a los ingleses, con la ayuda de la mano divina, es por ahora la única prueba fiable de la existencia de Dios», proclama Mario Benedetti. La magia de Cruyff y la «naranja mecánica» en el Mundial del 74 apasiona a la feminista François Giroud: «Era soberbio, como todas las demostraciones donde se conjugan el dominio del cuerpo y del espíritu...»
Nabókov, de portero
Más escritores que se pusieron las botas... Miguel Hernández jugaba de extremo y le llamaban el «Barbacha» (caracol pequeño), porque era lento corriendo la banda. El portero del Orihuela, Lolo, le inspiró la «Elegía del guardameta»: «Te sorprendió el fotógrafo el momento/ más bello de tu historia/ deportiva, tumbándote en el viento/ para evitar la victoria/ y un ventalle de palma te aireó la gloria.» También jugó de portero Nabókov, posición adecuada a su espíritu independiente. En «Habla memoria» describe un campo embarrado de Cambridge: «El balón tan resbaladizo como un budín de ciruela, y mi cabeza despistada por la neuralgia, tras una noche de versificación....»
Otro Miguel, Delibes, jugó al fútbol 34 años. Simpatizante del Real Valladolid, disputó los últimos partidos de su carrera, de los 35 a los 45 años, como portero del Sedano FC. Como jugador de campo, dice que le sobró «un respeto excesivo a la defensa contraria» y siempre se preguntó «por qué los árbitros son más tolerantes con los defensas que con los delanteros».
García Márquiez comprobó que era un hincha el día en que perdió el sentido del ridículo y Vázquez Montalbán metió a su detective Carvalho a investigar por qué «el delantero fue asesinado al atardecer». Jugar al fútbol es jugarse la vida. El escritor uruguayo Eduardo Galeano escribe que «el árbitro es arbitrario por definición».
La vida es «ansí» y el fútbol es así. A veces despierta demonios familiares: Günter Grass sintió el resurgir de una Alemania apagada por la derrota cuando su selección vence a la de Hungría en la Copa del Mundo de 1954. Hincha del Arsenal, Nick Hornby tiene una pesadilla: su hijo decide ser del Tottenham. Ernesto Sábato reconoció que lo único que quería llevarse de Rosario «era una camiseta del Rosario Central». Vargas Llosa prefiere idolatrar a un futbolista que a un militar.
No todo son loores: Umberto Eco no odia el fútbol, pero abomina del forofismo: «Yo abrigo por los hinchas los mismos sentimientos que un partido ultranacionalista o la Liga Lombarda abrigan por los inmigrantes: No soy racista, con tal de que se queden en su casa». Si la Cibeles y Canaletas hablaran...

El hijo del tejedor


Una novela de atmósfera celta
Natàlia Borbonès
El Punt, 10 de marzo de 2006

“El hijo del tejedor” es una novela «muy tierna y a la vez muy dura; es un drama», explica la escritora en su primera incursión narrativa en castellano. La obra explica la relación de una pareja formada por un tejedor y una arpista, «dos personas que trabajan con cuerdas verticales, el primero para hacer tapices y la segunda, música». La vida tranquila de la pareja sufre un vuelco enorme a causa de un hallazgo terrible y macabro que precipitará la trama y provocará en los personajes sentimientos insospechados. Xirinacs ha ambientado la novela en Asturias y en la costa cantábrica, una circunstancia que ha dado a la obra una atmósfera celta y mitológica. La naturaleza, por lo tanto, con los bosques, las montañas, las nieblas y los acantilados de la tierra asturiana, también desempeñan un papel primordial en una obra que la escritora ha dedicado a la rama materna de su familia: «María de Covadonga, se llamaba mi madre».




Olga Xirinacs se pasa al castellano para que su obra llegue más allá de Catalunya
Rosa M. Piñol
La Vanguardia, 16 de marzo de 2006

"El hijo del tejedor" (Editorial Meteora) es la primera novela de Olga Xirinacs escrita originalmente en castellano. A punto de cumplir setenta años, la autora tarraconense ha decidido cambiar de lengua porque cree que su obra puede interesar más allá de los límites de Catalunya. Xirinacs no esconde su decepción por no haber sido traducida. “Ni las editoriales ni las instituciones se han preocupado de traducir mi obra para adultos”, lamenta la autora, que también ha escrito libros infantiles.
La escritora argumenta que algunas de sus novelas son “muy exportables”. Y pone como ejemplo el libro que le valió el premio Sant Jordi 1984, "Al meu cap una llosa", que trata sobre Virginia Woolf, y que ella misma se hizo traducir al inglés sin que de momento se haya interesado en él ningún sello editorial. “Sólo 'Zona marítima' fue publicada por Planeta en castellano, porque ganó el premio Ramon Llull y ello comporta que el libro sea traducido”, advierte la novelista.
Según la autora, la política de traducciones de las instituciones “debería corregir desequilibrios y discriminaciones: está bien que se traduzca a Sánchez Piñol o a Cabré, pero muchos otros escritores también merecemos ser promocionados”.
"El hijo del tejedor" es un drama “tierno y duro al mismo tiempo” ambientado en un lugar agreste del litoral asturiano, “la tierra de mi familia materna”. La historia, protagonizada por una concertista de arpa y un tejedor de tapices, contiene muchos elementos de la mitología de la tierra y los árboles de Asturias “con reminiscencias celtas”.




El hijo del tejedor

Revista "Leer", 01 de junio de 2006

Hay perdón que se enreda bajo un árbol y raíces que se empeñan en brotar para labrar el suelo y hacerlo recorrido. "El hijo del tejedor" recurre a la argucia del cuadernillo encontrado, aunque con la lectura de las artes de los hilos hubiese bastado para ir descubriendo a ese hombre tosco, Filidoro, y a su luminosa mujer, Sabina, sin más rapto entre ellos que el de la felicidad para el pequeño Modesto. Un microuniverso en el que todo se sabe, porque se observa como Saturna sin necesidad de ver, o sin ver, pero entendiendo las leyes de la naturaleza. Un libro lento en el que los colores, las lumbres y el mapa de las dichas y desdichas se anudan despacio para salir a la superficie en cualquier otro punto de la trama. El olor a filloas, a la mermelada de cerecinas, el poso que dejan las estrellas y la sabiduría de la imperturbable Valentina, directora de colegio que pondrá deberes al anciano Filidoro. Viajes al interior de los que se sale con una sacudida o abrazándose al árbol más próximo.

Las cartas de Antioquía


Misterio en Judea
Fernando Martínez Laínez
ABC, suplemento cultural, 28 de enero de 2006

Entre el aluvión de pacotilla histórica novelada que inunda el mercado del libro, resulta afortunado hallar obras como ‘Las cartas de Antioquía’ (Meteora, 2005), del escritor y periodista José Luis Caballero, capaces de sortear con solvencia literaria el difícil escollo del misterio planteado en épocas pretéritas, Caballero se sumerge en el pasado para contarnos una trama inteligente, levemente paródica, con elementos de intriga bien concatenados, en una Palestina identificable, exenta de descripciones extravagantes. Con pinceladas sencillas y ajustadas, nos muestra una Jerusalén capital de la Judea polvorienta y fanáticamente religiosa en tiempos de Jesús de Nazaret, donde las maquinaciones y vicios impregnan los muros de los palacios y reflejan las relaciones de dominio y locura política de todas las épocas. La novela de Caballero carece de elementos místicos. Cristo se nos presenta como un maestro inflexible pero coherente, dispuesto a pactar con los romanos para desbancar a Caifás y Herodes y llegar a ser rey de Israel y sumo sacerdote del Templo. El argumento compagina con habilidad dos intrigas: una tiene que ver con el César romano, y la otra con un misterioso predicador esenio llamado Jesús, peligroso tanto para la casta sacerdotal judía como para Pilato.
El personaje principal es un centurión, Cayo Marcelo, jefe de espías de Poncio Pilato y encarnación del verdadero poder de Roma: las legiones que impusieron su modo de vida al mundo mediterráneo, hasta que el cristianismo, desde dentro, y los pueblos llamados bárbaros, desde fuera, demolieron la obra y crearon un nuevo orden, o mejor, un nuevo desorden que, extendido al resto del mundo, perdura metamorfoseado y reciclado hasta nuestros días. Por suerte, el autor evita caer en la tendencia falsaria de presentar a las legiones como una especie de oenegés enviadas a promover el «buen rollo» y la alianza de civilizaciones. Los legionarios de esta novela matan, torturan y esclavizan cumpliendo órdenes. Están para eliminar a los enemigos de Roma, y donde pisan no vuelve a crecer más hierba que la que Roma permite.
Robert Graves decía que Jesucristo fue «un acontecimiento puramente judío», pero el resultado es que, lo queramos o no, nuestra moral y cultura serían diferentes sin Jesús de Nazaret. Las claves del poder político romano sobrevivieron a través de la Iglesia, con la paradoja de que fue precisamente ese poder el que crucificó al profeta nazareno que se hacía llamar Hijo de Dios y se proclamaba descendiente de reyes.




José Luis Caballero viaja al Jerusalén de hace 2.000 años en “Las cartas de Antioquia”

Europa Press, 24 de noviembre de 2005

El periodista y escritor José Luis Caballero viaja al Jerusalén de hace 2.000 años en su segunda novela, “Las cartas de Anqtioquía” (Meteora), una obra cuyos protagonistas son, entre otros, Jesús, los apóstoles, Judas y Poncio Pilato. Caballero parte de personajes reales que conviven con otros de ficticios como el centurión Cayo Séptimo Marcelo, quien se sumerge en las cloacas políticas de Jerusalén para intentar descubrir a los asesinos de dos ciudadanos romanos.
El centurión, que el autor define como ‘contradictorio, borracho e inútil’, ignora un importante secreto guardado en unos documentos que se encuentran en Antioquía.
La novela abraza los géneros de novela negra e histórica, puesto que el protagonista deberá investigar los dos crímenes acontecidos en la Palestina de los inicios de nuestra era. El autor también profundiza en la figura de Herodes, que considera perversamente influenciado por su esposa y la hija de esta, Salomé.
Para construir la novela, Caballero, gran admirador del Imperio Romano y sobre todo de la época de Tiberio, se ha documentado a partir de las necesidades que los mismos personajes le iban creando. El autor también destaca la conexión de la novela con la Palestina actual, ya que, aunque el territorio no se corresponda exactamente, sus ciudadanos ya sufrían un nido de conflictos.
“Las cartas de Antioquía”, que llega después de la primera novela de José Luis Caballero, “Como lágrimas en la lluvia”, se acompaña de un mapa de época de la zona y de un elenco de personajes con la finalidad de atraer a un público más joven no versado en historia antigua.




Judas, agente doble. José Luis Caballero ambienta en Jerusalén ‘Las cartas de Antioquía’
Roger Bretau
La Vanguardia, 26 de noviembre de 2005

‘Las cartas de Antioquía’ (Meteora) es el título de la segunda novela del escritor y periodista especializado en relaciones internacionales José Luis Caballero (Albacete, 1950). El autor ha cambiado el escenario de su primera novela, ‘Como lágrimas en la lluvia’ (Mercuria, 1996), ambientada en Barcelona y Palma de Mallorca, por la Jerusalén de hace dos milenios.
Caballero sitúa al ficticio centurión romano Cayo Séptimo Marcelo en medio del convulso proceso que llevó a la crucifixión de Jesús de Nazaret. El mencionado centurión recibe el encargo de sumergirse en los bajos fondos de la política de Jerusalén con el objetivo de aprisionar a los verdugos de dos ciudadanos romanos, para vigilar las acciones de un molesto líder llamado Jesús y con la intención de certificar la depravación que arraiga en la corte de Herodes Antipas.
"Los personajes de aquel momento, como Judas, Jesucristo, Poncio Pilatos o Herodes debieron de tener otras facetas y motivaciones que no nos han sido contadas. Es decir, tuvieron que ser más complejos de lo que se nos ha dicho", sostiene, Caballero.
El autor destaca que su libro es, sobre todo, "una novela de espías"; Judas, por ejemplo, fue un auténtico agente doble", señala Caballero. La obra contiene, en efecto, elementos de novela negra; sin embargo, ha requerido también un extenso trabajo de documentación.
En definitiva, acción, intriga, pasión, sexo, brutalidad, infidelidad, política y, en especial, una medida reflexión sobre el poder son los ingredientes de los que se nutre ‘Las cartas de Antioquía’.

El Barça en Europa, 50 años


El libro de los 50 años europeos del Barça
Emilio Pérez de Rozas
El Periódico, 24 de octubre de 2005

Los hay hormiguitas, los hay curiosos, los hay profesionales, los hay meticulosos, pero lo del compañero David Salinas, del diario Sport, es, simplemente, enfermizo, con todo el afecto. Recopilar en un libro, con centenares de páginas, miles y miles de datos, toda la información, toda, de los 50 años en Europa del Barça --por cierto, el único equipo español que nunca ha dejado de jugar competiciones europeas-- tiene un mérito elogiable y ejemplar. Es una pieza única.




La vida europea del Barça

La Vanguardia, 31 de octubre de 2005

Cuenta David Salinas (Barcelona, 1964), autor de esta gigantesca obra, que comenzó a escribir este libro en 1986. Si se tiene en cuenta que lo acaba de presentar se llega a la conclusión de que David ha empleado 19 años en concluirlo. Y no podía ser en menos tiempo entre otras cosas porque el autor no ha tenido ni una sola temporada de relax, dado que el protagonista de la obra es el Barça, que, cosas de la vida, es el único equipo europeo que no ha faltado a una cita continental. Este libro contiene la vida europea del Barça. En él están las fichas de los 393 partidos disputados, los nombres de los 301 jugadores que han defendido los colores azulgrana y las estadísticas de cada uno de ellos. Un trabajo tan arduo y laborioso como extraordinario.




Medio siglo en competiciones europeas

Don Balón, 15 de noviembre de 2005

Desde 1955 hasta a la actualidad, el FC Barcelona ha disputado ininterrumpidamente competición europea. Desde 1986, el periodista David Salinas comenzó a escribir la historia europea del club azulgrana, que se ha publicado bajo el nombre de ‘El Barça a Europa, 50 anys’. La obra, de 864 páginas, recoge las crónicas de todos los partidos disputados en Europa por el equipo ‘culé’, con la narración de los goles, las jugadas más recordadas, las fichas técnicas de los equipos, las declaraciones de los entrenadores y las anécdotas más destacadas, todo ello con un anexo estadístico interesante y casi 100 fotografías.

El congreso


El congreso

Leer (julio-agosto 2005), 29 de julio de 2005

Reaparece el profesor Salvatierra y con él vuelve a nuestras librerías su creador, Javier Piqueras de Noriega, una rara avis que compagina la docencia universitaria —es catedrático de Física de Madrid de la Universidad Complutense— con la narrativa. Y dígase ya que semejante bipolaridad resulta de lo más estimulante. Porque Piqueras de Noriega no solamente escribe bien sino que sabe construir historias de manera que no resulten lesivas, desde el aspecto lúdico de la cuestión, para el sufrido lector al que tantas veces se le da gato por liebre. De esta manera El congreso viene a ser una especie de thriller en el que Luis Salvatierra, ignoramos hasta qué punto alter ego del autor, pero en todo caso también catedrático de Física de una universidad de Madrid, asiste a unos encuentros de carácter científico en Rusia. Unos encuentros que resultarán prueba de fuego de cierto complejo material, el PTVD, sumamente interesante para empresas alemanas y norteamericanas. A partir de ahí saltan las chispas narrativas en esta novela, que abre el apetito lector hacia anteriores aventuras del profesor Salvatierra, como La cátedra, complemento de El congreso.

La postguerra cultural a Barcelona (1939-1959)


Una veintena de personalidades reviven la posguerra cultural
Rosa M. Piñol
La Vanguardia, 01 de abril de 2005

Josep Palau i Fabre recuerda con amargura cómo, tras dar a conocer en un cenáculo de amigos su famoso poema La sabata, compuesto en 1943, hubo "caras largas" y "a la salida, una persona que no quiero nombrar porque la apreciaba, y la aprecio todavía, se negó a darme la mano". Por su parte, Joaquim Molas evoca las reuniones dominicales de escritores en el piso de Carles Riba, en las que a veces éste "de repente se abstraía mentalmente", se quedaba como ausente en plena tertulia. Son anécdotas de los años grises de la posguerra en Catalunya, la etapa de silencio en que la cultura tuvo que resistir en las catacumbas. Éstas y muchas otras vivencias están recogidas en el libro La postguerra cultural a Barcelona (1939-1959), de Patrícia Gabancho, que ha editado Meteora.
La actividad cultural en Barcelona durante aquellas dos décadas revive a través de los testimonios de 19 personas, escritores e intelectuales que las vivieron personalmente o biógrafos que dan voz a autores ausentes, como Maria Aurèlia Capmany, Joan Brossa o Manuel de Pedrolo. Son una serie de conversaciones que, con el título Juxtaposicions, organizó la escritora y periodista en el 2003 en el Museu d´Història de Catalunya y que ahora transcribe.
"Me planteé estos diálogos porque quería entender los motivos que impulsaban a los autores de la generación de los 50, Espinàs, Pedrolo, Capmany... entonces jóvenes, a escribir sus primeras novelas en catalán, una lengua que las condenaba a un circuito de difusión casi clandestino. Me propuse conocer los motivos de aquella fidelidad", explicó ayer Gabancho.
La suma de los relatos de las experiencias personales de estos autores -Ainaud, Castellet, Vicens, Sarsanedas, Raguer, Triadú, Verrié, Manent, Espinàs...- convierte así el libro en una especie de memorias colectivas, en las que "muchas cosas eran conocidas, se habían publicado, pero aproximadamente la mitad de las informaciones que se dan nunca se habían divulgado".
El libro, que deja fuera el mundo oficial, la cultura del régimen, aborda tres grandes ámbitos: la literatura y las artes, la cultura en lengua castellana (el premio Nadal, la revista Laye...)y la inmigración.




Patrícia Gabancho retrata con testimonios la cultura barcelonesa de la posguerra
Israel Punzano
El País, 04 de abril de 2005

Hace dos años, la periodista Patrícia Gabancho mantuvo en el Museo de Historia de Cataluña una serie de conversaciones con protagonistas del mundillo cultural barcelonés de la postguerra española. En algunos casos, el ciclo contó con la participación de los de los biógrafos de figuras ya fallecidas, impresindibles para comprender aquella época, y aquellas charlas se han recogido ahora en el libro La postguerra cultural a Barcelona. 1939-1959 (Meteora).
“Me interesaba saber por qué escritores como Maria Aurèlia Capmany, Joan Brossa o Manuel de Pedrolo escogieron en los años cuarenta y cincuenta el catalán como lengua literaria cuando estaba prohibido y tenia una escasa difusión”, explica Gabancho. Tras los coloquios, la autora ha encontrado la respuesta: “El proyecto civil y cultural que se consolidó con la República era tan potente, que esta gente rechazó el mundo clerical, facista, carca, grosero y sórdio en el que se vio sumergida la sociedad catalana. Se crearon un mundo virtual para escapar de la realidad de la postguerra. Lo hicieron dando continuidad a un proyecto cultural que se inició con la Reinaxença y culminó en el periodo republicano.”
El volumen se adentra en ámbitos culturales diversos y combina testimonios de primera mano y reflexiones de glosadores de protagonistas ya desaparecidos. Los entrevistadosson Josep Maria Ainaud, Joan Triadú, Miquel Porter Moix, Albert Manent, Hilari Raguer, Romà Gubern, Jordi Sarsanedas, Frederic-Pau Verrié, Arnau Puig, Joaquim Molas, Josep Maria Espinàs, Agustí Pons, Lluís Permanyer, Josep Maria Castellet, Carme Riera, Josep Palau i Fabre, Francesc Vicens, Paco Candel y Salvador Giner.
Los aspectos tratados son tan dispares como los interpelados. El paisaje moral de la postguerra, Montserrat y el papel de la Iglesia, las revistes enfrentadas de arte Ariel y Dau al Set, la llegada masiva de inmigrantes de otras comarcas de España, los minúsculos espacios de libertad, la actitud de la burguesía, las míticas reuniones de intelectuales en casa del poeta Carles Riba y la resistencia antifranquista desde la continuidad son algunos de los temas tratados en los diálogos.

Memoria oral
“Es una generación con un gran patrimonio que se va extinguiendo. Como periodista, creo mucho en la memoria oral”, afirma Gabancho. Gracias a las palabras de los entrevistados, el retrato de la postguerra se llena de matices. “La sociedad autóctona de los años treinta estaba totalmente catalanizada. Cuando irrumpe el franquismo, parte de la alta burguesía creyó que el catalanismo fue el culpable de la guerra. La pequeña y mediana burguesía no pensaba igual”, indica la autora. “Es una visión muy matizada Riba decía que entre los catalanes había facistas y republicanos de izquierdas. No todos eran vencidos, por tanto. Pero añadia que cataluña como proyecto cultural y civil, sí había sido vencida en la Guerra Civil”.




Voces de posguerra
Sergi Doria
ABC, 15 de abril de 2005

En 2003 el Museu d´Història de Catalunya acogió «Juxtaposicions», un ciclo de diálogos conducido por Patricia Gabancho. La intención era «conservar el testimonio de una generación que se está extinguiendo». Reunidas en «La postguerra cultural a Barcelona» (Meteora), las conversaciones abarcan de 1939, el año de la derrota republicana, hasta 1959, cuando el Plan de Estabilización posibilitará el desarrollismo de los sesenta. La retórica falangista de los primeros años, la diáspora de toda una generación intelectual, la represión cultural y moral, la precariedad económica y las iniciativas que permitieron reagrupar las «piedras dispersas» del edificio cultural de Cataluña son algunos de los aspectos abordados por Josep M. Ainaud de Lasarte, Paco Candel, Josep M. Castellet, Josep M. Espinàs, Salvador Giner, Romà Gubern, Albert Manent, Joaquim Molas, Josep Palau Fabre, Lluís Permanyer, Agustí Pons, Miquel Porter Moix, Arnau Puig, Hilari Raguer, Carme Riera, Jordi Sarsanedas, Joan Triadú, Frederic-Pau Verrié y Francesc Vicens. «Me pregunto porqué una generación escogió una lengua proscrita como el catalán y se creó un mundo virtual para sobrevivir culturalmente», afirma Gabancho.

Personas y circunstancias
El monje e historiador Hilari Raguer recuerda así la entrada de los ancionales en Barcelona. «Hacía poco que había presenciado el famoso desfile de despedida de las Brigadas Internacionales. Diagonal arriba, y poco después la entrada de las tanquetas italianas y las brigadas navarras, Diagonal abajo. Se producían, más o menos, los mismos aplausos.»
El historiador Josep M. Ainaud de Lasarte subraya la hipocresía de unos tiempos en que la moralina convivía con el estraperlo: «Pensemos que se llegaron a imponer imbecilidades inconcebibles, como que no se podía estar en bañador en la playa. ¡Se había de estar con el albornoz puesto! Pero al lado había una playa que tenía la calificación de ´solarium´ y allí sí podías estar en bañador».
Tiempos en los que las apariencias sociales encubrían dramas personales y estrecheces domésticas. «En los años cuarenta, -dice Francesc Vicens- todo era falso. Son los años del ´piojo verde´, una epidemia de tifus de la que la gente moría; que cada día había una docena de fusilados en el Campo de la Bota... Pues en el año 1940, en el paseo de Gracia todo el mundo iba elegantísimo, los hombres vestían americana y corbata. Los obreros, que en la fábrica se habían de poner el mono de trabajo, también iban con americana y se les reconocía porque llevaban la ´fiambrera´ que les preparaba la mujer, porque con el sueldo que cobraban no podían comer en ningún sitio».
El recientemente fallecido Miquel Porter Moix, historiador del cine y librero en el Portal de l´Àngel, evoca personajes decisivos como el añorado Vicens Vives: «Se presentaba com un aliadófilo e incluso, esto es rigorosamente cierto, tenía trato con gente del Foreign Office británico...»
El profesor de comunicación Román Gubern pertenecía a la burguesía barcelonesa y fue testimonio de las «dos Españas», Su abuelo materno era el banquero Garriga-Nogués, y su padre, un abogado de raíces republicanas. Recuerda los años de la Guerra Mundial con su abuelo germanófilo y su padre, aliadófilo, que escucha la BBC. «Debajo de casa, en el paseo de Gracia, teníamos una oficina de propaganda del Tercer Reich, muy bien montada. Regalaban unas revistas, «Signal» y «Adler», bien hechas, con fotografías excelentes. Cuando Alemania perdió la guerra, de la noche al día aquello quedó vacío, con los papeles por el suelo...».
Lluís Permanyer elogia la figura de Josep M. de Sagarra y su debut periodístico en en el semanario «Destino». Josep Vergès, apunta, «era un hombre de ideas muy claras, sabía exactamente lo que quería... Era muy, muy autoritario. Tenía unas peleas tremendas con la censura, que se oían los gritos desde fuera de su despacho y las discusions acababan colgando el teléfono con mucha violencia».
Revistas como «Ariel» o «Laye» ayudaron a la recuperación cultural. Los de «Laye», cuenta Josep M. Castellet, «éramos un grupo de jóvenes que estabamos viviendo un descubrimiento literario, que poco a poco se hace político, pese a que éramos más inconformistas que salvajes, y del todo antifranquistas. La revista está progresivamente trufada de signos antifranquistas; palabras, frases, citas, pequeñas cosas significativas. Al lado de textos falangistas, claro...».

Exilios y emigraciones
Como otros intelectuales, el poeta Josep Palau i Fabre vivió un «exilio interior» que le llevó a marcharse a París: «Si he de decir la verdad, en aquella época me sentía muy solo en mi casa. Amigo íntimo, íntimo, quizá no llegué nunca a tenerlo, nadie que comulgara del todo con mi manera de pensar y de setir, y muy a menudo iba solo a pasar un par o tres de horas al Molino. Era la máxima distracción que tenía, para huir de todo».
Fueron años de racionamiento alimenticio y de inmigración. Barracas y realquilados. «Realquilaba el que tenía un piso, -explica Paco Candel- No hacía falta ni habitación libre. Pongamos tres habitaciones, que es lo más normal. Entonces el matrimonio y los hijos ocupaban las dos habitaciones más grandes y en la que sobraba metían dos o tres personas».




La cultura dels anys grisos del franquisme a Barcelona
Eva Piquer
Avui, 01 de abril de 2005

Patrícia Gabancho recull a 'La postguerra cultural a Barcelona (1939-1959)' una vintena de converses amb testimonis de primera
mà de dues dècades fosques.
Les converses van tenir lloc entre el febrer i el juliol del 2003 al Museu d'Història de Catalunya, dins d'un cicle titulat Juxtaposicions. "Responien al meu desig d'analitzar els anys grisos, els anys del silenci, a partir de testimonis d'una generació que s'està extingint", explica la periodista. Amb aquest objectiu va convidar a parlar els protagonistes culturals de la primera postguerra, i els biògrafs i estudiosos d'escriptors ja desapareguts com Nèstor Luján, Maria Aurèlia Capmany, Joan Brossa i Manuel de Pedrolo. La nòmina final dels participants a les converses ara transcrites i publicades la formen Josep Maria Ainaud, Paco Candel, Josep Maria Castellet, Josep Maria Espinàs, Salvador Giner, Romà Gubern, Albert Manent, Joaquim Molas, Josep Palau i Fabre, Lluís Permanyer, Agustí Pons, Miquel Porter i Moix, Arnau Puig, Hilari Raguer, Carme Riera, Jordi Sarsanedas, Joan Triadú, Frederic-Pau Verrié i Francesc Vicens.
"Volia entendre com és que hi havia gent jove disposada a escriure novel·les en català, una llengua prohibida i condemnada a un circuit de difusió gairebé clandestí -diu Gabancho-. Costa d'entendre que una generació literària triï fer novel·les sense lectors, per fidelitat a un món que no havien viscut. Em vaig entestar a conèixer els mecanismes d'aquesta fidelitat".
Després d'acostar-se a la realitat d'aquella època a través dels testimonis orals dels qui la van patir en primera persona, Patrícia Gabancho ja ha entès el perquè de la continuïtat cultural i cívica de la primera postguerra: "El projecte civil que es consolida amb la República és tan potent que tota una generació es nega a entrar de cop en un món clerical, repressor, carca, feixista, militaritzat, groller, sòrdid i miserable. Només la cultura els permet donar continuïtat a un món que ja ha desaparegut. I prefereixen instal·lar-se en la realitat virtual de la continuïtat clandestina".




Batalles de després de la guerra
Manuel Cuyàs
El Punt, 02 de abril de 2005

La periodista Patrícia Gabancho recull en un llibre de converses amb testimonis actius la represa i lluita cultural barcelonina entre els anys trenta i cinquanta, amb moltes notícies que fins ara no se sabien amb tant detall.
Fa dos anys, es van celebrar al Museu d’Història de Catalunya unes jornades amb nom de Juxtaposicions que van fer desfilar personalitats de la cultura catalana que havien tingut protagonisme en els anys de la postguerra. Es tractava que recordessin l’època tètrica i heroica en veu alta a partir de l’experiència pròpia. Hi van assistir, per ordre alfabètc, Josep Maria Ainaud de Lasarte, Paco Candel, Josep Maria Castellet, Josep Maria Espinàs, Salvador Giner, Romà Gubern, Albert Manent, Joaquim Molas, Josep Palau i Fabre, Lluís Permanyer, Agustí Pons, Miquel Porter Moix, Arnau Puig, Hilari Raguer, Carme Riera, Jordi Sarsanedas, Joan Triadú, , Frederic-Pau Verrié, Francesc Vicens. N’hi va haver, com Pons o Permanyer, que no van poder ser activistes en aquells anys perquè eren massa joves, però la seva pressència a les jornades va servir per aportar la memòria de personatges morts que ells han estudiat i que van ser molt importants aleshores. És el cas, per exemple, de Nèstor Luján i de Josep Maria de Sagarra.
Ara, la periodista Patrícia Gabancho ha recollit en un llibre aquelles conferències o més aviat converses que ella mateixa va moderar i incentivar, i s’ha de dir per començar que es tracta d’un llibre molt bo, molt amè, molt documentat i que es llegeix amb un gran interès. Es titula La postguerra cultural a Barcelona i l’ha editat Meteora. Els intervinents no diuen en general res que ells mateixos no hagin dit en altres llocs o no hagin deixat escrit en llibres memorialístics, articles o entrevistes, però com que Patrícia Gabancho no és catalana d’origen, sinó que és argentina -una argentina integrada a Catalunya de fa anys i panys- i no va viure aquella època, fa als personatges unes preguntes que periodistes naturals del país no farien mai perquè les donarien per sabudes o sobreenteses. Les inquisicions de Gabancho fan que els interrogats entrin en uns detalls –com reia o no reia o no volia riure Espriu, com eren les trobades a casa del matrimonio Riba, quin humor gastava Sagarra, fins a quin punt era del règim Martí de Riquer– que finsara no s’havien pintat amb tanta vivesa i precisió.
El llibre, com les conferències originàries, peca només d’un barceloninocentrisme excessiu, com si fora de Barcelona no s’hagués fet res ni hi hagués hagut ningú o com si Sagarra, Riba i Foix no haguessin transportat les seves tertúlies o conferències més enllà de la capital, cridats per inquiets que també feien activitats per salvar una llengua i una cultura.

El Banquet de la Victòria i els Fets de ¡Cu-Cut!


Cent anys de l’assalt militar al "Cu-Cut"
Pere Lobato
Presència / El Punt, 08 de abril de 2005

L’historiador Francesc Santolaria descriu com es van succeir El Banquet de la Victòria i l’assalt d’un grup de militars al setmanari satíric. L’assalt va desembocar en la llei de jurisdiccions i, de retruc, en la creació del primer moviment unitari catalanista

El 1898 és conegut com l’any de la pèrdua de les darreres colònies espanyoles i el 1909, per la Setmana Tràgica. aquestes són dues dates que delimiten un període en què no falten altres esdeveniments, menys coneguts, però igualment importants per al que estava a punt de passar a catalunya: el naixement d’un catalanisme de nou format i la creació de la Solidaritat Catalana. Dos d’aquests esdeveniments, el novembre del 1905, van ser el Banquet de la Victòria (el sopar amb què la Lliga Regionalista va celebrar una victòria més moral que real en les eleccions municipals a Barcelona) I els fets del Cu-Cut! (l’assalt militar a la redacció i a la imprenta d’aquest setmanari satíric vinculat a la lliga). L’historiador Francesc Santolaria, conscient que molta gent els desconeix, els reivindica en un llibre que recorda tots els detalls d’aquests dos episodis, vestint a la vegada un bon retrat de la situació política d’aquella catalunya dels primers anys del segle XX.
Al novembre es compliran cent anys d’aquells dos episodis. En el llibre El Banquet de la Victòria i els fets de <>, cent anys de l’esclat catalanista de 1905 (Editorial Meteora), Santolaria analitza els actors que apareixen a escena en aquella època, con són el bipartidisme monàrquic de conservadors i liberals, el republicanisme radical de Lerroux, el catalanisme de la Lliga Regionalista, el paper de la premsa i, sobretot, el de l’exèrcit. Tot plegat per repescar uns fets, segons l’autor, van marcar una generació i <>. Les sinergies a què es refereix Santolaria no són altres que l’acostament entre republicans no lerrouxistes, regionalistes i carlins per aplegar-se sota la fórmula de Solidaritat Catalana, una experiència unitària que, tot i no ser duradora en el temps, va suposar el naixement d’un catalanisme que anava més enllà del tradicional conservadorisme de la Lliga Regionalista. <>, defensa Francesc Santolaria.

Els fets
El 12 de novembre del 1905 es van celebrar unes eleccions que van sacsejar l’Ajuntament de Barcelona. Tal com passa encara avui, tots els partits van trobar motius per sentir-se guayadors. Per deixar-ho clar, la Lliga Regionalista va convocar per a sis dies després un gran sopar al Frontó Comtal barceloní. La convocatòria no va agradar als republicans de Lerroux, l’etern rival. Després del sopar, i sense que quedés clar qui va iniciara l’incident, un grup de comensals i un altre de la lerrouxistes es van enfrotar a la ronda Universitat. Es van registrar alguns ferits lleus. Cinc dies més tard, el setmanari satíric Cu-Cut! va publicar una edició monogràfica sobre el Banquet de la Victòria, en què apareixia un acudit que va irritar els militars. La tarda del 25 de novembre, un grup de soldats es va concentrar a la Plaça Reial com a protesta per l’acudit i hores més tard van cremar la redacció i la imprenta de la publicació satírica, així com les oficines de La Veu de Catalunya, el diari vinculata la Lliga Regionalista.
La reacció del govern de Madrid va ser impulsar la llei de jurisdiccions, segons la qual les ofenses a la pàtria i a l’exèrcit pasaven a ser jutjades per la via militar i no pas per la civil. Bona part dels diputats i senadors catalans es van oposar a la llei sense èxit, i a Catalunya es va crear un malestar polític tan gran que va aconseguir crear el moviment unitari de Solidaritat Catalana.
Què va aportar políticament de nou Solidaritat Catalana? A qui i de quina manera va beneficiar la llei de jurisdiccions? Fins a quin punt Madrid va saber mesurar la importància social del catalanisme? Per què el poder civil espanyol va acabar concedint més poder a l’exèrcit? Santolaria respon a aquestes preguntes sota la premissa que, en el fons l’acudit només va ser l’excusa que l’exèrcit necessitava per trobar un enemic intern, un cop perdudes les colònies. Però, sobretot, l’autor traça un recorregut en què posa de manifest que la capacitat d’influència de l’exèrcit sobre el govern civil era més gran del que aparentment semblava. Un poder que enllaça amb les dictadures de Primo de Rivera i Franco.

El cèlebre acudit de Junceda
Poques vegades un acudit ha portat tantes conseqüencies polítiques per a un país. Joan Junceda va ser l’autor de la caricatura que tants ànims va exasperar entre els militars. S’hi veu un militar d’alt rang que pregunta a un civil com és que hi ha tanta gent al Frontó Comtal. L’altre li contesta que s’hi celebra el Banquet de la Victòria, de manera que el militar afegeix que, si es tracta d’una victòria, això no pot tenir res a veure amb ell hi escriu paisano com a sinònim de civil). Junceda, que era fill de militar, ironitzava així sobre les darreres derrotes de l’exèrcit espanyol, que acabava de perdre Cuba i Filipines.
El fet que Junceda fes sortir un militar d’alt rang a la caricatura no era gratuït. L’autor el dibuixa ben engalanat, amb la panxa plena i passejant per la nit barcelonina. Aquest era el perfil dels militars que més rebuig suscitava entre els barcelonins, ja que se’ls feia responsables de la mort de milers de soldats, la majoria dels quals procedien families pobres o humils.

Un exèrcit amb la moral per terra
La pèrdua de Cuba i Filipines va ser un cop molt dur per un exèrcit que havia arribat a controlar un imperi en el qual <>. Es perdien les colònies al mateix temps que França, el Regne Unit, Italia i Alemanya iniciavem una nova aventura colonitzadora, de la qual Espanya va quedar quasi al marge. El seu control es va limitar al nord d’Àfrica, amb resultats més que dubtosos. L’estructura i els recursos de l’exèrxit van quedar obsolets, com ho va demostrar l’enfonsament del creuer de la marina Cardenal Cisneros a les ries gallegues (el mateix 1905), un fet que va acostar-se al ridícul quan es va saber que les cartes de navegació que portava el vaixell eren del 1835, mentre que la marina britànica disposava de cartes més modernes del mateix litoral gallec. L’exèrcit no estava precisament per acudits. Aquesta situació va fer que els militars, davant del desastre exterior, demanessin més poder a l’interior de l’Estat i, segons Santolaria, s’inventessin un nou enemic: el catalanisme polític.

El contex polític
El 1905 la situació política a Catalunya començava a perfilar-se com a diferent a la que hi havia a la resta de l’Estat, on conservadors i liberals s’anaven alternant en el poder, en un pacte implícit que garantia que el sistema no tingués gaires sobresalts. En canvi, a Catalunya, la Lliga Regionalista i el seu catalanisme conservador ja era un partit ascendent, sobretot després de <> a les eleccions del 1901. El gran rival de la Lliga eren els republicans d’Alejandro Lerroux, que buscava la complicitat del món obrer. Tant regionalistes com lerrouxistes van viure les seves escissions. La Lliga Regionalista la va patir el 1904, amb la visita del Rei a l’Ajuntament de Barcelona com a darrer detonant i que va precipitar l’escissió de l’ala més <> del catalanisme burgès. La dels lerrouxistes es va produir el 1906, deixant per a Lerroux el republicanisme més radical. En aquest context es va gestar el naixement de Solidaritat Catalana.

La primera experiència unitària
La llei de jurisdiccions va tenir el mèrit d’unir a Catalunya diferents tendències polítiques que fins aleshores estaven enfrontades. La majoria de diputats i senadors catalans es van oposar a la llei. La seva oposició no va servir de gaire, però quan van tornar a Barcelona van ser rebuts en honor de multituds en el que es va conèixer com la Festa de l’Homenatge. Naixia així, al 1906, la Solidaritat Catalana, el primer gran moviment unitari amb el fet nacional com eix vertebrador. Francesc Santolaria assegura que aquell va ser el primer cop en què es va fer visible un republicanisme català i un nou catalanisme més interclassista. Solidaritat Catalana pràcticament lerrouxista i els partits monàrquics espanyols. Fins al 1908 tot van ser victòries electorals. Però en una amalgama tan diversa no van trigar a sorgir les contradiccions internes. a principis de 1909, aquesta primera experiència es va acabar desintegrant.




Els fets del 'Cu-cut!': militars contra catalanistes
Lluís Martínez
Avui, 19 de mayo de 2005

El 1905 és un any capital per al naixement del catalanisme polític: en les últimes setmanes d'aquell any es va gestar un moviment interclassista que va culminar en la Solidaritat Catalana, gran guanyadora, a Catalunya, de les eleccions que es van celebrar l'abril del 1907. Aquesta coalició va néixer davant la certesa, demostrada pels fets, que els militars havien posat el poder civil de genolls i que no hi podia haver cap més concepte de pàtria que el seu.
El 1905, ara fa un segle, doncs, una societat dinàmica com la catalana ja es va adonar que no es podia refiar gens del poder central. Però el 1905 no només va ser l'any de l'enlairament del catalanisme, sinó també, en processos que s'alimentaven mútuament, el de la militarització de la vida política espanyola, que va culminar, una trentena d'anys després, en un conflicte civil.
Un episodi notable en la consolidació del moviment catalanista, perquè va obrir els ulls a molts, va ser l'assalt que desenes d'oficials de la guarnició de Barcelona van protagonitzar, la nit del 25 de novembre del 1905, a les redaccions del setmanari satíric Cu-cut! i del diari La Veu de Catalunya -publicacions de la Lliga Regionalista- i a la impremta Galve.
Els antecedents, el desenvolupament i les conseqüències polítiques d'aquest episodi s'expliquen en el llibre de l'historiador Francesc Santolaria Torres El Banquet de la Victòria i els fets de Cu-cut!, acabat de publicar per l'editorial Meteora. No és tracta només d'una explicació molt detallada de tots aquests fets, sinó que la narració s'emmarca en tot el moment històric de la Catalunya i l'Espanya de principis del segle XX.

VICTÒRIA SIMBÒLICA I MORAL
Al tombant del segle, els partits dinàstics i el caciquisme havien fet fallida a Catalunya. Les eleccions eren molt menys manipulables que a Espanya. Un nou signe del canvi es va produir a les municipals celebrades al novembre: va guanyar la lerrouxista Unión Republicana, però no va poder col·locar tots els seus candidats, com esperava; en canvi, la segona força, la Lliga Regionalista, sí que va aconseguir actes per a tots els que s'hi havien presentat. Es tractava, doncs, d'una victòria simbòlica i moral, però victòria al capdavall, perquè marcava un canvi de tendència.
Per donar-li la solemnitat que tal fita exigia, la Lliga va convocar un sopar (el Banquet de la Victòria) que es va celebrar al Frontó Comtal (llavors al número 299 del carrer Rosselló de Barcelona), amb un menú preparat pel propietari de Can Culleretes. Hi va haver alguns incidents al final de la festa, quan un grup de regionalistes van passar per davant de la Fraternidad Republicana. Els fets greus, però, s'esdevindrien uns dies després.
El setmanari Cu-cut! del 23 de novembre estava dedicat gairebé en exclusiva al banquet. En aquest número va sortir un acudit del gran Junceda que donava a entendre clarament que si algú celebrava una victòria per força havia de ser un civil, ja que els militars feia molts anys que no en podien celebrar cap. Aquest va ser l'acudit que va motivar l'assalt.

SOLDATS I CAPELLANS
Pot semblar una reacció desproporcionada, però és que la crítica constant als militars era un signe distintiu del setmanari, igual que l'anticlericalisme ho era de les publicacions satíriques més vinculades als republicans. El Cu-cut! portava ja molts números publicant acudits i articles crítics amb la ineptitud manifesta dels militars, més atents a les formes que a les essències. I per si amb això no n'hi hagués prou, era una publicació catalanista, ideologia que els militars identificaven amb l'enemic interior.
Que la raó de l'atac era el catalanisme creixent -separatismo, per als militars- i no l'acudit de Junceda ho prova l'assalt a La Veu de Catalunya. L'atac, que va quedar impune, va fer veure als catalanistes de tot l'espectre polític (és a dir, des de republicans fins a carlins) que el poder central els considerava com una colònia i que la intervenció militar en la vida pública ja era preocupant.
Era un fet extraordinari? El pitjor de tot és que no. És a dir, davant l'evolució d'una realitat política que no s'entenia, es va optar per posar-la fora de la llei. És una actitud vigent encara avui dia. A més, els militars ja comptaven amb una certa tradició d'assaltar i destruir totes les publicacions que posaven en qüestió el seu sempre irritable honor. Amb l'afegit que equiparaven el seu honor, el personal, amb el de la pàtria.
Els militars assaltaven qualsevol publicació que els criticava. Però en el cas de Catalunya, la cosa va anar més enllà: com a reacció de Madrid, es van suspendre les garanties constitucionals i es va impulsar la Llei de Jurisdiccions perquè tot el que els oficials consideressin que atemptava contra la sacrosanta unitat pàtria -i contra ells, com a màxims representants- pogués ser portat davant els tribunals.
En aquells mesos es van organitzar diversos actes, inclòs un homenatge als diputats catalans que van plantar cara a aquesta llei entreguista, actes que "tenen la vàlua d'esdevenir una escola de catalanisme al carrer", explica l'autor del llibre. La festa d'homenatge, afegeix l'historiador, "tingué a més, la força de ser un moviment interclassista a través de l'espectacular energia de l'associacionisme català, de manera que serví de desautorització als que s'entestaven [com Lerroux] a equiparar catalanisme amb burgesia".

L'ALTRA CARA DE LA MONEDA
Aquesta efervescència interclassista va permetre, l'abril del 1907, el triomf de Solidaritat Catalana: la coalició va treure 41 diputats, dels quals 21 eren republicans que havien trencat amb Lerroux, un fet que el líder radical no va saber valorar en tota la seva dimensió. Els fets del Cu-cut!, doncs, van precipitar l'aparició d'una consciència nacional i un canvi en el panorama polític de Catalunya.
L'altra cara de la moneda, però, de la qual no es parla gaire en les històries que repassen aquest període -aquest llibre n'és una excepció-, és que al costat de la consolidació del catalanisme polític, el poder civil central va haver de cedir quotes de poder a l'exèrcit. "Els militars van trobar en l'element patriòtic antiseparatista la clau perquè el poder civil de l'Estat concedís l'accés al domini de facto del país". Aquesta actitud va ser un preludi de la creixent pressió militar en la vida civil, que va acabar governant amb governs dictatorials.




Un libro aborda los cien años del asalto a ¡Cu-Cut!
Jordi Manzanares
Diari de Terrassa, 25 de noviembre de 2005

La noche del 25 de noviembre de 1905, decenas de oficiales del Ejército asaltaron y saquearon la redacción de ¡Cu-Cut!, como reacción a un chiste publicado en este semanario satírico ideológicamente vinculado a la Lliga Regionalista. El Gobierno, en lugar de castigar a los asaltantes, suspendió las garantías constitucionales en Barcelona y promulgó una ley por la que los delitos contra “la esencia patriótica del Estado” serían juzgados por la vía militar. Como respuesta a esa ‘Ley de Jurisdicciones’, las diferentes tendencias del catalanismo constituyeron la coalición Solidaritat Catalana, que obtendría varias victorias electorales. Francesc Santolaria Torres (Barcelona, 1963), profesor del IES Duc de Montblanc de Rubí, analiza aquellos hechos en el libro “El Banquet de la Victòria i els Fets de ¡Cu-Cut!”. El autor participó también en el auditorio del Museu d’Història de Catalunya en la mesa redonda “Els Fets de ¡Cu-Cut!, cent anys després”, organizada por el Centre d’Història Contemporània de Catalunya y en la que también intervinieron Jordi Casassas Ymbert, catedrático de Historia Contemporánea de la Universitat de Barcelona (UB); Agustí Colomines Companys, profesor de Historia Contemporánea de la UB y director del Centre Unesco a Catalunya, y Eduardo González Calleja, profesor de Historia Contemporánea de la Universidad Carlos III de Madrid. “Aquellos hechos no causaron ni un muerto ni colapsaron ninguna instancia política, pero supusieron una renuncia del poder civil ante los militares”, señala el autor. El chiste, ilustrado por Junceda y publicado en el número 204 de ¡Cu-Cut!, con fecha del 23 de noviembre de 1905, aparecía en un clima de crispación y pesimismo tras la derrota colonial de 1898. TESTIMONIOS
Santolaria dedicó un año de trabajo a la preparación de esta obra, en la que resultó especialmente útil la consulta de memorias y biografías de personas que vivieron aquellos hechos, en algunos casos poco conocidas. Entre esos testimonios figura el del pintor y dibujante terrassense Pere Prat i Ubach (1892-1969), que con el seudónimo de Pere de la Fassina publicó un artículo al respecto en 1951 en La Nostra Revista, editada en México. Otro terrassense mencionado en el libro de Santolaria es Josep Roca i Roca (1848-1924), que comentó la situación desde el semanario L’Esquella de la Torratxa y acabó integrándose en la Solidaritat Catalana.




Cien años de una ignominia
Josep M. Huertas Claveria
La Vanguardia, 06 de diciembre de 2005

El azar ha querido que coincidan en el mercado dos libros con un punto en común: recordar la barbaridad que se cometió hace un siglo al quemar la redacción de dos publicaciones - ¡Cu-cut! y La Veu de Catalunya-y destruir los talleres donde se imprimía la primera.
Formalmente la causa directa fue un chiste de Junceda, en el que se veían un paisano y un militar hablando delante del Frontón Condal, donde iba a celebrarse un triunfo electoral de la Lliga, partido afín al semanario satírico ¡Cucut!
El militar preguntaba al paisano: "¿Qué se celebra aquí que hay tanta gente?". Y el otro le respondía: "El banquet de la Victòria". Yel militar comentaba: "¿De la Victoria? Ah, vaya, serán paisanos". El chiste apareció en el número del 23 de noviembre de 1905. Hacía pocos años del desastre colonial y la sensibilidad del ejército estaba aún a flor de piel. Dos días después, un grupo de oficiales asaltaba y destruía la redacción del semanario, la imprenta Galve, y la redacción de La Veu de Catalunya,diario que también era de la Lliga.
Esta historia ha sido recordada en un brillante estudio del profesor de instituto Francesc Santolaria, que ha editado Meteora con el título "El banquet de la Victòria i els fets de ¡Cucut!".Yal mismo tiempo la editorial Viena y el Ayuntamiento de Barcelona han editado un libro singular, Cops de gent,que recoge una selección de manifestaciones acaecidas en la ciudad entre 1890 y 2003. Los autores son en este caso tres: Roger Adam, Andrés Antebi y Pablo González. Incluyen la manifestación del domingo 20 de mayo de 1906, cuando alrededor de 200.000 personas rindieron homenaje a los diputados catalanes que habían intentado, inútilmente, impedir la aprobación de la ley de Jurisdicciones, consecuencia básica de los llamados fets de ´¡Cu-cut!´.Entre los manifestantes había un niño de 12 años, que recibió un fuerte golpe por parte de un lerrouxista. El niño era el futuro poeta Joan Salvat-Papasseit.
Cualquiera puede imaginar que los asaltantes de los periódicos fueron castigados de alguna manera, pero se equivocaría de medio a medio. Al revés, el incidente fue jaleado en buena parte de España como la gota que había hecho desbordar el vaso de la paciencia militar y surgió la idea de que una legislación especial evitaría tales excesos.Y así se fraguó la Ley de Jurisdicciones, que permitiría a los militares ser juez y parte, es decir, denunciar y juzgar a quienes se extralimitasen en sus críticas hacia el ejército. La ley se aprobó el 23 de marzo de 1906 y duró, con intermitencias, hasta 1979, con el caso de Els Joglars y La torna como traca final.
Como único e importante consuelo quedó la constitución del movimiento de Solidaritat Catalana, que unió gentes tan diversas como gente de la Lliga, republicanos y carlistas. Protestaron en el Congreso de Diputados, pero estaba escrito que la ley de Jurisdicciones había de salir adelante para contentar al ejército.
La manifestación fue un éxito, como muestran las fotos y los textos de Cops de gent.Uno de ellos es de Claudi Ametlla, que en sus memorias evoca que "fou sens dubte en aquesta ocasió que els catalans s´apassionaren per la bellesa de les grans mobilitzacions".

Los Vila. Una saga de artistas de su tiempo


Jackson-Vila

Revista "Leer", 03 de febrero de 2005

Gabriel Jackson no necesita presentación. Tampoco la lista interminable de sus preferencias temáticas a la hora de abordar un nuevo libro, que no se quedan en su labor de historiador -aunque ésta siempre esté presente-, sino que abarcan campos tan diversos como la propia Historia (son reconocidos sus trabajos de hispanista sobre la España medieval y la Guerra Civil), la música, la filosofía, la literatura y la pintura. La editorial Meteora nos ofrece, en una atractiva edición de original formato, una prueba manifiesta de su pasión por esta última disciplina. Los Vila, título que da nombre a una saga de artistas con origen en Sabadell, propone un recorrido por 125 años de producción pictórica. Con sus particualidades y sus inquietudes personales, estas cuatro generaciones de artistas, desde el fundador de la saga y también fundador de la Academia de Bellas Artes de Sabadell, Joan Vila Cinca, hasta los últimos por el momento, Antoni, Eusebi y Jordi Vila Delclòs (orientados al diseño gráfico y la ilustración de libros), todos han iluminado el panorama artístico catalán durante más de un siglo.




Los Vila de Sabadell
Violant Porcel
La Vanguardia, 08 de junio de 2005

Los Vila. Una saga de artistas de su tiempo del historiador e hispanista Gabriel Jackson ilustra la trayectoria de una familia de artesanos y creadores procedentes de Sabadell, desde la segunda mitad del siglo XIX hasta hoy. La historia empieza con Joan Vila Cinca en Sabadell hacia 1850 cuando, al compás de un fuerte desarrollo económico centrado en el textil, comenzaron a proliferar las actividades culturales, dirigidas a todas las clases sociales y con una sensibilidad popular que constituiría una característica catalana. Joan Vila Cinca consiguió que el arte tuviera un papel relevante en la ciudad, por ejemplo con la fundación de su Academia de Bellas Artes. Él había sido compañero de Santiago Rusiñol y Ramon Casas, pero su talante clasicista le apartó del Modernismo, así que su pintura permaneció fiel al realismo convencional, dedicándose sobre todo al paisaje. Y justamente durante una excursión al campo, en 1908, Vila Cinca halla unas piezas de alfarería romana que llevaron al descubrimiento de Arraona, la que fue ciudad romana de Sabadell, y él mismo asumirá las tareas arqueológicas que rescataron sus ruinas.
La fractura de la Guerra Civil
El siguiente miembro destacado fue su hijo, Antoni Vila Arrufat, que formó parte de la Colla de Sabadell con Joan Oliver (el futuro Pere Quart), los hermanos Trabal, Lluís Parcerisa, Armand Obiols o Rafael Durancamps.Un grupo que desde comienzos del siglo XX hasta la Guerra Civil se proyectó en toda Catalunya, sin que existiera aún el prepotente centralismo de Barcelona. Allí Vila Arrufat plasmó una pintura delicada, próxima a los ideales novecentistas de D´Ors. Pero la dictadura franquista lo dispersó todo. Aunque Vila Arrufat consiguió gozar de la consideración artística del régimen, sus ingresos fueron escasos y subsistió principalmente a través de encargos religiosos, destacando como muralista, además de verse obligado a pintar uno de los retratos de Franco que presidieron el Ayuntamiento de Sabadell. En 1942 enviaron dos de sus cuadros a una exposición en Berlín, y Goebbels, el siniestro ministro de propaganda de Hitler, quedó prendado de uno de ellos, La modista, de bello intimismo. El Gobierno español quiso regalárselo, pero Vila Arrufat ahí ya no cedió objetando que el lienzo tenía propietario.
Joan Vila-Grau, hijo de Vila Arrufat, ha trabajado con intensidad la escultura abstracta con maderas manipuladas y ha sobresalido en el vitral, realizando encargos de importacia como los de la Sagrada Família y potenciando esta modalidad artística. La última generación, con Antoni, Eusebi y Jordi Vila Delclòs, ha seguido los pasos artísticos de sus antecesores. Estamos ante una familia con cuyas virtudes y encuadre Jackson traza también el retrato de un estrato social y cultural fundamental en el país.

Butte, gener a París


Un hivern a França
D. Sam Abrams
Avui, 03 de febrero de 2005

Jordi Cervera (Reus, 1959) pertany a la feliç casta d'escriptors com ara Sebastià Alzamora, David Castillo, Ricard Creus, Maria Mercè Marçal, Miquel de Palol, Valentí Puig i Antoni Vidal Ferrando, que dominen simultàniament la poesia i la narrativa. La veritat és que és extremadament difícil arribar a conrear els dos gèneres amb el mateix grau de mestratge i no caure en el perill de fer novel·les de poeta o ser un novel·lista que fa versos.
En el cas concret de Jordi Cervera, qualsevol que hagi seguit la seva trajectòria literària de prop sabrà que el camí no ha estat gens fàcil. En principi, pesava excessivament el seu vessant de narrador i la seva poesia patia les conseqüències d'estar massa supeditada a la narrativa. Cervera no va voler conformar-se sent únicament narrador i renunciar a ser poeta perquè, en definitiva, la seva personalitat artística necessita les dues maneres d'expressió literària. Al poemari Atzavara (Arola, 2003), Cervera demostrava que ha guanyat la batalla amb la musa. I ara, per reblar el clau, ens presenta un nou treball poètic, Butte, gener a París, que provocadorament es passeja pels límits fronterers entre la poesia i la prosa, tant de tema com formalment. En l'àmbit temàtic, el poemari és una curiosa barreja entre un llibre de viatge, una història d'amor i un dietari personal, mentre que formalment els poemes dibuixen un arc que va des de l'haiku fins al poema en prosa, passant pel vers lliure. En definitiva, a Butte, gener a París, Cervera ha sabut explotar hàbilment aquest punt de tensió entre la poesia i la prosa, justament per acabar potenciant el lirisme del conjunt.
Algú podria pensar que la gràcia del llibre acaba aquí, en una proposta originalíssima de tipus temàtic i formal, però no. La proposta de canalitzar una crònica de viatge, una història d'amor i un dietari personal a través del vers i, de passada, experimentar amb els límits formals de la lírica, és només un punt de partida, una base o un pretext per llançar-se a explorar una sèrie de temes que vertebren el llibre.
Cervera sap perfectament que el viatge és, al capdavall, una dislocació en l'espai que ens proporciona una ocasió única per al coneixement, el coneixement extern del nou i estrany entorn, i el coneixement de nosaltres mateixos en veure les nostres reaccions davant aquest nou i estrany entorn. A més, aquest circuit del coneixement es complica a Butte, gener a París perquè el poeta es troba davant una doble realitat exterior per conèixer: la ciutat i la seva companya.

L'EMOCIÓ DAVANT LA DESCOBERTA
I no cal dir que Cervera explota al màxim l'oportunitat pel coneixement que ell ha provocat amb l'estada a França durant unes vacances d'hivern. Dit d'una altra manera, no hem de deixar que la inquieta emoció i il·lusió davant la descoberta de la ciutat i el desplegament de la relació amorosa ens privi de veure la substància intel·lectual del llibre. En aquest sentit, Butte, gener a París conté una sèrie de reflexions en profunditat sobre geografia humana, el significat del viatge, la funció de l'art, les relacions humanes i el pas del temps.
En el fons, però, el llibre sencer gira a l'entorn d'un sol tema, el temps, perquè la humanitat viu obsessionada pel pas del temps. Cervera ens fa sentir que el temps s'ho emporta tot i nosaltres estem atrapats en una lluita contradictòria entre viure el present intensament i mirar de superar el present a la recerca d'un sentit de permanència. El poeta i la seva companya representen l'ara i aquí, l'individualitat, el que és efímer, el present ple de vida i sensacions que voldria perpetuar, mentre la ciutat, amb la seva història i els seus monuments arquitectònics, escultòrics i pictòrics, representa la novetat i l'atracció, per una banda, i la col·lectivitat, la permanència i la immutabilitat, per l'altra. Al final, ens adonem que a Butte, gener a París Cervera utilitza el viatge a la capital francesa com una metàfora heroica de la vida.
I com la mateixa vida Butte, gener a París és agredolç perquè presenta dues cares al lector. D'entrada, trobem la primera impressió de plaer, emoció, frescor, agitació, diversitat i sorpresa, però després trobem els pensaments, els dubtes, les incerteses, el dolor, la melangia, les aspiracions incomplertes i la realitat pura i dura.
Butte, gener a París és una proposta poètica molt original i d'un gran interès humà i artístic. Què esperen els lectors?

Llengua catalana i neologia


El novell Observatori
Màrius Serra
Avui, 09 de diciembre de 2004

És sabut que la llengua és un organisme viu i, per tant, viu sotmesa a totes les contingències que fan de la vida un estat transitori. Els diccionaris, com els llibres d'història, tendeixen a fixar els moments estel·lars d'aquesta existència tan voluble. Quan la utopia enciclopedista pretén abastar tot el saber aposta per l'obra provisionalment definitiva i definitivament provisional, per dir-ho amb paraules de l'Oulipo. L'obra oberta, si ens fem ressò d'Eco. Un diccionari és una obra oberta per antonomàsia. L'ordre alfabètic, de fet, és una alternativa retòrica que permet la inserció constant de nous termes sense que aquesta creixença provoqui cap daltabaix estructural. Com qui munta una catedral de mecano o qui rellegeix Rayuela. Tot i això, el ritme d'incorporació de nous termes als diccionaris ha estat històricament molt lent, la qual cosa els allunyava de la parla, sempre tan àgil a l'hora d'adoptar noves aberracions formals. Això havia estat així des del segle de les llums fins a finals del dels bits. Però l'era digital ha arribat i de sobte els límits de velocitat han augmentat d'una manera notable. Per això, des de l'Institut Universitari de Lingüística Aplicada de la Pompeu Fabra han promogut una espècie de torre de guaita dels mots que circulen pels mitjans de comunicació, i l'han anomenat Observatori de Neologia.
Per a aquests atents vigilants, un neologisme és una paraula usada amb una certa freqüència que (encara) no figura als diccionaris. Els lingüistes que treballen a l'Observatori dediquen el seu valuós temps a espiar un munt de mitjans de comunicació, entre ells l'AVUI, de manera que és possible que algun dia un d'aquests professionals espiï aquest article verbívor (salutacions cordials), trobi que el mot verbívor no figura a cap diccionari (au, enxampa'l, que no oposarà resistència) i decideixi que ja forma part del corpus (res a veure amb el fet que l'enigmística es publiqui els dijous). Però això serà en un futur. El present ja ens ofereix una llista d'un miler de neologismes pescats d'aquesta manera pel grup de recerca OBNEO del IULA. Aquesta collita raonada, precedida d'una introducció de Maria Teresa Cabré i un ampli estudi sobre el fenomen, forma el volum Llengua catalana i neologia (Editorial Meteora, 2004) que acaba de sortir, coordinat per Judit Freixa i Elisabet Solé. Òbviament, la llista és variadíssima. Hi ha manlleus que són calcs directes d'altres llengües com ara a tope (espanyol), zulo (euskera), femme fatale (francès) i fast food (anglès), però també hi ha adaptacions més o menys reeixides a la nostra grafia, com ara el joc del pàdel, els xats i els xaperos. Altres famílies de neologismes són els epònims (hi surten els borrellistes i el vangaalisme, però no pujolejar ni maragallada), els sintagmes més o menys eufemístics (cordó sanitari, sense sostre, passadís humanitari i paradís fiscal) i les innovacions tècniques (mots tan inquietants com turbodièsel, deconstrucció, queratopròtesi i polinucleació). Hi ha pocs exemples de neologismes que cridin l'atenció del lector constant per la seva força poètica. Potser l'ús de la marca bollycao per referir-se a gent jove, el de clericalla per designar els antics usuaris de la sotana i, sobretot, el de cleptòcrata, que defineix a la perfecció els polítics corruptes.
El més important de Llengua catalana i neologia és la seva vocació de pont. La saviesa filològica no pot perviure aïllada de l'ús tumultuós que el llenguatge té al carrer, i en aquest trajecte els mitjans són uns bons mitjancers.

On s'amaga la por


Sota l’ombra de Lola Anglada
Andreu Sotorra
Avui, 14 de octubre de 2004

D’una manera gairebé esporàdica, s’han alternat durant uns anys dos premis literaris de contes per a infants que homenatgen amb el seu nom l’escriptora i il·lustradora Lola Anglada (Barcelona, 1892-1984). Per una banda, el premi Lola Anglada, convocat per l’Ajuntament i la Caixa de Terrassa –que ha deixat de convocar-se aquest any, després del seu vintè aniversari– i, per l’altra, el també premi Lola Anglada Vila de Tiana, que per ara continua convocant, un any per a text i un altre per a il·lustracions, l’Ajuntament de Tiana, població on Lola Anglada va v